Desfranquizar la Administración     
 
 Diario 16.    08/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Desfranquizar la Administración

La reforma administrativa es ahora uno de los temas que exigen ser abordados cuanto antes. Como se

sabe, el Gobierno tiene la posibilidad de alterar por decreto-ley, el número, composición y atribuciones de

los departamentos ministeriales y es de esperar que lo haga antes del comienzo del proceso electoral.

Parece que hay demasiados proyectos de reforma de la Administración, pues los diferentes grupos y

sectores interesados, que se mueven precisamente en los círculos de la alta burocracia, han aprovechado

la oportunidad para intentar que sus puntos de vista seaw aceptados y se conviertan en letra del "B. O.

E.". Como no podía ser por menos los diversos grupos de interés desearían que los nuevos organigramas

del Estado consoliden sus posiciones o sirvan para obtener ventabas largo ´j´empo deseadas.

Y sucede que precisamente ahora no´es el momento de la gran reforma administrativa. En buena lógica

sólo después de que una nueva Constitución haya establecido los fundamentos del Estado democrático,

será oportuno abordar con detalle una estructura administrativa renovada y adaptada al nuevo papel y a

las nuevas íunciones del poder político. Lo que cabe hacer «hora es una especie de reforma previa en la

Administración con la finalidad de eliminar aquellos aspectos de la herencia burocrática de la dictadura

más notoriamente incompatibles con la democracia.

El primer organismo que debe ser suprimido es la Secretaría General del Movimiento. Su carácter de resi-

duo del viejo Partido único le quita toda viabilidad en la presente circunstancia. Entre las diferentes Ofi-

cinas encuadradas en Secretaría General hay algunas Acción Política, Provincias. Vieja Guardia. Guardia

de Franco..., etc.) que por no ser sus.-entibies de nin->nina adaptación democrática, han de ser liquidadas

sin más. En otros casos se puede pensar en una transformación que podría concretarse en la creación de

una unidad administrativa, una subsecretaría, por ejm-nlo. Familia, Juventud y Deportes desempeñan fun-

ciones que puede ser perfectamente estatizadas, aun-nue no debe disimularse el riesgo de supervivencia

de ciertos hábitos o querencia azulados. La conversión de órganos del Estado debe ir acompañada, por

eso, de una necesaria "desmovimentación". Otras dependencias como el Instituto de Estudios Políticos o

Prensa del Movimiento plantean problemas especiales, pero de posible solución. El I. E. P. debe

convertirse en el centro de investigación y estudio que ha sido en algún momento de su historia. Con los

periódicos y emisoras del Movimiento sólo cabe algum forma de privatización que los reintegre a los

mecanismos normales del mercado.

Otro departamento que exige una inmediata reforma es el Ministerio de Información y Turismo. Salvo

todo lo que tiene de censura, que es desgraciadamente mucho, no se trata tanto de suprimir como de

adaptar. En Presidencia hace falta un organismo de información que podía ser la actual de Coordinación

Informativa. Con casi todo lo demás sería preciso crear un Ministerio de Cultura al que para mayor

racionalidad habría que añadir algún servicio del Ministerio de Educación y Ciencia como la actual del

Patrimonio Artístico y Cultural.

También es una exigencia predemocrática la supresión del cargo de ministro de Relaciones Sindicales

dada la desaparición del monopolio sindical vertica-lista. Por supuesto la reforma de la Administración

deberá afrontar otros muchos problemas, como la posible creación de varios ministerios nuevos y el

cambio de sentido de algunos de los existentes. Pero más vale supeditar esas modificaciones a un debate

público, abierto y democrático mirando al interés nacional y no sólo a las npetencias de poderosos grupos

de presión.

 

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