Autor: González Molina, Mario. 
 Hay que trasplantar el corazón de Madrid. 
 Los Organismos de la Administración radicados en Madrid suponen un problema de congestión urbana  :   
 ¿Cuántos ministerios y dependencias oficiales hay en el viejo casco urbano?. 
   05/12/1968.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

HAY QUE TRASPLANTAR EL CORAZÓN DE MADRID

los organismos de la Administración radicados en Madrid suponen un problema de congestión urbana

¿Cuántos ministerios y dependencias oficiales hay en el viejo casco urbano?

Casi coincidiendo con las palabras del alcalde de que hay que llevar lejos del actual casco urbano de

Madrid los edificios y Organismos oficiales, el Gobierno ha promulgado un importante decreto a fin de

frenar o impedir en lo posible el establecimiento de nuevas industrias en Madrid y en su Área Metro-

politana. Esto quiere decir que las autoridades, tanto a nivel nacional como local, están de acuerdo en que

es necesario conseguir por todos los medios la descongestión de Madrid. y frenar su-crecimiento y

masificación. Para empezar, bueno es que en tan altos niveles se tenga conciencia de esta necesidad.

¿CUANTOS

ORGANISMOS

OFICIALES

HAT EN MADRID?

Consecuencia lógica de la capitalidad es que en Madrid se hayan concentrado numerosos Organismos

estatales. En tiempos de Felipe li, aun cuando los madrileños se quejasen de los cortesanos,

covachuelistas y af-bitristas que merodeaban alrededor de la Corte por fuerza los órganos de gobierno

habrían de ser pocos. Pero en la actualidad, a pesar de todo eso de la racionalización del trabajo y de las

máquinas que ayudan tanto, la proliferación de Organismos de la Administración Pública ha sido de tal

calibre que solamente por el hecho de su existencia podemos decir que Madrid ha de soportar sobre su

estructura urbana una serie de edificios oficiales que suponen fuertes focos de congestión.

Esto lo podríamos apreciar debidamente ¿y pudiésemos ver sobre un plano de Madrid la situación de

todos estos edificios públicos. En Madrid nos encontramos con una ciudad cuyo centro, cuyo Inmenso

centro, sigue igual que en el siglo XVII, o que en el XVIII, o que en él XIX, según los sucesiToa

ensanches o empujones que ha ido dando la Villa. Numerosos ministerios se alojan en viejos caserones si-

tuados en calles que si en tiem-

pos fueron amplias, cuando toda la gente iba andando, ahora resultan sumamente .angostas.

Si prescindimos del ministerio de Asuntos Exteriores, situado en una de las zonas mas nobles de Madrid y

en un edificio de gran carácter dentro de la arquitectura madrileña, no podemos decir lo mismo de otros

muchos. Ahí tenemos el de hacienda, situado, como en tiempos de Carlos III, junto a la Puerta del Sol; el

de Agricultura,, en el lugar de mayor .congestión de Madrid» a pesar del "escalextric"; el de Justicia, en la

calle de San Bernardo; el del Ejército, en un palacio, del siglo XVIII en plena plata de la Cibeles,, y a un

tiro de piedra, el de Marta», el de Educación y Ciencia y la Secretaria General del, Movimiento. Los

misinos Nuevos Ministerios, si cuando se proyectaron en tiempos de Indalecio .Prieto podían parecer más

.cercanos a Guadalajara que a Madrid ya han sido rebasados y: envueltos por la gran ciudad y presentan

graves problemas para el estacionamiento de vehículos de los funcionarios y de los visitantes.

Y esto que hemos dicho se refiere solamente a las sedes representativas de los distintos de. parlamentos.

Luego habría que contar la infinidad de dependencias, Direcciones Generales, Institutos, Organismos

autónomos o paraestatales, o como se diga, que se extienden por toda la geografía madrileña.

UN MADRID NUEVO SEPARADO DEL ANTIGUO

Hasta ahora nos hemos referido solamente a los Organismos oficiales más o menos ligados a la

Administración estatal. Hay otras muchas cosas que han Quedado dentro del mismo casco urbano y que

es un enorme disparate urbanístico que continúen donde están. La Ciudad Universitaria ya se encuentra

ceñida por el empuje de la construcción, y hace unos días en " A B C" se (proponía su aislamiento me-

diante, la construcción de carreteras de circunvalación. Los dos grandes estadios madrileños, el Santiago

Bernaben y el del Manzanares, no pueden estar en si-

tios más inadecuados, lo mismo que la plaza de toros.

¿Dónde se construiría ese nuevo Madrid oficial? El mismo alcalde lo ha dicho. No hay más que seguir las

linias naturales de expansión de la capital que son la avenida del Generalísimo y la carretera de Castilla.

Ahora bien, este nuevo Madrid oficial y aséptico habra de estar alejado del actual y defendido fieramente

contra la expansión de éste, porque si andando el tiempo llegan a juntarse casa con casa, nada habríamos

conseguido. La defensa entre uno y otro, la tierra, de nadie y de todos, habría dé ser una enorme franja

verde bien defendida de posibles rapiñas de especuladores y surcada profusamente por buenas

comunicaciones.

Para llevar esta sugestiva Idea a la práctica no faltarían hombres idóneos, ya que afortunada, mente el

urbanismo empieza a apasionar en España y existen técnicos que están deseando aportar sus ideas y sus

esfuerzos. No hay mas que coordinarles y darles los medios necesarios.— MARIO GONZALEZ

MOLINA.

 

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