La legalización del PSOE histórico. 
 Traca política     
 
 Pueblo.    25/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 33. 

TRACA POLÍTICA

Manuel Murillo: "Será el pueblo quien decida en las elecciones qué grupo es mayoría"

El partido de Felipe González hace pública protesta y abandona la comisión negociadora

La inesperada legalización del sector histórico del P. S. O. E. por parte del Gobierno ha constituido, sin

duda, el acontecimiento «bomba» de la semana. En círculos de la oposición de izquierdas se ha calificado

de «inexplicable» la decisión de legalizar el P. S. O. E. histórico en un momento tan crucial de las

negociaciones de la llamada «comisión de los diez» con el presidente.

A las tres de la tarde, procedente de Israel, vía Roma, llegaba el primer secretario del P. S. O. E., Felipe

González. Durante la noche anterior había mantenido un constante diálogo telefónico con los miembros

de la Ejecutiva de su partido. La sorpresa ante el hecho fue total para González.

Significativamente, a mediodía, el presidente de las Cortes, Torcuato Fernández Miranda, recibía en su

despacho oficial al presidente y al secretario genera] del sector histórico, José Prat y Manuel Murillo,

junto al secretario del P. S. D. E., Antonio García López. Casi una hora duró la histórica entrevista.

También a esa hora el señor Murillo aparecía en una grabación televisiva diciendo que quería hacer llegar

a todos los trabajadores y españoles un mensaje de paz y fraternidad, y que se reincorporaban a la vida

política sin rencor y con la mirada puesta en el futuro.

Una «guerra, fría» parece haber comenzado entre Gobierno y oposición. El envío al Tribunal Supremo de

la documentación del P. C. E. y otros partidos de izquierda; la legalización del sector histórico socialista,

son dos temas clave en estas relaciones, que parecían atravesar casi una luna de miel y de entendimiento.

El P. S. O. E. (r), cuyo primer secretario es Felipe González, inició ayer tarde una fuerte campaña de

propaganda en toda España. Concretamente en Madrid se montaron mesas en varios puntos neurálgicos

de la ciudad, uno de ellos al lado de las oficinas de la Comisión Ejecutiva de! P. S. O, E., donde varios

miembros de la ejecutiva, Alfonso Guerra, Luis Yáñez, Javier Solana, etc., estuvieron r e p a r tiendo

propaganda d e 1 partido. Ayer se repartieron en Madrid más de un millón de ejemplares de la

publicación «Socialismo en Libertad», se vendieron miles de ejemplares de «El Socialista», se les explicó

a los transeúntes que preguntaban lo que «es» y quiere el P. S. O. E., etc. Más de dos mil militantes de U.

G. T. habían trabajado en la campaña propagandística. La del P. S. O. E., de ayer, es la primera campaña

de publicidad masiva que hace un partido de izquierda en plena vía pública.

OPINA JAVIER SOLANA

Puestos al habla con Javier Solana, secretario de Información del P. S. O. E., nos comunicó que con la

acción de ayer comenzaba una larga lista de actividades del partido que se concretarían en mítines, venta

de periódicos, salida de los militantes a la calle para entregar propaganda y dar pegatinas de afiliación al

P. S. O E., etc.

—¿Además de esta campaña de afirmación del partido, la ejecutiva ha considerado la posibilidad de

recurrir a los Tribunales por la legalización del sector histórico?

—Todavía no se ha decidido nada en este aspecto, pero quizá siempre haya la posibilidad legal de un

recurso. Pero nosotros no queremos hacer una campaña de agresión, vamos a reafirmar nuestro partido.

—¿Después de la noticia de legalización y durante todo este tiempo ha habido algún tipo de contacto

entre Suárez y el P. S. O. E.?

—No hemos mantenido ningún contacto con ningún miembro del Gobierno. Desde nuestro punto de

vista, el diálogo con el Poder ha quedado en sus pensó. Nuestro partido considera que la credibilidad

democrática del Gobierno se ha erosionado.

—¿Pero no se había aclarado con el presidente Suárez la no legalización de este sector histórico?

—Al presidente se le había hecho saber que esta situación era innegociable, y significaba una ruptura del

diálogo.

—¿Irá el P. S. O. E. a las elecciones?

—La decisión de participar en las elecciones la debe tomar nuestro Comité Federal. Hasta finales de

marzo no estaba prevista una nueva reunión del Comité Federal, claro que esto no significa que si se

considera necesario se convoque una reunión de urgencia. De todas formas, la legalización del sector

histórico complica un tanto la situación, introduce un nuevo factor a tener en cuenta a la hora de tomar

una decisión sobre si ir a las elecciones o no.

—¿No hay posibilidad de una reunificación con este sector histórico?

—Desde el XXVII Congreso, en que se intentó la total reunificación, y a la que acudieron la mayoría de

los militantes de ese grupo, él diálogo se rompió.

—¿Qué significado tiene esta decisión del Gobierno, desde el punto de vista del P. S. O. E.?

—Las opciones políticas que se presentan bajo las mismas siglas son diferentes, no tienen nada que ver.

Y, desde luego, esto contribuye a que la opción socialista no se presente con toda claridad ante el pueblo,

y a crear problemas en el seno de la izquierda.

—¿Esperaba el P. S. O. E. o sospechaba que pudiera suceder esto?

—Ha sido inesperado, todo lo inesperado que puede ser la política. Pero realmente nos ha sorprendido

tanto como a los demás.

OPINA MANUEL MURILLO

PUEBLO también se puso en contacto con el secretario del recién legalizado sector histórico, quien

manifestó que «no habíamos perdido la esperanza de que nos legalizaran. Estábamos pendientes

esperando que nos llamaran».

—Si no hubieran sido legalizados, ¿qué habrían hecho?

—Reunir al Comité Nacional para tomar una decisión, por supuesto siempre una solución pacífica. Y

habríamos emprendido, junto con nuestra protesta, recursos legales.

—¿No cree que el electorado se va a confundir con la aparición de dos grupos con las mismas siglas?

—Nosotros somos los únicos que tenemos derecho a llevar las siglas. Nuestros militantes llevan cuarenta

años en este partido. Pero no nos oponemos a que el P. S. O. E. renovado utilice nuestras siglas, somos

más demócratas, y será el pueblo en las elecciones quien diga qué grupo es mayoría. El impedir nuestra

legalización como pretendían «los muchachos» del sector renovado, era un acto imperialista contra el

socialismo.

—¿Desde cuándo milita usted en el P. S. O. E.?

—Bueno, yo he estado en el P. S. O. E. más o menos orgánicamente, pero soy hijo de un socialista.

Empecé a asistir a los congresos en mil novecientos setenta y dos.

-- ¿Cuántos afiliados tiene el sector histórico?

—Catorce mil.

—¿No piensan en la unificación?

—Nos parece muy bien eso de la unificación, pero no sólo con ese sector minoritario que son los del

sector renovado, sino con todos los que se sientan socialistas, y para esto no hace falta sentirse marxista.

Queremos hacer un gran socialismo con todos los grupos. Nos parecen muy bien los deseos de

unificación de Tierno Galván. Ha habido contactos amistosos con el P. S. P. para tratar de la unidad.

—Hace unos días criticaban la apertura de relaciones con los países del Esté, ¿por qué?

—Porque si hay tres mil agentes de la KGB y el tema del oro de Moscú deberíamos esperar a que sea el

próximo Gobierno quien trate de las relaciones con los países del Este.

 

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