Federico Silva, presidente de Derecha Democrática. 
 La unidad de España no es negociable     
 
 Diario 16.    10/12/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Federico Silva, presidente de Derecha Democrática

La unidad de España no es negociable

Madrid — La unidad indisoluble de España no es negociable y su variedad es patrimonio común que debe

ser respetado y atendido, es el primer principio aprobado en el congreso constituyente de Derecha

Democrática Española (DDE), en el que resultó elegido presidente Federico Silva Muñoz.

El pleno del congreso aprobó las ponencias de política, defensa nacional y seguridad interior, economía y

organización, y fue el apartado más importante de la ponencia política el referido a la persona humana

como valor supremo político, la familia como unidad social primaria, que debe ser protegida en todos sus

valores y garantizada de todos sus derechos y libertades.

Entre sus conclusiones figura, asimismo, que el Estado se desarrollará democráticamente descentralizador

y debe amparar la propagación de los valores religiosos y subraya que el hecho histórico y sociológico del

catolicismo en España exige una consideración especial.

Reformar la Constitución

Igualmente los congresistas de DDE consideraron que la propiedad privada es un derecho natural,

subordinado a su función social y aunque acatan la Constitución vigente «nos esforzamos por reformarla

desde la legalidad, acomodándola a nuestros principios doctrinales».

En unas segundas conclusiones se señala que, en orden a la unión o entendimiento de las distintas fuerzas

de la política española, declaran que DDE nace con vocación para promover la unidad o entendimiento de

las distintas fuerzas de la derecha española.

En este sentido insistió Federico Silva Muñoz, presidente del partido elegido por aclamación, cuando dijo

que «la demanda política reclama la unión de la derecha y la propia estructura del sistema político camina

hacia una reforma de sus normas». «Nuestra vocación —dijo Silva— es de unidad. No nacemos como el

tercer partido de la derecha, sino para sumar a la fuerza de la razón, la razón de la fuerza.»

Fernández de la Mora, que fue elegido vicepresidente, intervino también para decir que «hay otra

democracia viable, que es aquella con un gobierno independiente del Parlamento, eficaz y ejecutivo,

capaz de asegurar el orden y el desarrollo y, sobre todo, la unidad de España, defendida sin la menor

concesión. Esa es la otra democracia que queremos, la que esperan muchos españoles de buena fe no ésta

que es la de la frustración y el desencanto».

 

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