Autor: Bermejo, José María. 
 Informe sobre el medio ambiente en España. 
 Urge una política coherente decidida y realista     
 
 Ya.    13/02/1977.  Página: 30-31. Páginas: 2. Párrafos: 39. 

INFORME SOBRE EL

MEDIO AMBIENTE

EN ESPAÑA

La Dirección General de Acción Territorial y Medio Ambiente, adscrita a la Subsecretaría de

Planificación, acaba de editar el número 0 de un boletín del medio ambiente que pretende difundir las

actividades de la Comisión Interministerial del Medio Ambiente (CIMA) y recoger cualquier tipo de

información o estudio sobre el tema. Teniendo a la vista los diferentes trabajos que integran este primer

volumen, hemos elaborado el presente informe

UN denso y lúcido trabajo de José Ramón Montes González "sobre el concepto de medio

ambiente" permite situar el tema en sus diversas vertientes: lingüística, sociológica, política y económica.

La explosión demográfica, desatada a p a r t i r de 1850, encontró en el positivismo más radical una

respuesta desafiante. Así nació la revolución industrial, bajo la idea de que los recursos, si no infinitos,

eran prácticamente inagotables. Lewis Munford explica que "las chimeneas lanzando humo negro, los

cielos oscuros por la emanación de las fábricas, eran en la Inglaterra de 1850 signo de gran prosperidad".

Un siglo más tarde, en noviembre y diciembre de 1952, Londres sufre una impresionante niebla negra —

"s m o g"—a consecuencia de los contaminantes industriales y de la niebla natural. Esta alianza fatídica

cuesta la vida a unas cuatro mil personas. Ha sonado la sirena de alarma. Los Angeles y Tokio sufren

idénticas consecuencias.

Estos hechos, a los que se suma la gran polémica —militar y civil—que desata la energía nuclear, em-

piezan a configurar el problema del medio ambiente, que toma forma intelectual hacia 1965.

El aspecto lingüístico se debate entre los términos "ambiente", "medio" y "entorno", que acaban

cristalizando en una expresión afortunada: "medio ambiente", que—para Montes González—"resalta el

profundo valor que el hombre moderno da hoy a su articulación ecológica con el mundo circundante".

La interrelación entre hombre y medio tiene dos expresiones extremas: la del campesino, pegado a la

tierra y a sus ritmos naturales, y la del hombre urbano, desarraigado de la tierra y adscrito a un ambiente,

en parte natural y en parte "humanizado". La relación más primaria del hombre con la naturaleza se

inscribe en dos actitudes de choque: veneración y recelo. Más tarde, el temor da paso al dominio. La tierra

se coloniza; posteriormente se ve sometida a un proceso imparable de industrialización. El propio

campesino ha perdido su ancestral "integración con la naturaleza" y el ritmo natural de las estaciones y

busca "industrialmente" de aumentar las cosechas por medios artificiales, mecánicos y químicos.

La nostalgia del "homo urbanus" por la vida natural, que tuvo expresión literaria en Horacio, Virgilio,

fray Luis, la novela pastoril o el "Menosprecio de corte y alabanza de a1dea", de fray Antonio de

Guevara, e incluso en Rousseau, empieza a cuartearse. Una nueva visión —más realista — reivindica en

las grandes ciudades la estética, la sensación de belleza visual e incluso la armonía sonora del habitat, sin

necesidad de recurrir a la "vida retirada". Mitserlich habla de la "inhospitalidad de nuestras ciudades", y

Christopher Alexander subraya vigorosamente la grave patología social originada por la destrucción de

los "grupos sociales primarios de integración", y considera que "toda sociedad humana debe prever los

mecanismos sociales que sirvan de sostén al mantenimiento de contactos íntimos para que, a su vez, la

sociedad pueda sobrevivir como tal".

En síntesis, concluye Montes González, "el significado sociológico de medio ambiente en la sociedad

desarrollada es conservar los aspectos humanos de la relación, la belleza, la relación y la integración del

hombre con el grupo primario a través del cual será plena su socialización; de no ser así, el medio hostil,

o bien destruirá al hombre o aumentará con exceso su agresividad, cosa que no deja de ser una forma, y

grave, de destrucción."

Acuciante problema político

El intento de Robert Poujade, secretario general de la UDR, de crear un superministerio del Medio

Ambiente en Francia, con fuertes potestades de supervisión en materia de urbanismo, obras públicas y

equipamiento colectivo, cuidado y fomento del paisaje, etc., no logró materializarse, debido a los "celos"

de otros ministerios que se sentían rebajados. No obstante, la propuesta expresa la importancia que el

medio ambiente ha llegado a tener en los países industrializados o en vías de desarrollo. Políticas tan

globales e interdisciplinarias como el medio ambiente necesitan para su ejecución poderosos órganos

difíciles de crear y cuya vida es también azarosa.

No obstante, el Ministerio francés de la Calidad de Vida pretende aproximarse a esta idea con sus tres

ramas o Secretarías de Estado de Medio Ambiente, Juventud y Deportes y Condición Femenina. En

Argentina existió un Ministerio de Bienestar Social, y en Portugal, el VI Gobierno Provisional de

Pinheiro de Acevedo dio a un miembro del Partido Comunista la cartera de Equipamiento Social e

Ambiente en agosto de 1975.

Políticamente, el medio ambiente es, ante todo, un compromiso difícil que requiere enfrentamientos con

el sector agrícola en defensa del equilibrio ecológico de los campos, con el sector industrial, y con

quienes construyen y urbanizan. Por otra parte, el "ecologismo" despierta las suspicacias de algunos

sectores que lo entienden como algo estetizante y elitista, destinado a mejorar aún más el bienestar de las

clases pudientes y lo consideran como un "slogan" de la derecha política. Para algunos trabajadores, el

freno a ciertas industrias peligrosas pueden aumentar peligrosamente el paro obrero.

Los Estados Unidos han dado un relieve especial al problema. La famosa "National Environmental Policy

Act Public Law 91-190", de 1 de enero de 1970, es un punto esencial de referencia no sólo como norma

obligatoria para los Estados Unidos, sino para cualquier país que pretenda abordar una política de medio

ambiente en el marco de una economía libre. Tras duros debates entre las tres típicas posiciones de

"ecologismo", "desarrollismo" y "recelos contra el intervencionismo", se adoptó una rigurosa normativa

que obliga tanto a la población actual como a las "futuras generaciones de americanos". Este

importantísimo texto tiene como precedente primero la ley sobre Defensa de Ríos y Lagos de 1948, a

cuya sombra surgieron comisiones, como la de Protección del. Río Ohío.

URGE UNA POLÍTICA

COHERENTE DECIDIDA

REALISTA

Los 26 principios de Estocolmo y el PNUMA

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, promulgada en 1948 por la ONU, aparece como

un derecho esencial de la persona la salud y un hogar digno. Pero es en junio de 1972 cuando el problema

del medio ambiente empieza a plasmarse en una política a nivel mundial en la Conferencia de Estocolmo.

En la solemne declaración final se define el medio ambiente respecto a "la alimentación, la vivienda

digna, la higiene y la sanidad". Los 26 "principios de Estocolmo" marcan, teóricamente, el camino a

seguir. De esta Conferencia de Estocolmo surgió el principal organismo de la ONU: Programa Nacional

de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA), cuyos objetivos abarcan los siguientes

campos:

— Asentamientos humanos.

— Salud y bienestar.

— Desertificación.

— Economía y tecnología del medio ambiene.

— Océanos.

— Conservación de la naturaleza y recursos genéticos.

La sede del organismo se estableció en Nairobi (Kenia), constituyéndose una oficina de enlace en

Ginebra. El PNUMA está regido básicamente por un consejo de administración integrado por 58

miembros, elegidos por la Asamblea General de la ONU por períodos de tres años, y que representan

todas las áreas continentales: 16, África; 13, Asia; 6, Europa oriental; 10, América latina; 13, Europa

occidental y otros. El PNUMA sirve dos tipos diferentes de objetivos:

1. De un lado, la creación y desarrollo de instituciones internacionales para la cooperación y ayuda en

la ordenación y defensa ambiental.

2. La intervención frente a situaciones concretas, con la programación de proyectos y acuerdos

internacionales que afectan a un área territorial o a una faceta sectorial determinada.

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En los países del Tercer Mundo, el problema del medio ambiente se plantea como lucha en dos frentes

específicos: los peligros del despegue industrial y los daños derivados de la acción de países más ricos o

iguales (contaminación transfronteras).

España en la encrucijada

E1 caso español, en política de medio ambiente, merece una atención especial. La única disposición casi

omnicomprensiva sobre el tema es el reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y

Peligrosas, modificado el 30 de noviembre de 1961. Posteriormente se han dictado diversas normas sobre

contaminación atmostérica, tipificación de combustibles y carburantes, análisis y valoración de los

contaminantes quimicos presentes en la atmósfera, prevención y corrección de la atmósfera e

instrucciones sobre instalaciones industriales y ratificación de diversos acuerdos internacionales.

En junio de 1972, España participó en la Conferencia de Estocolmo. Fruto de esta participación fue la ley

de Protección del Ambiente Atmosférico de 22 de diciembre de 1972, asi como la creación de la

Comisión Delegada del Gobierno para el Medio Ambiente y la Comisión Interministerial del Medio

Ambiente (CIMA).

En enero de 1975 se celebró una reunión intergubernamental sobre la protección del Mediterráneo en

Barcelona (Conferencia de Barcelona I), que cristalizó, un año más tarde, en una nueva reunión

(Conferencia de Barcelona II febrero de 1976). Frutos de esta segunda conferencia fueron el convenio

para la protección del mar Mediterráneo y dos protocolos adicionales sobre vertidos en dicho mar. Ambas

reuniones fueron patrocinadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

(PNUMA).

Desde primeros de 1976 funciona en Madrid el Centro Internacional de Formación en Ciencias

Ambientales (CIFCA) para el área de Iberoamérica, primer centro de formación ambiental patrocinado

por el PNUMA.

Asimismo, nuestro país participa activamente en organismos internaciónales como la FAO, la UNESCO,

la OMS, Organización Meteorológica Mundial, Organización Consultiva Intergubernamental de

Navegación Marítima, Comisión Económica para Europa de la ONU, OCDE, etc. España ha suscrito

importantes acuerdos bilaterales con países del Mercado Común sobre una acción conjunta de

preservación del entorno, como el acuerdo con Francia sobre aprovechamiento conjunto de los ríos.

La solución organizativa adoptada en España abarca, básicamente, tres etapas.

PRIMERA ETAPA: HASTA 1960. LA SECTORIALIZACION

El reparto de tareas entre los distintos departamentos mínisteriales-distríbución horizontal de

competencias—origina una desorganización desoladora. En esta primera etapa, no sólo no existe una

consideración global de los distintos elementos del medio, ya sean físicos (aguas terrestres y marítimas,

aire y suelo), bióticos (fauna y flora), económicos (recursos alimenticios y energéticos), de convivencia

(asentamientos humanos urbanos y rurales) y culturales (monumentos y paisajes), sino que cada uno de

aquellos elementos es objeto de las más celosas apetencias competenciales de los distintos departamentos,

cuando no de las propias unidades administrativas de un mismo ministerio.

SEGUNDA ETAPA: LA DECADA DE LOS SESENTA. LA COORDINACIÓN

Durante esta época se generalizan los intentos de coordinación por sectores. No existe todavía una clara

conciencia de la temática ambiental en su conjunto, aunque sí la preocupación

Algunos de las fotos que ilustran este reportaje parecen extraídas de un relato de ciencia-ficción,

pero son actuales y distan mucho de las idílicas miniaturas de las novelas pastoriles. La

degradación del medio ambiente es un crimen social que pone en juego nuestra vida y la misma

supervivencia de este "planeta azul". Peces muertos, cielos negros y caretas antigás son la otra cara

irónica y amenazadora de un progreso deshumanizado y totalitario por aunar las diferentes acciones

que inciden sobre cada uno de aquellos sectores. Surgen así, entre otros, los siguientes órganos de

coordinación sectorial:

— Comisión Mixta para el Estudio de los Planes de Ordenación de la Zona Maritimo-terrestre.

— Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica.

— Comisión Nacional para Prevenir la Contaminación de las Aguas del Mar por el Petróleo.

— Comisión Central de Saneamiento.

— Comisión Nacional de Investigación del Espacio.

— Comisión Interministerial para la Protección de los Montes contra Incendios.

— Comisión Técnica Asesora sobre Problemas de la Contaminación Atmosférica de Origen Industrial.

— Comisión Protectora contra Radiaciones Ionizantes.

TERCERA ETAPA: DESDE 1970. TÍMIDO INTENTO DE COORDINACIÓN GLOBAL, LA

CIMA

Coincidiendo con un movimiento que se unlversaliza a partir de este año, empieza a considerarse en

nuestro país a los distintos elementos del medio como partes integrantes de un todo. El intento fue tímido

e inoperante, insuficientemente dotado, pero provocó una reacción defensiva por parte de algunos

departamentos ministeriales. El 13 de abril de 1972 se crea la Comisión Delegada del Gobierno para el

Medio Ambiente con el fin de "coordinar y asegurar la unidad de programación de todas las acciones

relativas al medio ambiente y la defensa contra la contaminación, correspondiendo su ejecución a los

departamentos ministeriales en cada caso competentes". Se trata de un órgano del máximo nivel

administrativo, integrado por 14 ministros (están presentes, además de la Organización Sindical, todas las

carteras ministeriales, excepto las de Justicia, Ejército y Marina).

Simultáneamente se constituye, como órgano de trabajo de esta Comisión Delegada, la Comisión

Interministerial del Medio Ambiente (CIMA), compuesta por 34 miembros, en su mayoría titulares de

direcciones generales.

Organización, funciones y limitación de la CIMA

La organización interna de la CIMA consiste en el Pleno, especie de asamblea general, en el que se

integran los distintos sectores de la Administración estatal con competencias ambientales; el Comité

Permanente, que viene a ser una especie de consejo de administración, compuesto por un reducido

número de sectores de la Administración particularmente cualificados en este campo; los comités

especializados, que en número de siete representan a los sectores verticales y horizontales del medio am-

biente, y la Secretaría, que es el órgano permanente de apoyo de los demás órganos de la CIMA y que se

adscribe a la Dirección General de Acción Territorial y Medio Ambiente, de la Presidencia del Gobierno.

El esquema responde, por tanto, a la necesidad de coordinar la política ambiental, tanto a nivel global

(Pleno y Comité Permanente) como sectorial (comités especializados). El motor de esta coordinación es

el presidente.

La CIMA se ha reunido quince veces en Pleno y diecisiete veces en Comité Permanente desde su creación

y hasta finales de 1976.

Las limitaciones de esta solución coordinativa son, básicamente, dos:

a) La escasa capacidad operativa del órgano decisor (Comisión Delegada del Gobierno), motivada

principalmente por su elevado número de miembros—la casi totalidad de los del Gobierno—, con lo

que, en cierto modo, queda, desnaturalizada como tal figura y ponen en entredicho la propia justificación

de su existencia. De hecho, desde su constitución en 1972, el órgano decisor no se ha reunido ni una

sola vez.

b) La ausencia total de normas que determinen el funcionamiento y distribución de tareas en el

seno del órgano de trabajo (CIMA).

"En estas circunstancias —concluye Pedro de Miguel—no puede esperarse que surja una política global

coherente del medio, sino a lo más, y ello en el mejor de los casos, una pluralidad de políticas sectoriales

que no se contradigan entre sí, pero que contribuiría en muy poco a la neces a r i a complementariedad

que entre ellas debe establecerse para la consecución de objetivos comunes. La fórmula responde al

principio de "no agresión", cuando debería inspirarse en el de "mutua cooperación". "Se ha evitado la

guerra, pero no se ha asegurado una paz fructífera." En suma, "la solución CIMA, como fórmula

definitiva, no vale para el futuro".

En opinión de Pedro de Miguel, la creación de un ministerio del medio ambiente sería la solución más

racional y la menos costosa económicamente. El nuevo ministerio—que ya existe, como hemos visto, en

otros países—permitiría la programación y ejecución de una política global y la especialización funcional.

Ante todo, .habría que vencer la resistencia de los diferentes departamentos a dejarse "despojar" de una

parte de sus competencias, pero esto exigiría, ante todo, una reforma administrativa a gran escala

impulsada por el Gobierno y no por una iniciativa aislada de un ministerio. Después habría que delimitar

con toda claridad qué funciones administrativas tienen un carácter ambiental para integrar en el nuevo

departamento las distintas unidades administrativas. Se trata de una delicada operación administrativa de

trasplantes múltiples que sólo puede ser confiada a verdaderos expertos y en la que los riesgos deben estar

calculados al máximo.

Este modelo, que puede calificarse como el más avanzado, es el seguido en países como Canadá, Dina-

marca, Italia, Noruega, Reino Unido y Francia.

La política del medio ambiente no puede estar sometida a trabas burocráticas. España ha sufrido

numerosos e incesantes atropellos ecológicos y urbanísticos que reclaman, de una vez por todas, una

acción decidida, coordenada y urgente. El pueblo está cada día más sensibilizado a estos problemas,

porque, en definitiva, es el que los sufre y el que los paga. La polémica sobre las centrales nucleares, los

atentados consumados o insinuados contra la Albufera, el coto de Doñana, los Alfaques o la sierra de

Gredos, y el creciente deterioro de la calidad de vida en las macrociudades, como Madrid, son gritos de

alarma que claman por una política eficaz de control y de preservación. No hace mucho, miles de peces

fueron "asesinados" por los vertidos contaminantes arrojados al Tajo a su paso por Toledo. Si Garcilaso

levantara la cabeza...

José María Bermejo

La creación de un ministerio del medio ambiente—ya existente en otros países—sería la solución más

racional y económica, pero exigiría previamente una reforma administrativa en profundidad

13 - II - 1977

Pág. 31 — YA

 

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