La dimisión de Castedo. 
 Conmoción política, insultos y amenazas entre gobierno y PSOE     
 
 Diario 16.    24/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

LA DIMISIÓN DE CASTEDO

24-octubre-81/Diario 16

Conmoción política, insultos y amenazas entre Gobierno PSOE

Las reacciones ante la decisión del Gobierno de «dimitir» a Fernando Castedo como director de RTVE

provocó una fuerte conmoción política, en la que aparecieron insultos y amenazas entre el Gobierno y la

oposición. Los socialistas presentaron una moción firmada por Felipe González. Alfonso Guerra calificó

la decisión de «ilegal», «brutal», «irresponsable», y hasta «delictiva», entre otros calificativos, mientras el

presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo —anunció— que las declaraciones del líder socialista

habían sido enviadas al fiscal general por injuriosas, aseguraba que «el señor Guerra, con ese lenguaje,

está incapacitado para gobernar». Los comunistas, por su parte, solicitaron la reunión de urgencia de la

comisión de control de RTVE.

Alfonso Guerra, durísimo con UCD y el Gobierno

«La coacción a Fernando Castedo es un acto delictivo y vergonzoso»

El número dos del PSOE, Alfonso Guerra, calificó ayer con durísimos adjetivos la actuación del Gobierno

y de Calvo-Sotelo al «dimitir» al director de RTVE, Fernando Castedo. Felipe González y el propio

Guerra han presentado una interpelación parlamentaria en la que se solicita que el presidente del

Gobierno informe de las circunstancias de la dimisión de Castedo y se argumenta que esto supone una

violación del Estatuto de RTVE.

Victoria LAFORA

Madrid— «Se ha coaccionado y presionado a Fernando Castedo para que presente la carta de dimisión y

esto es un acto delictivo, es un acto vergonzoso del Gobierno y del propio Calvo-Sotelo, que no sólo no

cree en las leyes sino que no las quiere cumplir», manifestó ayer el vicesecretario general del PSOE,

Alfonso Guerra.

Guerra celebró una rueda de prensa tras su reunión con los miembros socialistas del Consejo de

Administración de RTVE, en el que se elaboró un comunicado sobre el cese de Fernando Castedo como

director general del ente público. «Esperamos —añadió— que los profesionales» de RTVE sepan

responder a este acto vandálico de Calvo-Sotelo.»

Alfonso Guerra, que empleó todos los epítetos para calificar la actuación del Gobierno y de su presidente,

aseguró que «la noticia estaba ya anticipada a 36 millones de españoles por el acoso y derribo que Calvo-

Sotelo lleva haciendo durante diez meses con el director general de RTVE. Nos parece una actitud de

ilegalidad del Gobierno que Calvo-Sotelo haya obligado a dimitir a Fernando Castedo porque éste no

haya querido seguir las consignas directas».

Fracaso

Guerra, considerando esta situación, vio como lógico que Calvo-Sotelo «quiera quitarse de enmedio a

Fernando Castedo porque con una televisión neutral no ganarían». El posible candidato a la dirección de

RTVE tampoco mereció mejores juicios del vicesecretario del PSOE, de quien dijo: «A Robles Piquer le

proponen porque es incómodo a Pérez-Llorca, pero este señor le es incómodo a casi todo el mundo. Es

cuñado de Fraga y ya se está haciendo la gran derecha hasta en la cama.»

Alfonso Guerra anunció también las acciones que emprenderá su partido en torno al cese de Castedo y

que serán «una interpelación al presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados, firmada por

Felipe González; para exigir responsabilidades por este acto ilegal del Gobierno, y estamos estudiando las

posibilidades de presentar un recurso de amparo al Tribunal Constitucional».

Guerra relató la existencia de un documento firmado por UCD y PSOE en el que se precisaba que para

cesar al director de RTVE era preciso un acuerdo entre las dos fuerzas políticas.

«He llamado por teléfono esta misma mañana a Landelino Lavilla, que es quien tiene el documento para

que me lo envíe, en el momento en que lo tengamos lo daremos a la opinión pública.»

La moción presentada por los socialistas, redactada en términos muy duros, fue aclamada por el :Pleno

del Congreso nada más ser leída por el presidente de la Mesa Manuel Marín.

En la misma se califica de «brutal decisión» el cese de Castedo y se asegura que «UCD, su Gobierno y su

presidente ni han creído ni querido, ahora ni nunca, una televisión pública, pluralista, objetiva, veraz

independiente y profesionalizada».

Según los socialistas, la «irresponsable decisión» pone en crisis una institución básica del Estado, y de

manifiesto, que el Gobierno «mediante este vergonzoso acto se pone al margen de toda legalidad, se

enajena la credibilidad y toda autoridad» ante el ciudadano.

 

< Volver