Autor: Sampedro, Amalia S.. 
   Osorio: Una operción de gran derecha es inevitable     
 
 Diario 16.    16/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

NACIONAL

19-junio-81/Diario 16

OSORIO

«Una operación de "gran derecha" es inevitable»

Una operación «gran derecha» es inevitable, según Alfonso Osorio, si el actual presidente del Gobierno,

Leopoldo Calvo-Sotelo, quiere asegurar su triunfo en las elecciones del 83. Para Osorio ese «ticket

electoral» estaría formado por algunos sectores de UCD y por Coalición Democrática. En la operación no

estaría Fernández Ordóñez ni tampoco Silva. Según Osorio, Fraga es un político generoso y no le

importaría quedarse de segundo. De Suárez dice que su era fue nefasta por aplicar la doctrina de

campamento a la política española. Dice finalmente el que fuera ministro de la Presidencia, que hay que

contentar a la derecha, porque la derecha es involucionista y reaccionaria y hay que conseguir que se

sienta cómoda.

Amalia S. SAMPEDRO

LA operación gran derecha es inevitable para antes de las próximas elecciones, según el diputado de CD

Alfonso Osorio, uno de los principales promotores de que UCD y CD deben unirse para la contienda del

83. En una larga conversación Alfonso Osorio ha afirmado que «no me gusta utilizar el término gran

derecha, pero creo que Calvo-Sotelo necesita un "ticket electoral" para que pueda ganar las próximas

elecciones. Aquí estarían incluidos casi todos los sectores de UCD, con algunas exclusiones, algunas

personalidades políticas, económicas y sociales que actualmente no se encuentran dentro de partidos, pero

que representan a los españoles de la abstención, la indiferencia y el mal humor, y CD por la derecha».

«Leopoldo Calvo-Sotelo añadió Osorio es muy inteligente, y si quiere ganar tendrá que encabezar la

opción electoral a que me refiero, porque sabe que solamente con la actual UCD no las ganaría y no creo

que tenga vocación de mártir para perderlas.»

Derecha

Osorio cree que hay una cierta divergencia entre lo que dice la dirección centrista y lo que piensa Calvo-

Sotelo: «La negativa de la ejecutiva de UCD a esta operación es producto de una pequeñita lucha por el

poder político en un determinado momento. Al final, se hará lo que quiera Calvo-Sotelo. Estoy seguro

que la operación del "ticket electoral" conjunto se va a producir, porque es inevitable, y yo incluso estaría

dispuesto a hacer apuestas.»

Cree Osorio que la democracia corre peligro en este país, porque la derecha, que siempre ha sido

involucionista, integrista y reaccionaria no se siente bien representada, y hay que conseguir que se sienta

cómoda, aunque esté en el poder o en la oposición, porque sino se radicalizaría.

En España —dijo también— no tiene lógica un partido bisagra, porque, aquí no sucede como en la

R.F.A., por ejemplo, donde existe una corriente masónica y liberal y más profunda. Aquí se convertiría en

el partido de los «frescos» de los que quieren estar a todas, gane quién gane, y el electorado se da cuenta.

Por el momento, según Osorio, esta operación está planteada como una simple hipótesis que ni siquiera se

ha empezado a ejecutar como realidad, pero el entendimiento parlamentario entre UCD y CD ya es un

hecho, así como el pacto entre los portavoces de ambos grupos para la mayor parte de la legislación

actual. Cabe por determinar el encaje de las personalidades «independientes» que entrarían en esta gran

coalición y que se trataría de hombres recuperables, como Pérez de Bricio, Antonio Garrigues, o Manuel

Ortínez, por citar sólo unos cuantos nombres.

En cuanto a la Fundación para la Defensa de la Democracia, Osorio cree, que «es suficientemente

heterogénea, para no ser núcleo de un partido. A lo que se parece la Fundación es al Club Siglo XXI, sin

Guerrero Burgos».

En cuanto a los límites estaría por la derecha en Alianza Popular y habría, yo no quiero plantear las

exclusiones, que dejar fuera quizá a personas como Silva y otros, primeros firmantes de AP, que se han

decantado hacia posiciones extremistas. En concreto, Silva es una persona muy valiosa, pero que

no aporta ningún valor electoral. Como yo soy consciente de que tampoco tengo un electorado propio de

UCD y AP, aunque soy lo suficientemente honesto como para decirlo.

Calvo-Sotelo

A lo largo de su conversación, Osorio dejó claro que Calvo-Sotelo es la única cabeza posible de UCD y

de un futuro Gobierno. «Ahora los españoles tienen la sensación de estar mejor gobernados, ven que hay

una persona seria y que entiende de unas cuantas cosas al frente del Gobierno.

Pero es indispensable que se una de la forma que he descrito y que no fracase su política de aquí al 1983,

porque entonces el PSOE triunfaría estrepitosamente. Pero creo sinceramente que no va a fracasar. El

pueblo español se está dando cuenta de que hay alguien serio y con credibilidad, y Leopoldo ha

conseguido dársela. En cuanto a los militares, no tendrían inconveniente a la operación del "ticket

electoral", al que me he referido por que ellos sólo quieren estar bien gobernados y sólo reaccionan contra

un mal Gobierno.»

Alfonso Osorio descartó la posibilidad inmediata de un nuevo golpe de Estado que sólo sería

consecuencia del mal Gobierno. «Al Ejército no le asustan los muertos sino la falta de mando, dé un

orden lógico, y la falta de autoridad que ha sido la tónica durante el mandato Suárez», pero ha matizado,

finalmente, que el actual presidente del Gobierno no puede quedarse solo, sometido al actual comité

ejecutivo de UCD porque fracasaría.

La nefasta era

Osorio, que fue vicepresidente del Gobierno, y tuvo numerosas responsabilidades en la primera etapa del

mandato Suárez, no vacila en recordar estos cuatro años como nefastos para la política española. «Suárez

cumplió un papel y está acabado —señaló Osorio—. Adolfo tiene unos cuantos amigos en la ejecutiva

centrista pero no una fuerza política suficiente para interrumpir la opción electoral que planteamos ni

ninguna otra. Aunque no le guste, Suárez pertenece ya a la historia política de España. Tendrá

tentaciones, igual que las tiene un señor de ochenta años cuando ve una chica guapa. Suárez era, en

realidad, un chico que aprendió que la Falange era la superación de la derecha y de la izquierda, y esta

doctrina de niño de campamento la aplicó a la política española.»

Dentro de los comentarios de Osorio no faltó la alusión a Landelino Lavilla: «Landelino es como el perro

del hortelano, ni se decide a encabezar el sector crítico de UCD, que podría hacerlo, ni deja que lo

encabecen otros. Y así está ahora el partido, porque la actual ejecutiva centrista se creó igual que se

hacían las cosas en la Secretaría General del Movimiento: con autobuses y bocadillos. La manera de

cómo entendía Suárez la política tiene que acabar para que se pueda reforzar la democracia, porque los

usos del Movimiento no tienen nada que ver con el juego democrático.»

Fernández Ordóñez, enemigo político de Osorio, quedaría automáticamente fuera de la operación

electoral si ésta se consolidase. «Yo no puedo hablar de exclusiones —insiste Osorio—, porque eso debe

hacerlo la propia UCD, pero está claro que yo no quiero, no puedo ni me siento cómodo en el mismo

partido que Ordóñez, aunque no me importaría ir en una coalición con él.» Por otra parte, Osorio asegura

que el diálogo derecha-izquierda no es tan difícil como lo plantea la UCD, «yo nunca he tenido problemas

en entenderme con el PSOE. Hoy mismo, en la comisión de Presidencia, al tratar el tema de la bandera,

los socialistas y nosotros estábamos casi todos de acuerdo, también es una tontería lo que ha dicho

Fernando Abril, de que la operación electoral con la derecha generaría un frente popular, pero seguro que

Abril no sabe ni lo que fue el Frente Popular, ni lo que significa».

Intoxicación

Finalemente, Osorio cree que el asalto al Banco Central no fue una operación militar como quiso

plantearse, dentro de la campaña de intoxicación golpista. «Porque lo que aquí fallan son los servicios

secretos, que desmontó Suárez. Los servicios secretos españoles eran buenos en la época franquista en su

estructura porque se habían copiado de la R.F.A. y Suárez se los cargó porque algunas personas no le

gustaban ni a él ni a Gutiérrez Mellado.

Y éste es uno de los principales problemas con que se enfrenta el actual Gobierno: «Porque una

democracia ha de tener un buen servicio de información, como debe tener buenas conexiones con todos

los poderes fácticos. Y ésta es la labor de Calvo-Sotelo, manteniendo la credibilidad y la autoridad que

hacían falta. Y sólo así, y estrechando lazos con los sectores a los que me he referido, podrá asegurarse el

triunfo para las próximas elecciones.»

 

< Volver