Autor: Gil, Francisco Javier . 
 Elecciones andaluzas. Reuniones de urgencia de Calvo-Sotelo con el «sanedrín» centrista. 
 El Gobierno quiere realizar una limpieza en UCD, caiga quien caiga     
 
 Diario 16.    25/05/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

El Gobierne quiere realizar una limpieza en UCD, caiga quien caiga

Una gran mayoría de los dirigentes de UCD y prácticamente por unanimidad el «Gabinete de crisis»

reunido ayer en la Mon-cloa con Calvo-Sotelo, están dispuestos, ante el descalabro electoral de su partido

en Andalucía, a llevar a cabo «una limpieza, caiga quien caiga», y a «llegar hasta el final

y dejarse de párcheos», como diría ayer el vicepresidente Martín Villa, al salir de la Presidencia del

Gobierno. El partido centrista ha convocado durante los ocho días a los órganos del partido y a los

dirigentes provinciales del mismo para llevar a cabo la decisión adoptada ayer.

Francisco Javier GIL

Madrid - El análisis de los resultados de las elecciones andaluzas ha dividido aún más definitivamente al

Gobierno y al partido en el poder, que se ha sumido en numerosas reuniones a todos los niveles para

evaluar el grave descalabro electoral y adoptar decisiones a corto plazo, según ha sabido Diario 16.

De la larga reunión mantenida ayer en la Moncloa por el presidente Calvo-Sotelo, los vicepresidentes

Martín Villa y García Diez y los ministros Lamo de Espinosa, Rosón, Cabanillas, Pérez Liorna, Arias

Salgado y Oliart, con la breve presencia del secretario general del partido, Iñigo Cave-ro, el Gobierno

sacó la conclusión urgente de no abrir una crisis de Gobierno fulminante ni disolver de inmediato las

Cortes generales. Entre otras conclusiones prácticas, el «Gabinete de crisis» reunido ayer acordó convocar

para la una de la tarde de hoy al grupo parlamentario centrista del Congreso.

Parcheos

Mañana, a las diez de la mañana, está prevista la reunión del comité ejecutivo -de UCD que «astuta-

mente», a decir de algunos centristas, fue convocada antes de la jornada electoral, para evitar suspicacias

y en visión de los desastrosos resultados obtenidos. El viernes el Consejo de Ministros se ocupará de los

datos obtenidos en el escrutinio andaluz y se dará a conocer al Gabinete en pleno las decisiones adoptadas

ayer por el reducido grupo de ministros presentes en la Moncloa. Para el lunes ha sido convocado en

Málaga el comité regional de UCD de Andalucía. A últimas horas de ayer aún no estaba decidida la

comparecencia del presidente Calvo-Sotelo en esta reunión regional. Por último, para el martes próximo

han sido convocados a Madrid todos los presidentes y secretarios provinciales del partido. En todas estas

reuniones, así como los distintos encuentros mantenidos desde el pasado domingo a nivel de grupos de

ministros, miembros de la ejecutiva centrista y líderes a nivel nacional, se procederá al análisis de los

resultados electorales de Andalucía, evaluación de la crisis del partido y adopción de conclusiones.

La decisión más extendida, al menos entre los miembros del «sanedrín» gubernamental y de la cúpula del

partido, se puede resumir en una de las frases que se oyó al vicepresidente Rodolfo Martín Villa a su

salida de la reunión de ayer en la Moncloa: «Hay que llegar hasta el final y dejarse de párcheos», dijo

refiriéndose a la necesidad de abrir un proceso de clarificación y limpieza total en el partido del Gobierno.

«Renovación del partido, caiga quien caiga», lo traducían otros como principio de regeneración de la

UCD y clarificación con vistas a las cercanas elecciones generales.

A la portuguesa

En este sentido, en fuentes centristas de toda garantía se apuntaban ayer las dos lecturas que en distintos

medios de la UCD se hacían de los resultados andaluces. Para unos, las elecciones del domingo

decantaban la necesidad de una coalición con Alianza Popular, destino masivo de los votos perdidos por

UCD. Según las mismas fuentes, los partidarios de esta solución «a la portuguesa» abogarían por una

alianza electoral de los partidos no marxistas. Para otros, por el contrario, el retroceso electoral de UCD

estaría en las vías abiertas por su flanco izquierdo, y que recalarían finalmente en el electorado del PSOE,

lo que evidenciaría una pérdida por parte del partido del Gobierno de su credibilidad progresista y, en

definitiva, de su verdadero espacio de centro.

Castigo

Lo que parece claro, de cualquier forma, es que los andaluces concedieron un voto de castigo definitivo

contra la UCD, por su falta de coherencia y cohesión interna, su carencia de lide-razgo y su clarificación.

Y no, como han interpretado algunos, por represalias hacia el referéndum del 28 de febrero de 1980, ya

que Alianza Popular, que en aquella época votó abstención, como UCD, ahora se ha visto generosamente

correspondida por el electorado. Por el contrario, el PSA, tal vez el más firme valedor de aquel referén-

dum, ha sido igualmente castigado ahora. La línea que se propone ahora la directiva de UCD y del

Gobierno pasa por un planteamiento concreto y realista de la situación con voluntad de abrir las com-

puertas del partido a quien quiera irse a buscar otras opciones. Lo que no está claro es si todos están ahora

de acuerdo en el modelo que inspiró el nacimiento de la UCD en 1977, y si, además de falta de

entendimiento ideológico, no hay una fuerte rivalidad entre personalidades que hagan difícil la

convivencia de todos en el mismo partido.

Factura

En este sentido, no falta quien piensa que los suaristas, defenestrados del aparato centrista como conse-

cuencia del descalabro electoral gallego del otoño pasado, pasarán ahora factura de aquella hipoteca al

actual inquilino de la Moncloa y a los hombres de Arlaban. Mientras, algunos de éstos no dudan en

atribuir el escaso porcentaje registrado por la UCD andaluza a la resistencia del ex presidente Adolfo

Suárez a participar en la campaña andaluza. Mientras tanto, se abre la posibilidad de que en próximas

fechas nazca un nuevo partido liberal, pintado sobre los actuales clubs liberales que lidera Antonio

Garrigues, y que ayer se reunieron en asamblea en Madrid. La conversión de UCD en partido liberal y

progresista como «bisagra» entre el P.SOE y AP, postulado ahora por algunos centristas, fue puesta ayer

en duda por Antonio Garrigues, «aunque no puedo eliminar por completo esa posibilidad», dijo.

Por otra parte, la voluntad de la mayoría de los dirigentes centristas se asienta en aceptar el fracaso de la

UCD con valentía, sin complejos, y poner en marcha un proceso de renovación a fondo. Algo así

representaba el gesto del ministro del Interior, Juan José Rosón, que en la madrugada de ayer no hurtó el

bulto ante la prensa, a pesar de los resultados adversos, y no le dolieron prendas en reconcerlo.

 

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