Autor: Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 Al tiempo que afirma que el Gobierno tiene voluntad política para hacerse frente. 
 Calvo-Sotelo reconoce que exite una conspiración contra la democracia     
 
 ABC.    11/12/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

VIERNES 11-12-81

NACIONAL

ABC/5

Al tiempo que afirma que el Gobierno tiene voluntad política para hacerse frente Calvo-Sotelo reconoce

que existe una conspiración contra la democracia

MADRID (José María Fernández-Rúa). El presidente Calvo-Sotelo reconoció, ayer tarde, ante el Pleno

del Congreso, que hoy «existe una conspiración contra la democracia» y que «el Gobierno tiene la

voluntad política necesaria para hacerle frente». Calvo-Sotelo dijo con firmeza que «un Gobierno de

coalición UCD-PSOE, ahora, sería algo así como un estado de excepción de la democracia».

Estas afirmaciones las realizó el presidente del Ejecutivo al contestar a los portavoces de los distintos

grupos parlamentarios que, previamente, habían intervenido para matizar el primer Parlamento de Calvo-

Sotelo, en el que explicó la última remodelación del Gobierno.

El presidente también se refirió, en este primer Parlamento, a los hechos acaecidos el domingo pasado, al

aparecer, en los medios de comunicación, un documento firmado por cien oficiales y suboficiales del

Ejército de Tierra. En este orden, y tras resumir brevemente la información que, como él dijo, ya es de

dominio público, explicó que «en las primeras actuaciones aparece ya una responsabilidad mayor de

cinco capitanes, que han pasado a la situación de disponibles forzosos, mientras concluye la acción

judicial».

Casi todos los portavoces de los grupos parlamentarios coincidieron en subrayar que el presidente Calvo-

Sotelo no había explicado las razones verdaderas de esta crisis ministerial. Así las cosas, el portavoz del

Grupo Andalucista (PSA), Alejandro Rojas Marcos, puso de relieve la necesidad de un pacto de salvación

de la democracia suscrito por todos los grupos parlamentarios, que incluya la composición y el programa

del Gobierno hasta las próximas elecciones. «Que este pacto es necesario y es posible —añadióse

demuestra con el aplauso unánime al discurso del miércoles del presidente del Congreso, que debe ser

recogido por el Gobierno como un mandato de este Congreso aprobado por aclamación.»

Por su parte, Marcos Vizcaya, en nombre del Partido Nacionalista vasco, reconoció el derecho del

presidente a cambiar las personas en los distintos Departamentos ministeriales, y destacó que su grupo

parlamentario ve con buenos ojos el hecho de que el portavoz del partido del Gobierno sea, a la vez,

ministro adjunto al presidente. «Esto puede ser beneficioso para la Cámara», añadió. Luego de afirmar

que cuantos más ataques existan contra la libertad, más libertad hay que conceder, insistió en que es

fundamental que exista un Gobierno fuerte y estable para consolidar la democracia y que en nuestro

ordenamiento hay instrumentos jurídicos para hacer frente a la situación actual; refiriéndose a la ley de

Defensa de la democracia, aprobada, en su día, por las Cortes Generales.

Miguel Roca Junyent, portavoz de la Minoría Catalana, comenzó diciendo qué el presidente Calvo-Sotelo

le había puesto en una situación de «apuro difícil», porque —explicó— tengo que decirle que estoy

convencido que lo que ha dicho corresponde a las razones que le impulsaron a cambiar el Gobierno, pero

el país piensa que no ha sido así. «Al ciudadano —dijo— hay que darle una respuesta que sea una

expectativa positiva de futuro.»

A renglón seguido Miguel Roca reconoció que en las palabras de Calvo-Sotelo hubo firmeza cuando se

refirió al documento de los cien militares, para destacar que hay una auténtica conspiración contra la

democracia y que desde la estabilidad, fuerza y cohesión, esta Cámara debe enfrentarse y ofrecer la

respuesta adecuada. Terminó ofreciendo el apoyo incondicional de su grupo parlamentario al Gobierno en

defensa de las instituciones democráticas.

El presidente de Alianza Popular y portavoz del Grupo Coalición Democrática, Manuel Fraga, puso de

manifiesto que «no nos ha convencido ni levantado el ánimo la explicación que ha ofrecido el presidente

sobre el cambio de Gobierno. No ha sido una respuesta política a las cuestiones planteadas. Finalizó su

intervención reiterando el apoyo de Coalición Democrática a Calvo-Sotelo, en lo que definió «grandes

cuestiones de Estado».

Ramón Tamames consumió un turno de representación del Grupo Mixto para reiterar que la intervención

de Calvo-Sotelo no convencería a la opinión pública y abogar por «una profunda reforma militar

democratizadora».

El viejo líder comunista y todavía secretario general del PCE, Santiago Carrillo Solares, reconoció que el

Gobierno es el legítimo, pero que «sois el mismo Gobierno de siempre y no despertáis ningún entusiasmo

ni confianza». Carrillo preguntó al presidente Calvo-Sotelo si estaba en condiciones de mantener la

estabilidad política hasta 1983, para terminar con su conocida tesis de que «hace falta un Gobierno de

amplia base parlamentaria».

Felipe González, al igual que Miguel Roca y Manuel Fraga, no realizó preguntas al presidente Calvo-

Sotelo. Afirmó que existe una amenaza a las libertades hasta el 23 de febrero pasado y que la situación

actual de España es la más grave desde 1975. En este sentido subrayó que nos encontrarnos en una grave

crisis económica, estructural y de amenaza a las libertades, desde una trama civil que está en la mente de

todos. Refiriéndose directamente a Calvo-Sotelo el líder de la oposición dijo: «Son ustedes los que tienen

la palabra y los que tienen que reflexionar, con la Constitución en la mano, para superar la amenaza que

se ciñe sobre las libertades.»

Al finalizar los portavoces de los distintos grupos parlamentarios, el presidente Calvo-Sotelo, desde la

tribuna de oradores, y refiriéndose a Rojas Marcos, dijo que no es un portavoz de España entera, sino de

un grupo parlamentario determinado; a Marcos Vizcaya, que este cambio de Gobierno se ha hecho por

razones que ya ha explicado ante la Cámara y que le permitiera que se citara a sí mismo: «Yo ante el

Congreso —dijo Calvo-Sotelo— dije hace unos cuatro años que los problemas de libertad se solucionan

con más libertad. No ha habido recortes a las libertades.»

El presidente Calvo-Sotelo, en contestación ai resto de los intervinientes, manifestó que no se trata de un

Gobierno nuevo y que los problemas no se agigantan, sino que se van resolviendo; que el Gobierno

gobernará hasta 1983 y celebrará elecciones andaluzas en el plazo previsto, y que «la Constitución, la

libertad y la democracia la defendemos todos: el Gobierno y los partidos de la oposición».

A la intervención de Felipe González contestó el presidente, entre otras, con estas palabras: «No estamos

en una situación más grave que el 24 de febrero pasado. Los hechos del 6 de diciembre son localizados y

la reacción ha sido enérgica y oportuna. No podemos hablar de un nuevo asalto al Congreso. Un Gobierno

de coalición no me pareció entonces y no me parece ahora una solución suficiente ni conveniente ni

necesaria para España.»

El presidente del Congreso levantó la sesión a las seis y diez de la tarde —hora y cuarto después de que

Calvo-Sotelo explicase la crisis ministerial—, a pesar de las protestas de Rojas Marcos, Tamames y

Felipe González, que solicitaban un turno de réplica. Explicó Landelino Lavilla que no se trataba de un

debate, sino de una información del Gobierno a la Cámara, y que los grupos parlamentarios ya habían

consumido los turnos acordados en la reunión que celebró la Junta de portavoces.

«Un Gobierno de coalición no me parece una solución suficiente ni necesaria para España».

 

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