Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El portazo, el Conde y Monreal     
 
 Informaciones.    25/02/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EL PORTAZO, EL CONDE Y MONREAL

Por Abel HERNANDEZ

PARA, un destacado miembro de la izquierda, el conflicto de los psoeístas es «una pelea de grillos». Los

respetables miembros de la oposición democrática, en su reunión de ayer, trataron de hacer de «hombres

buenos» y recomendaron al temperamental señor Múgica que no diera el portazo. Hasta el representante

de la U.G.T. se unió a la propuesta. Desde fuera, el furor del P.S.O.E. ha sido un espectáculo divertido,

que en nada ha beneficiado a los seguidores de don Felipe González. Por cierto, el señor González se ha

negado, a su regreso de Tel Aviv, a decir esta boca es mía. Hasta el señor Carrillo asegura que el portazo

del P.S.O.E. no ha provocado una crisis ,en el seno de la oposición ni en las relaciones de ésta con el

Gobierno Suárez. Tras la primera reacción extremosa, es de esperar que se imponga la sensatez.

Donde hay verdadera crisis es en el «Centro Democrático». Lo más moderado que hemos oído en las

últimas veinticuatro horas es que «el Centro Democrático se resquebraja». Don Pío Cabanillas, presidente

del Partido Popular, lleva unos días de muy mal humor, lo que no es buen síntoma. Las tensiones no se

ciñen a la maniobra cantada de intentar poner en la calle al ex ministro señor Monreal. Esta tarde

conoceremos la reacción de su partido, U.D.E., al que pertenecen varios ministros del Gobierno. La crisis

es más profunda. Hay, por ejemplo, una lucha sorda para intentar que siga el mismo camino el también ex

ministro señor Areilza. En conde de Motrico tiene muchos adversarios en las alturas y en las bajuras. Su

talento y capacidad de maniobra es notable. Veremos quién gana y quién pierde este pulso. Lo que parece

claro es que el «Centro Democrático», sin llegar a su completa desintegración, como algunos aventuran,

va a ser otra cosa.

Tanto en la conmoción del P.S.O.E. (renovado) como en la del «Centro Democrático» se han puesto de

manifiesto dos cosas: La primera, que el rompecabezas político español se altera gravemente en cuanto se

cambia una pieza de sitio, y la segunda, que el Gobierno tiene tal poder que con apretar un botón se

tambalea todo el tinglado. Le queda la baza de presentarse a las elecciones y ganarlas de calle. De una u

otra forma, don Adolfo Suárez seguirá, probablemente, en la Moncloa después de las urnas.

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