Autor: Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 En la explicación de sus posiciones ante el fraude del aceite. 
 Las minorías coincidieron en criticar con dureza al Gobierno     
 
 ABC.    18/09/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

VIERNES 18-9-81

NACIONAL

ABC/ 9

El debate de la colza

En la explicación de sus posiciones ante el fraude del aceite

Las minorías coincidieron en criticar con dureza al Gobierno

MADRID (José María Fernández-Rúa). Ni uno solo de los diputados que ayer por la mañana

intervinieron en el Pleno del Congreso, dentro de los debates sobre el síndrome tóxico, se abstuvo de

atacar al Gobierno.

Ocho parlamentarios consumieron sendos turnos desde las once y veinte de la mañana hasta las dos

menos cuarto de la tarde para exponer los pareceres de sus respectivos grupos parlamentarios en relación

con la petición del Gobierno, expuesta el miércoles por la tarde por el propio Calvo-Sotelo, de crear una

Comisión parlamentaria de encuesta formada por diputados y senadores, así como sobre las proposiciones

no de ley defendidas.

Quizá el que mejor habló —aunque haciendo la salvedad de que su parlamento estuvo, en todo momento,

dirigido hacia el hombre de la calle— fue el secretario general del Partido Comunista, Santiago Carrillo.

En plan electoralista, con altibajos en el tono de voz perfectamente preparados, Carrillo —conocedor de

la técnica parlamentaria— atacó una y otra vez al Gobierno y a su presidente. El viejo líder comunista

dijo con claridad que no pedían «chivos expiatorios», sino medidas serias para superar el envenenamiento

trágico por aceite de colza adulterado y para que no se repita este drama.

Luego de denunciar las numerosas ausencias de diputados en el hemiciclo, Carrillo reconoció el

«lamentable aspecto de la Cámara» y calificó el desarrollo de los debates como »el segundo fraude del

aceite»-.

También Tuvo dardos preparados para el Partido Socialista, que soltó suavemente, pero volviendo con

ímpetu contra el Ejecutivo y la UCD. «El Gobierno —señaló Carrillo--ha venido a este debate a la fuerza.

Se negó a hacer una comunicación y luego vino aquí haciendo de tripas corazón para tratar de sacar el

mejor partido a la situación.» Insistió también en que la imagen que el Parlamento estaba ofreciendo «a

las gentes sencillas de España era una pugna entre los partidos para ver quién es el que se apunta más

tantos en un debate trascendental como éste. Hemos hecho daño a la Institución parlamentaría, y ahí

queda. No sé si será capitalizado algún día por los adversarios de la democracia en este país».

Santiago Carrillo, al filo ya de las dos menos cuarto de la tarde, dijo que la condena moral de la conducta

del Gobierno en el síndrome tóxico está ya en la conciencia de la mayoría de los españoles y que, en el

fondo, también figuraba en la conciencia de la mayoría de la Cámara.

Cuando se esperaba la intervención del presidente Calvo-Sotelo en la tribuna de oradores para replicar al

dirigente comunista, sorprendentemente el presidente del Congreso levantó la sesión hasta la tarde.

CONSEGUIR LA CONFIANZA DEL CONSUMIDOR

La sesión matutina del Pleno se inició con él discurso del portavoz de la Minoría Vasca, Andoni

Monforte, quien se refirió a las licencias de importación de aceite de colza y dijo que, según sus cálculos,

no cuadraban las cifras. Anunció que apoyarían la propuesta gubernamental, «pero lo hacernos con cierto

grado de escepticismo». Previamente puso de relieve lo que denominó «despreocupación de la

Administración» ante las anomalías registradas en la importación de aceite.

«La situación en la que nos encontramos —dijo por su parte el representante de la Minoría Catalana,

Joaquín Molins— no sólo ha sido así por la posible actuación criminal de unos pocos que han procedido a

la adulteración de productos alimenticios, sino también por la existencia de un contexto de negligencia

creado con anterioridad a través de la actuación de las distintas Administraciones Públicas y por la

existencia´ de lagunas legales.

Seguidamente subieron, uno tras otro, cuatro diputados del Grupo parlamentario Mixto.

Carrillo: «La condena moral está en la conciencia de la mayoría de los españoles.»

Pi Suñer, Manuel Clavero, Andrés Fernández y Blas Pinar se sucedieron en la tribuna de oradores. El

primero de ellos calificó de inexplicable la actuación del Gobierno en el envenenamiento por aceite de

colza adulterado, mientras que Manuel Clavero dijo que había muchos Ministerios incompetentes en el

tema, y resaltó la responsabilidad de las Administraciones Locales en el control de la venta ambulante.

DURAS CRITICAS A SANCHO ROF

Andrés Fernández, diputado socialista por León y ahora miembro del Grupo Mixto, destacó lo que

calificó de «comportamiento obstruccionista del Gobierno y del grupo parlamentario de UCD» en este

debate sobre el síndrome tóxico.

Blas Pinar, presidente de Fuerza Nueva y también integrado en el Grupo Mixto, calificó de atípica la

política de grasa que se está haciendo para, a renglón seguido, manifestar que «estamos asistiendo a una

crisis de la Unión de Centro Democrático que afecta al Gobierno, a la Administración y que termina

incidiendo en la sociedad española».

El penúltimo diputado en intervenir durante la sesión de la mañana —Santiago Carrillo fue el último— ha

sido el representante del Grupo Socialistas Catalanes, Puig i Olivé. Entre otras cosas subrayó las

responsabilidades sanitarias en el síndrome tóxico y el fracaso de la política de medicina preventiva del

Gobierno.

 

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