Autor: P. I. . 
   La sindicación de los funcionarios. Es necesaria para defender los intereses generales de los sindicatos     
 
 Ya.    22/02/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

22-11-77

INFORMACIÓN NACIONAL

Pág. 13- ya

ENCUESTAS DE ya

La sindicación de los funcionarios (I)

"Es necesaria para defender los intereses generales de los sindicados" (don José Luis Villar Palasí)

"Sin más particularidades que las que se deriven de la función pública a desempeñar" •

"Se trata de trabajadores como los demás" (don Mario Trinidad) • "Me fío más de la

sensatez de las funcionarios que de los prejuicios de un político"

Publicamos, a partir de hoy, una encuesta sobre la sindicación do los funcionarios, un tema que ha saltado

con fuerza a la actualidad informativa, sobre todo después de que la ley de Reforma Sindical estableciera

la posibilidad de qug loa trabajadores de la Administración Pública pudieron sindicarse.

Recogeremos opiniones de personas muy vinculadas, de uno y otro modo, al temo de la sindicación de los

funcionarios. Catedráticos de Derecho Administrativo, personas encargadas de la dirección de centros de

estudios de la parcela de la. Administración, funcionarios que se revelan como cabezas de la lucha

sindical de loa trabajadores de la Administración expondrán sus ideas y aclararán algunos conceptos no

demasiado* otaros todavía.

Iniciamos la encuesta con la* respuestas de don José Luis Villar Palasí, catedrático de Derecho

Administrativo de la Universidad Complutense y ex ministro de Educación y Ciencia, y don Mario

Trinidad, funcionario del Mi-nisierio de Información y Turismo, adscrito a Comisiones Obreras y

conocido por su destacada labor en la difusión del problema de los

funcionarios públicos en cuanto a su sindicación, responden hoy al cuestionario de la encuesta.

En ambos hay una decidida voluntad de que se logre la «indico-cid» de Io« trabajadores de la Ad-

ministración Pública.

DON JOSÉ LUIS VILLAR PALASÍ

—¿Es usted partidario de la asociación sindical de loa funcionarios del Estado? --Sí.

—¿Por qué?

~~Por la misma razon por la que se justifica la existencia de los sindicatos.

—¿Cómo configurarla ese posir ble sindicato?

—Al ser fundamentalmente un Sindicato d« funcionarios y en general de personal al servidos de la.

Administración, su misión es la propia de defensa de los Intereses Generales de los sindicados,

sin ios particularidades que las que > deriven de la función pública a desempeñar,

—¿ Juzgaría usted conveniente le la Administración delimitara gimas funciones o posibilidades p

actuación del Sindicato en que p integraran los funcionario»?

—El desempeño de funciones públicas es el iiue ha determinado, en la mayor parte de las legisla-clones o

la prohibición o la limitación en el ejercicio del derecho de huelgo. En efecto, la función pública no es

equiparable, en su relación con los administrados, a la labor desem peñada ´ por él trabajador en un» em-

presa. C u a ndo esta empresa es concesionaria de servicios públicos o de interés nacional, también se

suele limitar el resurso a la huelga a Un de garantizar, en todos es-

tos casos, la continuidad en la prestación de todos lo» servido» y funciones públicas.

Echar el balón fuera

—Xa ley de Reforma sindical es-ta/btece la posibilidad de que los funcionarios se integraran en algún

sindicato. E»o no ha llegado todavía. ¿A qué oree que se debe la demora?

—Normalmente, cuando no se quiere abordar un tema o éste entraña unas dificultades grandes, se suele

añadir la famosa cláusula que se puede encontrar en muchas de nuestras leves sobre funcionarios de "lo

relativo a los funcionarios ge regulara por ley especial". Sin embargo, te experiencia ha demostrado que

estas cláusulas de "echar el balón fuera" conservan su energía potencial y aflora la solución del problema

cuando el momento es más propicio. Así está sucediendo con el caso de la Seguridad Social de los

funcionarios, aunque todavía Oo se hayan alcanza-de las cotas generales en cuanto a las pensiones de

jubilación, por ejemplo. Confio en que también en lo relativo • la sindicación, en su

momento oiportuno pueda revivir y ser solucionado.

Don Mario Trinidad

—¿Es usted partidario de la asociación sindical de lo» funcionarios del Estado?

—Naturalmente que st, aunque habría que olvidarse del eufemismo de la expresión asociación sindical.

Se trata de] pleno derecho a la libertad sindical.

—¿Por qué?

—En primer lugar, porque creo que, a pesar de la literatura que frecuentemente trata de ocultarlo, se trata

de trabajadores como los demás, a los que sólo una concepción autoritaria dei Estado ha privado, hasta

ahora, de este derecho elemental. Aquella con-cepelón está, hoy en plena crisis en nuestro pan y to ha

estado desde mué lio tiempo antes en los países democráticos. Por otro lado, y éste es un elemento que

creo ha pesado en los tímidos pasos dados en loa últimos meses, son ya muchos los funcionarios que

entienden que cuestiones tales como la reforma del sistema de retribuciones y la actualización de éstas al

ritmo que lo exige la inflación actual; la objetivación del acceso a los puestos de trabajo y de la carrera

administrativa en general; la eliminación de las trabas a la promoción y ascenso de los funcionarlos que

ingresan en las categorías inferiores; muchos funcionarlos, digo, entienden ya que estas cuestione» no se

garantizan con la buena voluntad de tal o cual autoridad ministerial, sino

con un sindicato que sepa interpretarlas adecuadamente y con vb sión de futuro.

Carácter general

—¿Cómo configuraría ese post» ble sindicato?

—Por supuesto que con carácter general para todos los trabajado» res de. la Administración pública, sea

cual sea su categoría o el tipo de relación que les une con el Estado. Por supuesto, también que vinculados

a las uniones o federaciones donde se agrupa el resto da los trabajadores. Este elemento tiene una

particular importancia para borrar las barreras que las Ideologías conservadoras, sistema-, ticamente

difundidas hasta ahora entre todo tipo de funcionarios, han tratado de establecer entre éstos- y el resto de

la población trabajadora. Aparte de otros rasgos, éstos son los dos que hoy me parece más importante

destacar.

La sensatez, contra los prejuicios

—¿Juzgaría usted conveniente que la Administración delimitara algunas funciones o posibilidades de

actuación del sindicato en qu« se integraran los funcionarios?

—Me fío más de la sensatez de que los propios funcionarlos suelen hacer gala en el uso de sus derechos

que de los prejuicios que un político receloso pueda tener a la hora de dictar esas limitaciones. En todo

caso, si alguna ha da existir en razón de los servicios públicos que algunas funcionarlo* están llamados a

desempeñar, por ejemplo, en materias de seguridad y orden público, deberían ser establecidos de mutuo

acuerdo.

—La ley de Reforma Sindical establece la posibilidad de que los funcionarios se integraran en algún"

sindicato. Eso no ha llegado todavía. ¿A qué cree que se deba la demora?

-^Sobre todo, a la escasa capa* cidad de unas Cortes nada representativas y -con un corto plazo de vida

para afrontar de "motu pro-prio" una tarea de tanto alcanca como ésta. Es más, parece preferible que el

desarrollo de esto principio, que Inesperadamente vi* no a establecer la ponencia co* rrespondlente de las

Cortes, fuera el cometido de un parlamento plenamente representativo de la fuerza política democrática,

en díalo* go con los propios afectados.

P. I.

 

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