Autor: J. A. A.. 
   Los sueldos de un sector de funcionarios públicos y el salario mínimo     
 
 Ya.    10/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

CARTAS A YA

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LOS SUELDOS DE UN

SECTOR DE FUNCIONARIOS

PÚBLICOS Y EL SALARIO MÍNIMO

Don J. A. A., de Madrid, nos escribe:

Desde hace ya algún tiempo es frecuente oír hablar, principalmente cuando de retribuciones del mundo

laborad se trata, de los términos "discriminación" y "agravio comparativo", sin embargo, pocos, por no

decir nadie, se han tomado la molestia de considerar qué sucede con los criterios retributivos de los

funcionarios de la Administración Civil del Estado o, al menos, de un sector importante de ellos, que,

también, forman parte del aludido mundo laboral.

En efecto, si pasamos revista a las últimas disposiciones dictadas a partir de la promulgación de la ley

31/1965, por la que se fijaron las normas que habían de regular las retribuciones de los funcionarios cita-

dos, y, entre ellas, el cuadro de coeficientes multiplicadores, desarrollado por el decreto 1427/ 1965, que

determinó la aplicación de los indicados coeficientes a los diferentes cuerpos de funcionarios, se podrá

fácilmente comprobar que, a pesar de sucesivas modificaciones, intentando, aunque con poca fortuna,

acomodar los haberes funcionariales resultantes de dichas normas a la situación económica creada por la

elevación del coste de la vida en los últimos años, se mantiene una auténtica "discriminación" y «vidente

"agravio comparativo" en los haberes correspondientes a los cuerpos generales, administrativo, auxiliar y

subalterno, de la Administración Civil del Estado.

Los funcionarios de dichos

cuerpos tienen asignados unos sueldos de entrada que no alcanzan ni al salario mínimo de cuatrocientas

cuarenta pesetas —13.200 pesetas mensuales—fijado por el último real decreto 458/1977, de 26 de marzo

(Boletín Oficial del Estado del 28), dictado para regular tal materia, dado que los coeficientes de 2.3, 1,7

y 1,5, respectivamente asignados a los funcionarios de los mencionados cuerpos, dan como resultado unos

sueldos mensuales íntegros de 11.995, 8.867 y 7.824 para dichos funcionarios, inferiores, por tanto, al

repetido salario mínimo de 13.200 pesetas mensuales, máxime si se tiene en cuenta que los dos primeros

sueldos de los referidos quedan aún más reducidos por aplicación a ellos del impuesto del 12 por 100 por

rendimientos de trabajo personal.

No podrá argüirse la percepción por los interesados d« aumentos por el concepto d« trienios, ya que ello

también se, contempla, aunque sea con diferente denominación, en las restantes reglamentaciones la-

borales, con independencia del salario o sueldo inicial, cuya cuantía mínima de 13.200 pesetas mensuales,

aun fijada por la Administración para el ámbito laboral, en general, no tiene aplicación a sus propios

funcionarios, aun cuando s» haya tratado de paliar tal situación con el recurso de complementos de

destino, dedicación y de cuerpo, lo que sólo de manera un tanto artificial logra tal finalidad al no tener

reflejo dicha elevación ni en las pagas extraordinarias legalmente establecidas, ni, lo que es aún más

lamentable, en las pensiones de jubilación de loe funcionarlos, que al llegar al término de su vida

administrativa, y al cabo, en algunos casos, de más de 50 años de servicios, ven reducidos sus ingresos

mensuales casi a un tercio de los mismos.

Se infringe con ello al espíritu del que quiso informar la ley de Retribuciones antes citada, con la que se

trató, según •puede leerse literalmente en BU preámbulo, de que "sueldo base, coeficientes y trienios

deben ser el eje esencial de las retribuciones del funcionario público", cuando la triste realidad es que, en

la actualidad, tales conceptos sólo alcanzan a un tercio de la total retribución, con las consecuencias

anteriormente expuestas y que solamente se producen con respecto al sector citado de loa funcionarios de

la Administración del Estado, aun cuando pertenezcan, sin duda alguna, al mundo del trabajo.

Resulta doloroso el olvido en que se ha tenido a las citadas clases de funcionarios, que, quiérase o no,

forman parte vital del motar administrativo del Estado y que, de mantenerse, podría motivar, incluso, su

paralización. Esperemos que en la anunciada reforma de la Administración y de la actual ley de

funcionarios que rectifique el proceder hasta ahora seguido en cuanto al particular, realizando con ello un

acto de reparación respecto a quienes con su callada actitud han soportado y soportan pacientemente sus

lamentables consecuencias.

A NUESTROS COMUNICANTES

Recordamos a quienes nos escriben que, por motivos técnicos o de espacio, YA se reserva «I derecho de

extractar la* comunicaciones recibidas si asi lo estima necesario.

I/o preferible es que nuestros comunicantes sean breves y concisos, lo que nos permitirá publicar íntegros

mis escritos. Pero en caso necesario, como queda dicho, nos veremos obligados a extractar o reducir las

cartas de nuestros lectores.

 

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