Autor: Fanjul Sedeño, Juan Manuel. 
 El voto del Sur. 
 La autonomía andaluza     
 
 ABC.    21/05/1982.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

La autonomía andaluza

Por, Juan Manuel FANJUL SEDEÑO

C ADA uno de los entes autonómicos ofrece características muy diversas en lo geográfico, étnico, histó-

rico, lingüístico, cultural, económico o social. No todas éstas variables regionales que ha definido Caro

Baroja se ofrecen conjuntamente en cada "grupo humano diferencial, sino que unas predominan sobre

otras. Esos factores domirantes influyen no ya en los supuestos jurídicos que han de sustentar sus

diferencias, dentro de la unidad española, sino en las posiciones políticas que adoptan sus pueblos y su

contingente polarización alrededor de los partidos. Ésta diferente influencia de las Variables es tan

poderosa que, mientras en algunas lo histórico, lo étnico o lo lingüístico son el supremo catalizador de su

unidad, en otras todo ello no alcanza a tener un lugar definido; el peso de lo económico o la angustia de lo

social condicionan todo el proceso.

En Cataluña predomina lo histórico, lingüístico, cultural, que se siente integrado politicamente

en el interclasismo de Convergencia i Unió, nutrida de clase media económica y profesional y de todo un

mundo rural de payeses tradicionales que sustentan la autenticidad, el «seny» catalán, fundamento

sociológico de la Generalidad.

En Euskadi las variables étnicas, las de idioma y costumbres, su aislamiento secular prenden con carta de

naturaleza, unidas a razones económicas e industriales de primer orden. Reúnen así a las gentes de los

caseríos, a la clase media urbana y a mucha parte de la alta burguesía y aún de las élites financieras e

industriales. Es el poder del PNV flanqueado por los grupos de extrema izquierda y extrema derecha.

Galicia, pecularisima, recluida histórica y geográficamente en su rincón mientras sus gentes se dispersan

por el mundo, no ha conseguido «clasificar» su autonomía, centrada más en el aislamiento que en el

contraste y ofreciendo, para mayor curiosidad, su polarización política en partidos «centrales», quedando

contradictoriamente como residuales los grupitos de abanderamiento regionalista.

Ahora vienen los andaluces, también con sus características propias. El impulso de su autonomía no nace

de la Historia, ni del idioma, ni de una etnia o una cultura autóctonas, sino de la desesperación que

constituye la pobreza. Andalucía va hacia la autonomía porque piensa que en ella encontrará mejores

soluciones para salir de la miseria; lo demás, si aquella motivación no existiera, le importaría poco. Por

eso triunfarán en ella quienes de manera más convincente le ofrezcan una solución para eso y

exclusivamente para eso. No olvidemos que en el nacionalismo de Blas Infante influye preferentemente la

liberación social y que el estribillo del himno de Andalucía canta: «Andaluces, levantaos, pedid tierra y

libertad». Hay un sondeo efectuado por la Junta de Andalucía del que se ha hecho eco José María de los

Santos en «Documentación Social». En él se demuestra cómo el problema del paro se presenta

íntimamente ligado a la autonomía. A la pregunta sobre las ventajas de la autonomía, más del 60 por 100

en algunas provincias, casi el 70 en otras, responden con razones que inciden todas en el trabajo, el

desarrollo y la industrialización. Se dibuja, pues, en la autonomía andaluza como «factor dominante» un

drama socioeconómico que, agravado por circunstancias coyunturales de crisis económica, obedece a ca-

rencias de estructura tradicional. Fácilmente puede corregirse, así, cuáles son las previsiones electorales

que se adivinan en el umbral de la próxima autonomía. Andalucía no va a su autogobierno movida por

idioma, cultura o Historia propios y peculiares; va tras del milagro que directa e inmediatamente sea

capaz, coyunturalemente, de acertar con unos esquemas que destierren para siempre la angustia de su

población campesina. Mientras la mayoría de los movimientos autonómicos buscan reencontrarse con su

pasado, los andaluces lo que tratan es de olvidarlo.

 

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