Autor: Río López, Ángel del. 
   Vigilante nocturno, una profesión joven en trance de desaparecer     
 
 Ya.    03/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

VIGILANTE NOCTURNO, UNA PROFESIÓN JOVEN EN TRANCE DE DESAPARECER

Los comerciantes y la mayoría de los madrileños piden la vuelta de los serenos •

Los vigilantes nocturnos, contentos con su nuevo cargo, que les garantiza Seguridad Social, estabilidad

salarial y disfrute de vacaciones

El Ayuntamiento reconoce que la actual dotación es insuficiente

EN marzo del pasado año, el Ayuntamiento de Madrid ponía en funcionamiento el servicio de vigilantes

nocturnos, integrando en la plantilla municipal a los que hasta entonces habían sido serenos. La popular

estampa del sereno, chuzo en ristre, mano sonora de lla-ves y siempre alerta a las palmaditas de llamadas,

desaparecía. Los antiguos serenos habían conseguido un gran logro social. Habían pasado de unos sueldos

inestables, de unas condiciones de trabajo precarias, a una estabilidad salarial y unas mejoras laborales

fuera de toda duda.

El servicio de vigilantes nocturnos comenzó ya con problemas. Por una parte, a los madrileños no sentó

demasiado bien el que los nuevos vigilantes perdieran esa función de abrir los portales que tenían, los

serenos, y olvidarse la llave en casa podía dar lugar a pasar la noche en la calle; por otra, estimaba que el

número de vigilantes asignados a cada distrito era insuficiente para garantizar la seguridad nocturna de los

madrileños. Como es lógico, el servicio tardó bastante tiempo en coger ritmo y fueron muchos los

detractores que surgieron en contra de los antiguos serenos,

Pocos meses después de que los vigilantes comenzaran a surcar las calles de Madrid para preservar la

seguridad nocturna, llegaron las quejas de varias entidades ciudadanas con el nuevo servicio y la petición

de que volvieran los serenos. La Cámara de la Propiedad Urbana dirigía un e s c r i-to al alcalde de

Madrid, señor De Arespacochaga, pidiendo el restablecimiento de los serenos. Coincidiendo con aquella

petición, en las paginas dominicales de VA realizamos una encuesta a nivel popular sobre tan debatido

tema. Los resultados fueron estos: el 10 por 100 se mostraba favorable al servicio recién creado, el 30 por

100 pedía la vuelta de los serenos, y el restante 60 por 100 opinaba que era satisfactorio el servicio de

vigilantes nocturnos siempre y cuando desarrollaran las funciones de los antiguos serenos. Se hablaba de

dos desventajas importantes en el nuevo servicio: la no apertura de portales y el que las parejas de

vigilantes tuviera que acudir a unos controles establecidos a lo largo de la noche, dejando desatendida su

zona y dando lugar a la intervención de maleantes.

Hace unos días, la Cámara Oficial de Comercio e Industria hacia pública una encuesta sobre este servicio.

La misma señala que el 90,4 por 100 de los comerciantes e industriales de la capital están descontentos

con el servicio de vigilantes nocturnas. El 88,2 por 100 se mostraban a favor del retorno de ios serenos,

asegurando el 26 por 100 que desde la desaparición de los serenos han observado en sus establecimientos

intentos de robos y desperfectos. También un 36,2 por 100 creyó que los vigilantes nocturnas y los

serenos son perfectamente compatibles, incluso el 85,6 por 100 de los comerciantes estarían dispuestos a

sufragar los gastos de un servicio de vigilancia armada.

Ser vigilante nocturno

Un total de 869 vigilantes nocturnos componen la plantilla del nuevo cuerpo, distribuidos por distritos de

la siguiente manera: Centro, 87; Arganzuela, 37; Retiro, 52; Salamanca, 109; Chamartín, 45; Tetuán, 39;

Chamberí, 67; FuencarraL 28; Moncloa, 22; Latina, 95; Carabanchel, 35; Villa-verde, 42; Mediodía, 30;

Va llecas, 43; Moratalaz, 25; Ciudad Lineal, 51; San Blas, 22, y Hortaleza, 22. La distribución se hizo en

orden proporcional a los habitantes de los distritos y al índice de peligrosidad de cada uno de ellos.

Entre vigilantes nocturnos y Policía Municipal 1.200 funcionarios municipales vigilan las noches

madrileñas. Esto significa que corresponde un velador del orden por cada 3.300 madrileños, cifra

insuficiente desde luego.

El servicio de vigilancia nocturna comienza a las diez y media de la noche; los componentes del mismo

pasan lista en cada una de las juntas de distrito. El oficial encargado del servicio va nombrando a las

parejas por unos números que se les ha asignado y haciéndoles entrega de una hoja donde se refleja la

demarcación que les corresponde, los horarios en los que habrán de pasar control en un punto

determinado y un espacio en blanco para que reflejen las incidencias que haya podido haber a lo largo de

la noche. La hoja será firmada por ios vigilantes una vez concluido el servicio, es decir, a las diez de 3a

mañana. Los controles se pasan cada hora, y a partir de tas seis de la mañana, cada cinco y diez minutos.

La gran polémica sobre el funcionamiento del nuevo servicio la ha despertado esa estadística que seíiala

que desde el establecimiento de los vigilantes nocturnos ha aumentado el número dé robos y actos

delictivos en general durante la noche madrileña. £1 Ayuntamiento, en boca del delegado de Seguridad y

Policía Municipal, dice que no, que todo lo contrario, que lo que ocurre es que los vigilantes nocturnos

realizan mayores intervenciones y detectan un mayor número de actos delictivos.

Lo que ganan los antiguos serenos

Los vigilantes nocturnos, antiguos serenos, están contentos con su nueva profesión, tal y como refleja la

encuesta que más adelante detallaremos. Con su incorporación a la plan tilia municipal tienen

garantizados unos sueldos estables, derechos laborales, vacaciones y cubierta la enfermedad o vejez. Un

vigilante nocturno gana alrededor de 24.000 pesetas mensuales. Los antiguos serenos raramente re-

basaban las 20.000 pesetas, no disfrutaban de días de descanso ni vacaciones, y las noches que por

diversos motivos no podían salir se quedaban sin sueldo.

Se ha pedido también, para garantizar la seguridad laboral de estos trabajadores, que continúen en la

plantilla municipal, pero que vuelvan a sus antiguas labores de serenos. Y esta parece la fórmula más

viable.

nos les hemos preguntado si están satisfechos con su actual cometido o preferían volver a su ocupación

anterior de serenos: cinco han respondido que están muy satisfechos; tres están simplemente satisfechos,

y dos, satisfechos sólo a medias. Sobre las mayores ventajas que encuentran en su nuevo cargo, han

contestado por este orden: Seguridad Social, sueldo estable, mayor seguridad, días de libranza y

vacaciones. En cuanto a las desventajas: tener que trabajar mayor número de horas y no poder satisfacer a

los noctámbulos madrileños que se olvidan las llaves del portal en casa.

Al preguntarles sobre si les gustaría volver a su antiguo cargo de sereno, pero incorporados a la plantilla

municipal: siete contestaron que sí; dos, que les era indiferente, y sólo uno: quería continuar siendo vigi-

lante nocturno. De los diez encuestados, solo cuatro estaban conformes con sus salarios, los seis restantes

estiman que los sueldos son demasiados bajos para los riesgos y dedicación que requiere la profesión.

Los vigilantes nocturnos continuarán en la picota, no sabemos por cuanto tiempo mas. La opinión general

se inclina por el restablecimiento de los serenos. Vigilantes nocturnos, una profesión nueva que no ha

cuajado y que a los quince meses de su puesta en escena está «n trance de desaparecer.

 

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