Autor: Navas de la Torre, Manuel. 
   En torno al estatuto de los funcionarios     
 
   25/05/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EN TORNO AL ESTATUTO DE LOS FUNCIONAMOS

CIERTA es la idea (sí poniendo el dedo en la llaga, pretendemos sanarla) de todo aquel que tiene relación

alguna con la Administración Local, que, debido, a veces, a una inflexible aplicación de su normativa,

otras, por el contrario, a una abierta y descarada íncoperancia de la misma, motivada, casi siempre, • por *

un premeditado olvido de los más fundaméntate» preceptos a aplicar, apáreos, con mucha frecuencia, ora

anquilosada o paralizada, ora agilísima o desbocada.

De ahí, tal vez, que sea la esfera de la Administración donde mas se acentúe el contraste entre el ideal,

casi siempre legislado, y la realidad, casi. siempre, triste realidad; y de ahí, también, que sea la que mas

problemas, en ocasiones insoslayables, plantee a los administrados.

Y es que el quehacer de muchas corporaciones locales parece haber desvalorizado el rango de las leyes y

reglamentos vigentes, obligadas en determinadas circunstancias, no cabe duda, por el ritmo acelerado que

les exige el interés público, mas en otros trances, por puro capricho o "sensacionalismo" de sus rectores.

Pues bien, con todo lo dicho, no hay institución dentro de 1» Administración Local, excepción hecha de

los denominados cuerpos nacionales, más malparada que la del funcionario que sirve a ella y- al público.

Por ello, cuando tanto tiempo se viene hablando de que el "estatus jurídico de los funcionarios requiere la

existencia de un estatuto definidor de la situación y de una jurisdicción disciplinarla, organizada y

regulada como garantía de la administración y de los funcionarios", hora es ya de que esa necesidad se

satisfaga, y de que alcance a definir y delimitar, de forma clara y; terminante, los derechos y deberes de

los funcio-

narios de dicha rama de la Administración. De todos, de los técnicos, de los técnico administrativos y de

los administrativos, pues, la variedad de atribuciones, que esa distinción legal establece, según el título

"exigido" previamente a su desempeño, requiere, también, porque así lo exigen el espíritu y la letra de la

ley, una variedad de situaciones bien definidas y delimitadas. No se puede, ni se debe, provocas

situaciones confusas (escalafones sin publicar con la periodicidad preceptuada; , "nombramientos* hechos

sin las formalidades, ni condiciones requeridas por la ley; desempeños de funciones atribuidas

caprichosamente; gratificaciones concedidas por. servicios, que requerían ser´ prestados .por distintos

funcionarios que los gratificados; acumulación de funciones existiendo vacantes a Cubrir por funcionaras

con derecho al ascenso) que resten fuerza y, en definitiva, vigencia a unas disposiciones que no han sido

derogadas y que, en el mejor de los casos, quedan defraudadas, al igual que las personas afectadas por

aquel confusionismo. Y no cabe apelar a la vía contenciosa en la mayoría de las situaciones, púas la falta

de -un acto administrativo la paraliza o, al menos, la obstaculiza gravemente; o si, en el supuesto más

favorable aquella vía queda expedita, el fallo, a ve-ves, resulta inoperante o "esquivado" en su ejecución.

Por ello, y bastante más. que nos llevarla a escribir de forma abrumadora, todos los que desarrollamos,

con la mejor buena voluntad, alguna actividad dentro de la, con fundamento, mal traída Administración

Local, acogeríamos con agrado, más que justificado, la publicación del" tan necesitado y anunciado

estatuto de los funcionarios.

Manuel NAVAS DÉ LA TORRE

 

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