Autor: García Gómez, Valentín. 
   El sindicalismo de los funcionarios     
 
 Diario 16.    19/05/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El sindicalismo de los funcionarios

Valentín García Gómez

Falta escasamente un mes para que se cumplan dos años desde !a regulación del derecho de asociación

sindical en la Función Pública. Desde la consideración de este hecho cabe hacer un balance sucinto y

extraer unas conclusiones que permitan entrever lo que va a ocurrir sindicalmente en la Función Pública.

Perspectiva que no sólo ha de suscitar interés entre los propios funcionarios sino también —y no

subsidiariamente— en toda la sociedad, por el carácter de «gestión pública» que tiene la Administración y

la incuestionable incidencia de la cuestión sindical en esa gestión.

Un gran vacío sindical

Esta es la constatación central: aparte del Real Decreto 1522/77 por el que se establecen normas para el

ejercicio del derecho de asociación sindical de los funcionarios públicos, toda regulación normativa Je la

acción sindical en la Administración se aplaza —como los demás grandes temas-ai Estatuto de la Función

Pública, que tendrá que ser aprobado en Cortes con rango de Ley Orgánica, debiendo —entre otras cosas-

delimitar y clarificar las peculiaridades de ejercicio (que no de derecho, lo cual sería anticonstitucional)

en que se aplique la legislación sindical global -también aplazada- en la Función Pública.

Este vacío normativo obstaculiza la resolución de las legítimas reivindicaciones funcionariales ignoradas

secularmente. Irresponsablemente, no se han establecido mecanismos provisionales que diesen salida a

esta situación. No se han permitido unas elecciones provisionales para representantes, como en su día se

hicieron en el sector privado. Tampoco se han establecido formas coyunturales para la negociación de las

condiciones de empleo, corno ya en el propio decreto 1522/77 se preveía

en su articulo 5.°. El propio ejercicio de la actividad sindical en los centros de trabajo sólo mereció una

circular de Presidencia de Gobierno (la famosa «Circular Graullera») que cabe catalogar como incompleta

y ambigua y, en cualquier caso, discrecional. Por otro lado la excesiva lentitud y el demasiado recelo son

las notas características en la elaboración del Estatuto de la Función Pública, todavía ni consensuado con

los sindicatos ni introducido en el Congreso.

Junto a la ausencia de normas existen también algunas lagunas organizativas, una falta de organizaciones

funcionariales representativas y capaces, en parte producto de ese vacío normativo pero también en

función de otros factores que resultan de interés reseñar, fundamentalmente dos:

a) Los efectos nocivos (en forma de no afiliación) del protagonismo, unilateral y ficticio, que intentan

mostrar Comisiones de la Administración (CC OO) y FETAP (UGT), haciendo gala de una alta

incomprensión del sector y promociorando ante el funcio-nariado la identificación confusa y perniciosa

de centrales sindicates como centrales dependientes de partidos políticos.

b) Los efectos disgregadores —en forma de incapacidad— que implica la existencia de más de

cuatrocientas asociaciones y sindicatos independientes de funcionarios de distinto ámbito y tamaño, sin •

confluencia común que las

posibilite ser esa fuerza sindical auténtica que los funcionarios reclaman.

La necesidad de autonomía

La composición de lugar no sería correcta si olvidásemos la realidad de! sindicalismo independiente en la

Administración. Hecho señalado parcialmente en sus efectos de disgregación pero que es preciso resaltar

en su faceta positiva.

Sin duda alguna, la aparición del movimiento sindical independiente, con ocasión del establecimiento de

las libertades de sindicación en el seno de la Administración, es un fenómeno de enorme y positiva

transcendencia. Sindicatos, asociaciones... en los más diversos ámbitos, son expresión de una voluntad

profunda de hacer un sindicalismo estrechamente vinculado y comprometido en la solución de los

problemas reales que afectan a los funcionarios, sin interferencias ni vinculaciones partidistas que los

desvirtúen.

El fenómeno del sindicalismo independiente es el reflejo, más o menos expreso, del rechazo a la

alternativa del sindicalismo subordinado a los intereses de partidos y del deseo de los funcionarios de

mantener las soluciones a sus problemas específicos al margen de los vaivenes que en el plano político

puedan producirse. El hecho de que frente a la capacidad avasalladora de los grandes aparatos político-

sindicales surjan espontá-

neamente centenares de pequeñas agrupaciones y sindicatos, amén de que estén por organizar sindi-

calmente la mayor parte de los funcionarios, es una prueba palpable de que existe un sentimiento

generalizado, casi una exigencia histórica, por construir un sindicalismo potente y organizado, honesto y

transparente en la defensa y promoción de los intereses sociales que representa y basado en los valores

colectivos de la democracia, la solidaridad y la autonomía e independencia sindica!.

Es evidente que a esas exigencias responde como norma el movimiento sindical independiente, y de ellas

se reclama. Pero en la espontaneidad de su aparición radican, al mismo tiempo, su mayor fuerza y su

mayor debilidad. Debilidad que deriva de la ausencia de una historia y una tradición sindical, de la falta

de fortaleza de sus estructuras profesional y territoriales y de una red de servicios adecuada a las

exigencias sindicales de hoy. Factores estos que agrupan y dan perspectiva y fuerza y cuya ausencia

amenaza con hacer estéril un esfuerzo que, en principio está cargado de futuro.

Respuesta de ia USTA/USO

Por nuestra parte, creemos honestamente que la USTA reúne las condiciones precisas para ser el lugar de

encuentro natural y armónico del movimiento sindical

independiente de la Administración, ya que está abierta a todos los funcionarios en él respeto de su

libertad individual y de sus legitimas, creencias. Su autonomía en el seno de la Confederación USO y la

de esta en su conjunto respecto de los partidos políticos, le permite afrontar los problemas de los

funcionarios sin otra consideración que los intereses de éstos en la óptica de conseguir una Admi-

nistración independiente, profesional y democrática.

Por ello, desde nuestra convicción y sentido de ia responsabilidad, USTA-USO ha respondido al reto que

supone una configuración del sindicalismo en la Función Pública, configuración en la que predominen las

características de independencia, profesiona-lidad, democracia, solidaridad y eficacia, haciendo un

llamamiento a la unidad de! sindicalismo independiente de funcionarios en el marco Confederal de USO.

La USO, tras veinte años de historia, de fidelidad a una línea de compromiso basada en la autonomía e

independencia del sindicato es, contra viento y marea, la tercera fuerza sindical organizada, una realidad

que se agranda día a día, que se nutre de esa aspiración profunda a la autenticidad sindical, y se proyecta

al futuro cargada de posibilidades y esperanzas.

Pensamos que la construcción del Sindicato de la Autonomía que los funcionarios necesitamos es un

requisito inexcusable para una solución justa de nuestras reivindicaciones, no sujeta a los vaivenes de los

cambios en el poder. Así lo han comprendido ya agrupaciones y colectivos de funcionarios en los últimos

meses. El proceso es imparable: el sindicalismo de funcionarios comienza a configurarse.

(*) Secretario General de USTA/USO (Unión Sindical de Trabajadores de la Administración)

 

< Volver