Autor: Trinidad, Mario. 
   Reforma administrativa: razones de un rechazo     
 
 Diario 16.    02/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Reforma administrativa: Razones de un rechazo

Mario Trinidad

Rasgo notable de la reestructuración de los órganos centrales de la Administración española ha sido la

extensa reacción de rechazo por parte de algunos núcleos de funcionarios: Información y Turismo,

Comercio, Trabajo, Agricultura, Educación y otros de los antiguos Departamentos, que han visto

desarrollarse escenas, si no insólitas (puesto que en los últimos años del franquismo ya se podía hablar de

una vida sindical más que incipiente en la función pública´, si nuevas en cuanto a la extensión y la

espectacularidad de las asambleas, las declaraciones públicas, las tomas de posición, etcétera (ver D16

19-VII-77, "La reforma administrativa: ¿Qué ha pasado?").

Pues bien, hay que felicitarse de que en el balance de esas reacciones destaque como elemento más

general la consideración de que este tipo de medidas deben pasar por las Cortes para su apro-

bación. Esa había sido, hasta su conversación con el presidente Suárez, la actitud del secretario general

del PSOE. Sin duda, las consideraciones de oportunidad que aquél le hiciera (se trataba, entre otras cosas,

de suprimir Ministerios muy ligados al antiguo régimen, como el de Relaciones Sindicales o el de

Información y Turismo) pesaron decisivamente en el silencio posterior que guardó Felipe González.

Recelos ante la reforma.

De todos modos, las asambleas de funcionarios (en particular las de los Ministerios de Información y

Turismo, Comercio y Educación), así como, en sucesivas declaraciones públicas, las Comisiones de 3a

Administración (CCOO), mantuvieron el principio, junio con la aceptación de la necesidad de la reforma

y con la constatación de su insuficiencia.

En este esperanzador panorama es preciso atender en particular a

la intervención de los altos Cuerpos de funcionarios afectados por unas medidas. De una manera cauta en

algunos casos y espectacular en otros (en Comercio algunos altos cargos llamaron a la huelga), este

influyente sector ha visto con buenos ojos las justificadas reacciones de los funcionarios y el personal

menos favorecido, en cuanto indirectamente apoyaban sus propios recelos ante la reforma. Y es que ellos

son muy conscientes de lo ~ que advertíamos en nuestro anterior artículo: que una "reestructuración

orgánica" no es un simple arreglo técnico, sino una pequeña conmoción capaz de alterar las relaciones de

poder que se establecen en base a las grandes divisiones administrativas. Entre esas relaciones de poder

no ocupan el tugar menos importante tas que ligan a los cuerpos de funcionarios con parcelas

determinadas de la Administración, como muy bien saben los interesados y tantos especialistas, que han

descrito esas relaciones con expresiones tales como "feudalismo prebendario" >García de Enteraría´.

´•patrimonialización", etc.

A debate nacional

¿Se imagina alguien lo que puede llegar a ser esta explosiva mezcla de los intereses de los altos cuerpos

con los naturales temores de los ao tan altos, en el caso de una verdadera reforma administrativa (donde

se ponga en cuestión, por ejemplo, la propia estructura de Cuerpos)? ¿Y lo que pasaría si esa reforma

debiera ser acometida por un Gobierno de izquierdas, en medio del clima de tensiones potencíales con

que esta situación suele ir acompañada?.

Es por eso que la experiencia de estos días sirve —en este orden de cosas— para llamar 3a atención sobre

la importancia de un debate nacional entre las fuerzas políticas y sindicales interesadas sobre el contenido

de una verdadera reforma administrativa, (pie como así encontrará la comprensión y el entusiasmo de los

afectados. Incluso «entre esos altos Cuerpos, en los que también está presente el fermento de renovación

que hoy agita a toda la sociedad española.

 

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