Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Escaso eco a la presentación de Nueva Mayoría. 
 Varios periodistas abandonaron la reunión de Areilza en Barcelona     
 
 Informaciones.    16/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ESCASO ECO A LA PRESENTACIÓN DE LA «NUEVA MAYORÍA»

Varios periodistas abandonaron la reunión de Areilza en Barcelona

Por Enrique SOPENA

BARCELONA, 6.

MIENTRAS afirmaba que, por una parte, la U.C.D. está hundida y, por otra, que debe impedirse el

triunfo electoral de los socialistas, don José María de Areilza intentó dibujar anoche un panorama en

Barcelona propicio a esa «nueva mayoría» que su grupo se apresta a construir junto a Alianza Popular y

otras formaciones de menor cuantía. Esa «mayoría», sin embargo, reunió ayer a menos de 500 personas

durante la conferencia y a una cifra algo inferior durante la cena-coloquio.

El señor Areilza fue presentado por el presidente del Partido Popular de Cataluña, señor Senillosa. En el

estrado tomaron asiento también los dirigentes «areileistas» catalanes. No pocos comentarios entre los

informadores —a lo largo de la cena— giraron en torno a la figura de don Francesc Guardans, hombre

fuerte del Partido Popular, quien, como se sabe, fue objeto recientemente de muy graves acusaciones en el

orden penal por la revista «Interviú».

La conferencia sirvió para que el ex ministro del Gabinete Arias repitiera sus conocidas tesis, altamente

críticas para el Gobierno, presidido por don Adolfo Suárez. Según el conde de Motrico, el desgaste

gubernamental es evidente y hay que convocar, una vez aprobada la Constitución, nuevas elecciones

generales. El actual Parlamento fue calificado por el orador de «escenario» donde se representa

actualmente una «farsa».

Respecto a los socialistas, el líder de Acción Ciudadana Liberal se mostró contrario a que puedan llegar al

Poder. Afirmó que la sociedad española, en su mayoría, no es sociológicamente colectivista. Por ende,

exhortó a una operación de gran alcance —«un programa común», dijo— que impida a través de las urnas

el acceso del P.S.O.E. al Gobierno.

El coloquio se caracterizó por el fervor de los asistentes que —como si de un mini-mitin se tratara—

aplaudieron casi todas las intervenciones, tanto del señor Areilza como del señor Senillosa. Tales

demostraciones de entusiasmo estuvieron acompañadas, en determinados momentos, por frases poco gra-

tas para algunos de los periodistas presentes y que habían efectuado preguntas al conde de Motrico. Este

no se pronunció respecto a negociar o no con E. T. A. —«en todo caso, tendrían que hacerse en

secreto»—, evocó su antigua coincidencia con el señor Fraga —«no hemos tenido nunca ninguna

discrepancia en lo fundamental»— y manifestó que «el prestigio y la autoridad del Estado están hoy en

entredicho».

El señor Senillosa, alegando que los otros partidos no facilitan el número de militantes —dato inexacto: el

último en hacerlo aquí fue U.C.D., a través del señor Sentís—, se negó a divulgar cifra alguna relativa a

su Partido Popular. (Este partido —en cualquier caso— es rigurosamente minúsculo.) El señor Areilza —

entre la complacencia general del auditorio— ironizó sobre el apellido del señor Arias-Salgado, con

implícita alusión al padre del secretario de Coordinación de U.C.D.

A pesar de que dos periodistas habían expresado su disgusto por el ambiente —objetivamente hostil a

cualquier pregunta comprometida—, continuaron los aplausos y hasta se registraron silbidos cuando

terminó de hablar el director de «Destino», don Jordi Doménech. Poco antes, y a la vista de la situación,

este corresponsal y el de «Diario 16», señor Caparros, optaron por abandonar la sala, mientras el señor

Senillosa los tildaba de «no democráticos», entre el asentimiento de un público formado por gentes

estrechamente relacionadas, en buena parte, con Alianza Popular.

Si las recientes intervenciones en Barcelona de los señores Carrillo, Felipe González y Arias-Salgado se

saldaron con éxitos de opinión pública, al margen de las valoraciones ideológicas de cada uno, no puede

decirse lo mismo del discurso y posterior coloquio de don José Mariade Areilza.

 

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