La sindicación de los funcionarios: Sindicato unitario, reivindicativo, libre y democrático     
 
 Ya.    11/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

11 -III-77

ENCUESTAS DE ya

LA SINDICACIÓN DE LOS FUNCIONARIOS (y 3)

"Sindicato unitario, reivindicativo, libre y democrático"

"Ninguno de los problemas del mundo del trabajo—dice también don Félix Muriel—es ajeno ti los

funcionarios" • "Es improcedente que la Administración intervenga en ningún aspecto de la vida sindical"

• "Hay inexperiencia en la función pública para asimilar la forma sindical"

Hoy responde a las preguntas de la encuesta don Félix Muriel, director del Centro de Estudios

Administrativos, quien se muestra decidido partidario de la sindicación de los funcionarios y de los

trabajadores contratados de la Administración Pública y expone la posibilidad de que el futuro sindicato

fuera de carácter unitario, reivindicativo, libre en cuanto a eu constitución y afiliación y democrático en

su organización. Sus formas de actuación habrían de ser las normales en toda estructura sindical, es decir,

básicamente» la negociación colectiva y la huelga.

—¿Es usted partidario de la asociación sindical de los funcionarios?

—Decidido partidario de la sindicación de los trabajadores de la Administración Pública, no sólo de los

funcionarios, en sus diversas modalidades, sino también de los contratados al servicio de las ad-

ministraciones. Es decir, de la sindicación sin ningún tipo de restricciones; ni siquiera para aquellos

colectivos de empleados públicos a quienes en razón de su utilización de armas o de su función especial

se les viene excluyendo sistemáticamente dentro de la exclusión general que hemos padecido los

funcionarios, y que ha visto su consagración última en el reciente real decreto-ley 10/1977, de ocho de

febrero pasado, en cuyo artículo segundo se prohibe taxativamente el derecho de sindicación a los

militares, aunque no veo para ello más razones que la mencionada legal, puesto que la historia de España

y la legislación comparada ofrecen sobradas muestras de que ello es posible e, Incluso, conveniente.

"LOS FUNCIONARIOS SOMOS ASALARIADOS"

—¿Por qué?

—En primer lugar, porque es hora de que los trabajadores de la Administración Publica s e a ni o s

«¦onsiderados como trabajadores, rompiendo esa vieja visión que se tiene de nosotros como privilegia-

dos, de un lado, y como prolongación del poder político del Estado, de otro. Los funcionarios somos

asalariados y, como tales, ninguno de los problemas del mundo del trabajo nos es ajeno. Y nuestra

"especial" relación laboral con

nuestro empleador, el Estado¡ lejos de ser un "privilegio", constituye una gran desventaja, porque implica

una relación de subordinación de la que no participan nuestros compañeros del sector privado, como se

está poniendo de manifiesto en la actual "negociación" sobre el problema de los PNN. De ahí que esté en

entredicho la relación jurídico-funcionarial y se pida insistentemente un nuevo tipo de vinculación laboral

con respectos del Estado - empleador. Es obvio señalar igualmente nuestra independíenla de la toma de

decisiones políticas, que incumbe a las instancias políticas del Estado. Nosotros somos profesionales de la

Administración y por ello que reclamamos la sindicación como cualquier sector laboral más del país.

En segundo lugar, porque la única fórmula capaz de asegurar la

adecuada defensa de nuestros Intereses es la sindical, puesto que cualquier otra—ya sea ta colegial o la de

asociaciones profesionales—colocaría nuestras reivindicaciones en una vía muerta de tipo estamental, que

no serviría más que de refuerzo de la división corporativa que hoy sufrimos, tan nefasta para los

trabajadores de la Administración Pública como para la propia Administración.

En tercer lugar, porque la solución colegial o de asociaciones profesionales Impondría a nuestras

reivindicaciones la dinámica propia de los grupos de torsión, con su técnica de la conversación, la presión

o el chalaneo. Sin embargo, la sindicación rescataría para los funcionarios la negociación colectiva y la

huelga como instrumentos apreciables de acción sindical al servicio de nuestroos intereses.

SINDICATO UNITARIO

—¿Cómo configuraría ese posible sindicato?

—Sin caer en el terreno de la pura ficción y dejando siempre a salvo que somos nosotros, los fun-

cionarios, quienes colectiva, pública y democráticamente debemos dwidir la cuestión de cómo ha de ser

"nuestro" sindicato, me permito recoger lo que tantas veces se ha expuesto al respecto por parte de los

funcionarios, desde diferentes tribunas y con cuyos puntos estoy de acuerdo.

Aún es posible hablar de sindicato unitario en la función publica, donde el movimiento sindical es joven y

no se halla maleado por estrechas visiones partidarias. De allí que el sindicato futuro de los trabajadores

de la Administración Pública deba ser—a mi entender—unitario, íeivlndicativo, libre en cuanto a su

constitución y afiliación, democrático en su organización y actuación, cuyos métodos sean los normales

en toda estructura sindical, es decir, básicamente la negociación colee tiva y la huelga.

—¿Juzgaría conveniente que la Administración delimitara algunas funciones o posibilidades de actuación

en el sindicato en que se integraran los funcionarios?

—No me parece conveniente la intervención de la Administración en ningún aspecto de la vida sindical.

Es más, la juzgaría siempre como improcedente y contraria al derecho de sindicación. Si cabe alguna

Interferencia exterior en la vida sindical, ésta ha de ser dirimida en última instancia ante los tribunales

ordinarios y de acuerdo con el procedimiento judicial normal.

INEXPERIENCIA

—La ley de Reforma Sindical establece la posibilidad de que los funcionarios se asocien; sin embargo, no

se ha regulado. ¿A qué cree que se debe esta demora?

—Creo que la pregunta no se refiere » 1» recientemente deliberada en las Cortes ley de Reforma Sindical,

puesto que ni siquiera cabe la sospecha de demora en el desarrollo de sus virtualidades, con ser

tremendamente prometedoras al recoger en su disposición adicional el reconocimiento más progresivo, lo

que no quiere decir que sea el óptimo, en nuestra vigente legislación del derecho de sindicación del

funcionario, tanto que su aprobación por el Pleno de las Cortes significaría la derogación del decreto

Osorio sobre asociaciones profesionales de funcionarlos. Debe referirse a la tradi-

cional demora del reconocimiento de esos derechos, desde el estatuto de Funcionarios de 1964 , la ley de

Asociaciones del mismo año y la ley Sindical del 71. La razón hay que buscarla (aparte de con-

sideraciones políticas generales que son obvias para todos en base a la naturaleza de nuestro régimen po-

lítico) en la inexperiencia de la función pública para asimilar la forma sindical, que se traduce en nna

resistencia a los sindicatos de funcionarios, que recuerda a la inicial de la oposición histórica de dos

Gobiernos a la sindicación del sector privado, asi como a la relación jurídica funcionaría!.

 

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