Autor: Río López, Ángel del. 
 Unas veinte mil personas se dedican a esta profesión, que alcanza sus mas altos beneficios con las "chapuzas" extras. 
 Ser fontanero, todo un negocio     
 
 Ya.    29/05/1977.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

UNAS VEINTE MIL PERSONAS SE DEDICAN A ESTA PROFESIÓN, QUE ALCANZA SUS MAS

ALTOS BENEFICIOS CON LAS "CHAPUZAS" EXTRAS

SER FONTANERO, TODO UN NEGOCIO

Sin embargo, las tablas saláriales marcadas por el convenio son inferiores a las de cualquier otro gremio

similar. El 47 per 100 de las instalaciones de fontanería son deficientes.

Notables diferencias de precios entre los cobrados por fontaneros e la capital y en cualquier otro punto de

la provincia.

GANA más que un fontanero." La frase ha llegado a hacerse corriente en los últimos años. LA profesión

se ha catapultado hasta alcanzar cotizaciones importantes. Hay en España unos veinte mi) fontaneros,

entre los registrados oficialmente y los que trabajan autónomamente, sin seguros, dedicados a otra

profesión y ejerciendo de fontanero en las horas libres, cobrando—¿quién no se ha mafliumorado con sus

facturas?—cifras que han despertado las más vivas polémicas en torno al trabajo realizado.

La fontanería- es ´ana. pro-fesié* generalmente Mea remunerada. Pero no es oro todo lo que retace. La

fontanería, como gremio integrado en la metalurgia, el establecido unes tinos saláriales muy por bajo de

los de oteas profesiones similares. El fontanero a suscitado, el servicio de una empresa, se considera

insofideatemeote rema nervio. Las tablas salariales del convento para los oficiales están por debajo de las

«e la construcción, avoqoe sea un gremio similar a este último.

Las ultimas reivindicaciones de los fontaneros apuntaban a un salario mínimo para el oficial de primera

de 28.000 pesetas mensuales, pero el base se tes ha quedado 10.000 pesetas mas bajo. Generalmente, en

Instalaciones de fontanería en obras estos trabajan a destajo, única maniera de sacar algún dinero

sustancioso, con el consiguiente problema de que esa cantidad extra por demasía de trabajo no se refleja

en nómina y, por lo tanto, no figura a la hora de la jubilación, la enfermedad o el accidente.

Escasean los fontaneros.

"Los fontaneros que trabajan por su cuenta, o que lucen chaposas después de salir del trabajo son los que

ganan dinero de verdad, pero los «oe tenemos que depender de ua sueldo... Imagínese usted que yo vengo

sacando «ñas 25.000 pesetas mensuales; tengo cuatro hijos y mi jomada de trabajo no me deja tiempo

para hacer algén trabajHIo por ahí-, soto tos sábados y domingos puedo hacer alguna cbapo-cáUa." Esta

es la opinión de don Justo Díaz, quince altos en la profesión.

Hasta et humorismo ha prodigado con frecuencia la situación que s* plantea por la rotura de una tubería y

la dificultad de encontrar con urgencia un fontanero. Si uno «e pone a buscar en las famosas páginas

aman-Bas de la guia telefónica; se encuentra con un reducido numero de fontaneros; después hay que

buscar uno que viva relativamente cerca de «asa; dejar el recado.

porque normalmente no se te encuentra, y esperar horas hasta su visita; mientras, la casa puede haberse

convertido en un estanque o la vecina del piso de abajo puede haber puesto el grito en el cielo. Llega el

fontanero, pone una soldadura en la tubería, y, ¡zas!, mil pesetas. Y no son cifras hipotéticas, porque

tengo la costumbre de guardar las facturas de reparaciones de casa, y en una de ellas, firma-da por el

fontanero, se reflejan mil pesetas por el saneamiento y tapado de una fuga de agua.

A. veces, uno tiene la sensación de que le han timado; pero no existen cauces de reclamación, porque no

existen unas tarifas determinadas para este tipo de reparaciones. A uno con el fontanero le pasa como coa

el mecánico, que lleva el coche para cualquier tontería y le ponen no sé cuantas piezas que tenía

deterioradas; pero también es cierto que uno, y creo que muchos de ustedes también, se siente impotente

para reparar la averia del coche y la de los grifos.

El problema es que escasean los fontaneros, y siempre una profesión con mucha demanda de empleo se

cotiza mucho más. La necesidad de un fontanero en situaciones, generalmente de emergencia, no nos

hace reparar en las elevadas tarifas de su trabajo.

También es cierto «oe e* las glande» capitales saneo los honorarios. SI nos ponemos a-comparar factoras

de fontaneria ejecutadas en Madrid y, sin ir más lejos.en un pueblo de segando orden de la provincia, hay

diferencias que «sellan entre el 300 y 400 por 100 mas en Madrid «oe eo te pre-vfaKU. Tampoco existe

control posible sobre este trabajo, y de «Ho se aprovecha más de on desaprensivo, aunque estos últimos

escasean dentro de la profesión, que no vamos a dudar honrada a todas tuces.

Lo que gana un fontanero.

Desde luego, es dificH saberlo, porque no todos, ai margen de las bases esta-btociia* en el convenio,

tienen ingreso» similares. Poro vamos a barajar ornas cifras obtenidas de entre el grop« d« profesionales

«*» tos que hemos charlado. En sus responsivos trabajos los suceden medios (bancos, mas incentivos y

algoo» hora, extra) giran en tomo a la* 27.000 peseta»; tos ingresos por trabajos particulares realizados se

elevan a unas 30.000 pesetas mensuales; es decir, en ana media de dos horas diarias, anos ingresos

saperiores a tos obtenidos en ana jomada de ocho horas diarias. Ifisto hace que mochos de estos

profesionales sean autónomos y se dediquen exdosivamemto a trabajas particulares, contando lóelos* a

algún ayudante y obteniendo pingues beneficios para ambos.

Desde hace relativamente poce tiempo, «tra nueva especialidad dentro de te profesión: la de instalador de

gas. Para llegar a ella es necesario hacer unoa cursillos y obtener el carnet. También en este tipo de

trabajo, a ooe «e to penen toa petos de punta a la hora de examinar las facturas.

Baja calidad de la fontanería.

En contra, «e estas abultadas tarifas qoe pasan tes fontaneros, el trabaje suele ser generalmente deficiente.

El fontanero repara, cobra y se va, sin dejar garantía de so trabaje. Hace tres aftos, en las m Jomadas de

Fontanería y Saneamiento, celebradas en Madrid, se pose de evidencia oo dato altamente significativo: el

47 por 100 de las iostalacteoes de fontanería son de-fkdeotes, y el comprador de oo otee con bastantes

ceros en el precio del mismo tiene qoe preceder, al peco de vivir en él, a reparar estas deficiencias.

Batiéndonos eee de ana encuesta, diremos qoe el 18 por 100 de los esfopraderes de oo pise hechan de

menos servicios sanitarios, y el 20 por 100 observan defectos de alcantarillado, aooqoe tes gastos de

instalaeMn de footaoeria sopeoen una importante partida del presopoesto general de ana vivienda.

¿Qué tiene usted que decir, señor fontanero?

Don Jaime Ortega: "Pues que lleva usted razón a medias. Es cierto que hay muchos desaprensivos que se

aprovechan de la situación para "clavar" a los clientes. Pero, en general, creo que sólo cobramos lo justo.

Comprenda también que nuestro trabajo requiere de una especiaUzacíón."

Don Doroteo Gamazo: "Todo depende de muchas cosas. La gente se queja de que cobramos caro, pero no

se dan cuenta del precio que han adquirido los materiales. Mire usted, yo prefiero que el cliente compre

los accesorios y le cobro sólo la mano de obra, porque algunos se creen que nosotros les atracamos, y

quien en realidad lo hace son los que venden los accesorios sanitarios."

Don Elías POBO: "Nos han colgado el sambenito de que cobramos muy caro, de que vivimos

montados en el dólar, y esto no es justo. ¿Se ha fijado en cuánto cobra un técnico por verte la televisión y

apretarle un tornillo, o el mecánico por hacerle cualquier cosa al coche, y una grúa por retirarle un

vehículo averiado? ¿Y qué me dice de un albanU o un empapelador? En todas partes se cuecen habas. Si

creen que nos hacemos millonarios, ¿por qué no se dedica» a ta fontanería? Ahí´ tiene usted la

escasez de fontaneros; no «era muy rentable, y si no, que se lo digan a tos que tienen que estar a sueldo."

Pues esto es lo que tenían que decir, y k> han dicho. A los clientes quisiéramos oír también, sobre todo

cuando tienen delante de ai la factura de un fontanero; para «hacer agua", vamos.

Ángel del Río López

 

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