Autor: Río López, Ángel del. 
   Los trabajadores de hostelería, aves migratorias de temporada     
 
 Ya.    27/11/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

LOS TRABAJADORES DE HOSTELERÍA, AVES MIGRATORIAS DE TEMPORADA

SUELDOS RAQUÍTICOS (PENDIENTES SIEMPRE DE LA PROPINA), JORNADAS DE DOCE Y

DIECISEIS HORAS DIARIAS Y TRABAJO INESTABLE CARACTERIZAN LA PROFESION

El 20 POR 100 DE LOS EMPLEADOS EN U HOSTELERÍA SON MUJERES Y a 60 POR 100 DE

LOS TRABAJADORES TIENEN MENOS DE TREINTA ANOS

UN 70 POR 100 CARECE DE TRABAJO FIJO Y UN 90 POR 100 PROCEDE DE LA INMIGRACIÓN

OPINIÓN GENERALIZADA: "EL TURISMO ES UNA BUENA FUENTE DE INGRESOS. ¡CLARO,

AL PRECIO QUE SE PAGA LA MANO DE 0BRA...!"

A VECES SE REALIZA UN AUTENTICO TRABAJO A DESTAJO QUE DESPUÉS NO SE VE

REMUNERADO

EL turismo en España ha sido en la última época la auténtica gallina de los huevos de oro. Ha habido dos

factores primordiales gestados por el turismo: el económico, por la importante entrada de divisas, y el

social, por lo que el fenómeno turístico ha permitido una demanda ´de mano de obra en amplios sectores

laborales. Sin lugar a dudas, el sector más "beneficiado por la demanda de empleo ha sido el de la

hostelería, auténtico caballo de batalla para la promoción y conservación de un turismo que en las últimas

temporadas ha entrado en fase d e c adente.

La hostelería, sector problemático

Si bien es verdad que la hostelería es uno de los gremios que más posibilidades de empleo ofrece, no es

menos cierto que atraviesa por una serie de grandes problemas de tipo laboral.

Hasta el año 1973, los trabajadores de la hostelería se han venido rigiendo por una reglamentación laboral

que databa del año 1944, cuando el turismo no habla asomado siquiera por una sola esquina de España y

en el sector se encuadraban trabajadores con empleos que diferian ´bastante de los propios de la hostelería.

El cambio de reglamentación laboral introdujo algunas, muy pocas mejo ras para ios trabajadores del

gremio, sobre todo en lo que a retribuciones salariales se refiere, aunque los hosteleros continuaron

sintiéndose discriminados respecto a gremios de dedicación similar.

En distintas ocasiones los trabajadores del sector han hecho fuertes y claras acusaciones: "El turismo es

una gran fuente de Ingresos: los empresarios tienen ganancias cuantiosas, pero todo a cambio de los

sueldos ridículos que nos pagan. Así es fácil ganar dinero: buenos ingresos y pocos gastos de mano de

obra."

Y los hosteleros tienen su buena parte de razón. Los sueldos base, que son, en definitiva, los que sirven

para la contratación, son excesivamente bajos, inferiores a las veinte mil pesetas. La jornada laboral es

como mínimo de doce horas y puede prolongarse hasta dieciocho. Estas horas extras se pagan con arreglo

a las bases estipuladas, por lo que no suelen estar convenientemente retribuidas.

¿Qué otros emolumentos encuentra el trabajador de la hostelería? En algunos casos, un porcentaje sobre

la recaudación diaria; en otros, plus de dedicación, y en la mayoría, la propina, tabla de salvación, ingreso

con el que se cuenta a la hora de la contratación, que queda en manos de la voluntad del cliente y que

obliga al trabajador a "emplearse a fondo".

Los trabajadores consideran como extraordinario y que puede suponer una cantidad de trabajo que no se

ve remunerada.

El hostelero es un olfateador nato de los puestos de trabajo ventajosos. La necesidad obliga a ello. En la

temporada de verano, la mejor remunerada y en la que las propinas son más cuantiosas, se busca la costa

española por este orden de preferencia: Costa Brava, Baleares, Coste del Sol, costa Cantábrica y

Andalucía occidental. La temporada de trabajo abarca desde el mes de Junio al de octubre, ambos

inclusive; después suele haber un paréntesis de dos meses (noviembre y diciembre), que se aprovechan

para volver a casa, aunque no para descansar, pues es buena ocasión de emplearse, a veces por horas, en

bares y cafeterías del lugar donde se reside. Los meses de enero a mayo son propicios para volver al

trabajo en aquellos lugares de España donde el turismo de invierno comienza su temporada. En este

aspecto, las islas Canarias se llevan la palma de demanda de trabajo hostelero en los meses de invierno,

siguiéndole las estaciones invernales, donde la practica de los deportes de la nieve suponen un fenómeno

turístico que está tomando auge en los últimos años.

El hostelero, ave migratoria

Con razón ellos mismos dicen que después de los marineros son los trabajadores que más tiempo

permanecen fuera de casa, de sus familias, pues hay que tener en cuenta que al menos un 70 por 100 de

los empleados en el sector carecen de un trabajo fijo y están sometidos a contratos de variada duración.

Esto arrastra, además del lógico problema laboral, el humano: primero, por las circunstancias de tener que

emigrar dé casa, y después, por las condiciones en que se desarrolla el propio trabajo. Las trabajadores

nos hablan de las fatigas que reporta la jornada laboral de doce y dieciséis horas en plena temporada, sin

días de descanso; el vivir en precarias condiciones (habitaciones de reducidas dimensiones donde

duermen varios), mal comer (por la premura del tiempo) y la falta de compañerismo que impone el

convivir durante escaso tiempo. A esto hay que añadir Inevitablemente la "morriña" por la tierra, él hogar,

la familia que se deja.

Las cifras son significativas: el 90 por 100 de los trabajadores de hostelería proceden de la Inmigración.

El hostelero es ave migratoria que en ocasiones emprende un vuelo largo y rebasa las fronteras de nuestro

país para encontrar nido, cobijo salarial, allí donde la moneda extranjera permite unos ingresos mas

cuantiosos. Un camarero puede ganar en Suiza cerca de 4.000 francos mensuales, lo que supone alrededor

de las 80.000 pesetas, mientras que en España, con una Jornada laboral de doce horas y propinas

incluidas, no se rebasan en plena temporada las 40.000 pesetas. De junio a octubre se estima que unos dos

mil trabajadores empleados en 1* hostelería se marchan a trabajar fuera de España.

Necesidad de remuneraciones y tratos mejores

Ellos mismos nos exponen a continuación sus opiniones «obre la situación del sector, las necesidades y

principales problemas por los que atraviesan. » José Antonio Araez: "Este es un trabajo duro, donde hay

mucho intrusismo y muy poco profesional Gracias a las propinas se puede ir tirando en. los meses de

temporada baja, porque los sueldos son ridículos; en plena temporada, aunque se trabaja mucho más,

también es cierto que se gana un sueldo muy decente."

Rosa Maria Alonso: "Si; estamos empleadas en la hostelería, pero nuestro trabajo, es todavía más penoso

que el de las empleadas del hogar. Desde muy temprano que nos levantamos para hacer las camas, hasta

por la tarde, no paramos de trabajar. Creo que se nos explota. Y si no basta recordar aquel caso tan

comentado en la prensa hace pocos años de unas camareras que a las dos de la mañana tuvieron que

abandonar sus habitaciones e irse a dormir a la playa para dejársela a unos clientes recién llegados que no

tenían alojamiento en el hotel. Casos parecidos a éstos suelen darse con cierta frecuencia."

Gerardo Fuentes: "Yo soy de Cáceres. Los meses de invierno trabajo en un bar en Madrid; después,

a partir de febrero, me marcho a Tenerife, donde me tiro ocho meses. Mi familia vive aquí. Paso

mucho tiempo lejos de ellos, pero esta profesión es así; si quieres ganar un duro tienes que volar a donde

se puede ganar. Creo que humanamente no estamos considerados, Se nos dan alojamientos de pena y

sueldos de miseria."

 

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