Autor: Páez, Cristóbal. 
   PSOE se escribe con H     
 
 Arriba.    25/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

PSOE SE ESCRIBE CON H

LA legalización del PSOE histórico ha desatado la caja de los truenos de su compañero y, por

supuesto, no amigo, el PSOE renovado. Este, para empezar, se retira de la negociación con el

Gobierno. La supuesta «luna de miel» con el Presidente Suárez se ha convertido en un astro

de hiel, como se desprende del comunicado hecho público ayer por la comisión ejecutiva del

partido de Felipe González.

La legalización del PSOE que preside el veterano socialista don José Prat y tiene a Manuel

Murillo como secretario general, se ha producido una semana después de que el sector

renovado fuese inscrito en el Registro de Asociaciones Políticas. La diligencia del primero en

presentar los papeles antes que el segundo, a fin de asegurarse la prioridad no surtió efecto, y,

aunque, como precisa el conocido apotegma jurídico, el que es primero en el tiempo, lo es en el

derecho, el sector histórico se ha visto obligado a pasar por las horcas caudinas de seis días de

zozobra y desconcierto.

El PSOE de Felipe González no titulariza, en exclusiva, cual pretendía, el partido que fundara

Pablo Iglesias. Desde ahora tendrá que añadir a sus siglas la «erre» (r) de renovado. Un

contratiempo que no estaba previsto por los oponentes de Manuel Murillo, a cuyo grupo político

se le consideraba, prácticamente, en el limbo.

El comunicado del renovado es todo lo caritativo que se puede pedir en política, cuando, por

ejemplo, afirma: «Quizá le sea grato (el PSOE (h) al Gobierno) por ser un grupo que solicitó

servilmente su paso por ventanilla, que suplicó de las Cortes y del Rey ser inscrito, que

aconsejó el voto «sí» en el referéndum y que hace unos días coincidía con la extrema derecha

en mostrarse contrario al establecimiento de relaciones diplomáticas con los países del Este.»

Servil, suplicante y coincidente con la extrema derecha, constituyen tres descargas de

adrenalina que no nos gustaría pasaran a formar parte de) lenguaje de la democracia, fuese

quién fuese su destinatario. El que se crea en posesión de la razón debe cebar con ella los

argumentos para hacerlos demoledores; servirse de palabras agresivas y de comparaciones

odiosas es echar a la calle un negro berrinche qué sé debe quedar en casa.

En cuanto a lo de amenazar al Gobierno con «papá» Brandt, aunque sin citarle expresamente,

lo considero infantil.

Si las cabezas están en este país para pensar y no para embestir, el encuentro futbolístico

Barcelona-Atlético de Madrid, previsto para el próximo sábado, en la capital catalana, no

deberá desposeerse de su sustancia deportiva y degenerar en un suceso vandálico-político.

Los respectivos presidentes de ambos clubs, señores Calderón y Montal, se han expresado

públicamente con la debida serenidad y la suficiente cordura. El Altético va a comparecer ante

la afición barcelonesa sin acompañamiento de símbolos; sin «más bandera que sus colores».

Ya es triste que la «hinchada» acompañante haya de renunciar a desplegar sus entrañables

banderolas en los graderíos; pero se trata de evitar que cualquier exaltado, fuera de control,

tome pretexto para confundir a un seguidor animoso con un agente provocador.

Montal, muy caballerosamente, ha pronunciado frases de amistad, dirigidas al conjunto

madrileño que ha rechazado y condenado la incivil nota que se atribuye un grupo que se

autotituló Grupo Proautonomía Deportiva de Cataluña, y cuyo contenido bascula entre lo

pintoresco y lo salvaje.

Más que un grupo parece un «Grapo», con su brazo armado («somaten») y todo. Como

bufonada se pasa. Serán los clásicos burros, como dicen los amigos catalanes, violentamente

querenciosos de la hierba del Nou Camp, o acaso una última manifestación de la «Trama

Negra», que podríamos llamar «Ordine Verde».

Cristóbal PAEZ

Viernes 25 febrero 1977

 

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