Autor: Mariño, J. Alberto. 
 Caldeiro Rodríguez, Presidente de la Asociación de Pensionistas de Madrid. 
 Pedimos el salario mínimo interprofesional     
 
 Arriba.    12/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 26. 

Caldeiro Rodríguez, Presidente de la Asociación de Pensionistas de Madrid

PEDIMOS EL SALARIO MÍNIMO INTERPROFESIONAL"

No es esta la primera vez que desde nuestras páginas tratamos de romper una lanza por eso que ha dado

en denominarse tercera edad. Hay nos mueva a dio el que está anunciada una subida de las pensiones de

Jubilados, que será del 13,5 por 100 y se aplicará de forma lineal. U perspectiva no es satisfactoria a ios

menos pudientes de tos Jubilados, que son los más, pues se trate de una medida que por su igualdad

resulta discriminatoria.

Quizá antes de hablar del futuro, tiem-que en boca de quien lo legisla siempre está pintado en tonos rosas,

sea necesario poner de relíeve cuál es la situación actúa! de la -tercera edad». Hoy por hoy se están

cobrando pensiones de jubilación de 7.700 ó 9.300 pesetas, que quedan reducidas a 7.000 ó 6.400 pesetas

para t» viudas. Por supuesto que hablamos de mínimo», pero ocurre que éstos son percibidos por el

noventa por dentó de los jubilados. Como punto y aparte tos que no están atendidos por la Seguridad

Social y acreditan no recibir ningún tipo de ingreso, pueden cobrar 1500 pesetas del Fondo de Asistencia

Social.

Excepciones siempre hay, pero en este caso no son lo que se dice honrosas. Frente a tas 5.800 que cobra

una viuda acogida ai antiguo SOV1 a partir de los sesenta y cinco años, doña Carmen Polo de Franco

percibe anualmente 1.925.550 pesetas, que at contrario de lo que ocurre con la de 5.800, no son

excluyentes; esto es. pueden cobrarse junto a otras pensiones percibidas por otros conceptos. Junto a esta

cuantiosa pensión están las que corresponden a la viuda de Carrero Blanco, a la de Muñoz Alonso, a la de

Sancho Dávila o la de Miguel Moscarda o Luis Pérez Mogena o Agustín Muñoz Grandes.

Pero sobre estos casos particulares se levanta una situación dramática que por su seriedad e importancia

«o necesita siquiera de comparaciones.

La situación de nuestros mayores no es algo excepcional dentro de un contexto bueno y equitativo, sino

simplemente una consecuencia lógica del sistema consumista de nuestra sociedad capitalista, que ahora,

paradógicamente, se llama de •confort.

La Seguridad Social pone «I servicio de esos tres millones y medio largo de personas con más de sesenta

y cinco años, cuarenta y una residencia en toda España, que dan cabida a unas cinco mil personas.

Asimismo existen cerca de doscientos Hogares, algunos con comedor, que atienden a los ancianos

durante el día. El número total de socios afiliados a estos Hogares es de seiscientos cincuenta mil. No

obstante, lo acertado de esta política gerontológica, a todas luces escasa, queda contradicho por la OMS.

cuyos geriatras sostienen que el anciano no debe ser recluido en residencias, o asilos, que es sinónimo,

sino que te conviene permanecer en su habitat usual, para no quedar descolgado de sus amistades, sus

costumbres y. en definitiva, su vida.

Qué duda cabe de que la familia tiene culpa en este recluimiento de que son objeto algunos ancianos (por

lo escaso de las residencias, pocos), pero tampoco se puede dudar que existiendo en nuestras ciudades

pobreza y miseria, que aún existe, hay que darse cuenta de que una persona que no puede aportar a la

economía familiar nada más que gastos se hace muy gravosa y posiblemente se la pudiera atender mejor

si ella dispusiera de dinero.

•La acción reivindicativa de los derechos de te tercera edad la ejerce en Madrid principalmente la

Asociación Provincial de Pensionista, que en la actualidad mantiene contactos con otras organizaciones

provinciales y muy posiblemente sea nacional en un futuro no muy lejano. ,

£1 señor Caldeiro Rodríguez, presidente de ia Asociación y, a su edad, combativo luchador, acomete con

mil y un argumentos, todos justificadísimos, contra le situación en que se ven la inmensa mayoría de las

personas al llegar a ta tercera edad.

«Nuestra actual situación supone una injusticia con le que estamos dispuestos a acabar de una forma o de

otra, por las buenas o por las malas, y creo que ya ha quedado claro con concentraciones como las del

Estadio Moscardó. que tenemos un gran poder de convocatoria si llegara el caso de tener que echarse a la

calle para luchar por nuestros derechos.»

Mantenemos ia conversación en un piso de (a plaza de Puerta de Moros, local de 4a Asociación

Provincial, con más años todavía que sus ocupantes. En te habitación entran e intervienen en la

conversación numerosos afiliados de la Asociación, que según podemos ver son de todas fas condiciones

y colores de la gama política.

•En Madrid —continúa el señor Caldeiro— se pasa hambre. Somos ciento cincuenta mu jubilados, con

una pensión media de seis mil pesetas. El noventa por ciento de tas pensiones están por debajo de (as

nueve mil trescientas pesetas.»

Muchos de estos hombres vivieron

la dictadura de Primo de Rivera y (a República y la época de Franco, todo ello aunado, pera darle más

gracia, con las guerras de África y la Civil. Son, pues, artífices de la reconstrucción española y los

responsables, con su sudor, no importa la ideología, de que España sea la décima potencia industrial. Sin

embargo, sus pensiones son sensiblemente menores que las de las personas jubiladas después del año

setenta y dos. pues ellos cotizaban por su salario base exclusivamente.»

—Además de indignante —sigue diciéndonos—. nuestra situación pona en Ja ilegalidad al Gobierno

español, que ha firmado la declaración de los derechos humanos, que es un acuerdo vinculante. Nuestra

situación atente concretamente contra el artículo veinticinco de esta declaración.

—¿Qué opinan ustedes de fas reivindicaciones de la tercera edad, que U-cinio de la Fuente ha planteado

últimamente ante les Cortes?

—Vayamos por partes, no se pueda hablar de tercera edad en general. Cuando un capitalista, con sesenta

y cinco o setenta años, visita al médico, éste le dice que abandone el alcohol, que no fume demasiados

puros y que no cometa excesos con las mujeres; sin embargo, cuando es alguno de nosotros el que va, nos

recomienda que comamos la cantidad* necesaria y con la calidad suficiente, que durmamos en sitios

secos, etcétera; así, pues, no se puede hablar indiscriminadamente de tercera edad sin más ni más. En lo

que respecta al señor De la Fuente, creo que ya se le ha escapado el tren. El pudo mejorar de una vez pera

siempre nuestra situación cuando era Ministro. Su Ministerio coincidió con todo un periodo boyante de la

economía española, en el que elevar las pensiones no era demasiado gravoso. Con estos antecedentes,

cualquier cosa que haga ahora a favor de 4a tercera edad nos parece un vulgar oportunismo.

—¿Cuál es en este momento la postura de ustedes frente a la próxima subida de un 13,5 lineal?

—Nos rebelamos contra ese aumento indiscriminado y que vende a perpetuar y acrecentar las diferencias

hoy existentes. Para la viuda de Franco

´ JHtfVk XKHHaMln ^SVJCsfwtr&k *HBHaatft >M»raa*tas más sobre ese millón novecientas y

pico mil pesetas que cobra al año. Sin embargo, para quien cobra mil quinientas pesetas al mes supondría

un aumento tan solo de doscientas dos pesetas al mes. Como se ve, fas proporciones son ridiculas.

—¿Cuáles son, pues, sus propuestas?

—Nosotros pretendemos que se nos dé a todos el salario mínimo interprofesional, pues aunque no

trabajemos tenemos tas mismas necesidades que una persona que lo hace. Por otra parte, esto no nos

parece excesivo, y en realidad nadie cobra el salario mínimo pelado. En una visita que hicimos al

Ministro de Sanidad y Se-guridad Social, señor Sánchez de León, él nos dijo que esto le parecía

razonable. Pero a pesar de todo no vemos que se tomen medidas para solucionar nuestra situación.

Hablando de reivindicaciones, nos comentaban con ironía que si no ponen pronto a su disposición centros

de ge-riatría, el Gobierno acabará pronto con el problema de tos jubilados, pues ellos rebasan ya la media

de mortalidad y si no les atienden médicamente morirán pronto. Para dar idea del interés que existe por la

vejez —decían con cierta soma— digamos que en la Biblioteca Nacional existen tres mil libros que

hablan de pájaros, pero ninguno de geriatría..

Así las cosas, parece obligado que digamos algo positivo que justifique la acción de los organismos

dedicados a la protección a la vejez, pero encontramos poco bueno en nuestras Investigaciones.

E1 Ayuntamiento de Madrid tiene ya aprobado un permiso para que tos jubilados puedan utilizar los

transportes de su propiedad da forma gratuita. Para que la medida se ponga en funcionamiento soto hace

falte que sea aprobado por tos cauces ministeriales correspondientes.

Queda mucho por hacer para que la situación da tos pensionistas y personas de la tercera edad en general

sea sencillamente buena.Y lo que queda por hacer entronca con las más profundas estructuras de nuestra

sociedad, en donde un banquero paga to mismo por la recogida de basuras que un anciano con un sueldo

de hambre.

(Fotos CAMA)

Miércoles 12 octubre 1977

 

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