Autor: González, Emilio. 
   Ni PSOE (r), ni PSOE (h): Partido Socialista Español     
 
 Diario 16.    01/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Ni PSOE (r), ni PSOE (h): Partido Socialista Español

Emilio González

Cuando se parte del pasado se suele ignorar el futuro. Esto es, en esencia, lo que le está pasando al

socialismo español. Un socialismo que lleva camino de convertir su problemática en un rosario de siglas y

enfrentamientos personales que debilitan día a día su imagen y crean en el ciudadano medio, en su

mayoría sin definir políticamente, confusión y desconfianza.

Es evidente que, hoy por hoy, el PSOE (renovado); dirigido por Felipe González, parece ser que es el que

cuenta con una organización más fuerte. Pero no sólo esté dato hay que tener en cuenta. Parece ser que es

también la opción representada por Felipe González la que cuenta con un apoyo internacional

fundamental: la socialdemocracia de Willy Brandt.

Estos datos y las conveniencias propias son las que han inclinado al Gobierno a saltar por encima de toda

ética política —y jurídica— y respaldar, "con todas las de la ley", al Partido Socialista Obrero Español,

sector renovado, en perjuicio del PSOE (histórico), representado, por Manuel Murillo. Las

conversaciones entre Suárez y Felipe González, la visita de Willy Brandt y otros líderes socialistas

europeos y, sobre todo, el mimo con que la mayoría de la prensa española ha tratado la figura del actual

secretario general del PSOE (renovado), han llevado a la actual situación.

Atomización Pero esta situación, ¿en qué se concreta? Se concreta en una atomización del socialismo

español, plagado de líderes y de tendencias entremezcladas (nótese "que digo entremezcladas, puesto que

dentro de un mismo partido existen militantes que apoyan curiosamente líneas propiciadas por otros

grupos socialistas) La división es tal que, a un trimestre de las elecciones, o se da con una fórmula

unitarista —tan sencilla, por otro lado— o el fracaso del socialismo español como alternativa electoral

nos tememos que va a ser estrepitoso.

¿Y cuál es la solución? No hay más que una. La presentación, cara a las elecciones, de un socialismo

unido, con distintas tendencias en su seno, representadas por las distintas personas que formen ¡sus

cuadros.

Es claro que no se puede pretender ahora la unión del socialismo bajo unas mismas siglas y menos si esas

siglas son las de un determinado partido. No .sólo por los personalismos que, tristemente la experiencia

nos lo está; demostrando,, existen de forma más acusada en la izquierda que en la derecha, sino porque la

misma burocracia de los partidos impide que esta operación tenga éxito en tan corto espacio de tiempo.

Personalmente tengo que añadir que la única viabilidad que ¡se ofrece como posible se hace desde el

PSOE y en la actitud intransigente de imposición de sus siglas, lo que electoralmente sería un error que

hipotecaría el futuro del socialismo en la vía electoral.

Unión electoral

No. Hoy me temo que sólo se puede aspirar a conseguir una unión electoral socialista que en un futuro

inmediato desemboque en lo que el país, que conste que digo el país, no el Gobierno, necesita: un único y

amplio Partido Socialista Español.

Un Partido Socialista Español que, como otros partidos socialistas europeos, admita distintas tendencias

dentro de él, pero que se presente como una alternativa unitaria y sólida dentro del espectro político del

país. Un Partido Socialista Español que recoja la experiencia histórica, pero que no se ate a ella. Un

partido nuevo que recoja los anhelos de siempre y que aún los amplíe. Un partido que rinda incluso el

merecido tributo a los que soñaron con un socialismo para España, pero que tenga en cuenta que el mejor

homenaje que se les puede rendir a esos hombres (Iglesias, Besteiro, Prieto y tantos otros) es unir su

memoria al esfuerzo de los socialistas de hoy por conseguir una vida más justa y más libre. Un socialismo

fuerte que algún día pueda ganar unas elecciones. No un socialismo que se aferre a siglas, y opciones que,

en el momento presente, sólo conseguirán —ya lo están consiguiendo presentar un panorama deteriorado

del socialismo español.

 

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