Autor: Herrera, Gregorio. 
   Tormenta política por el PSOE (h)     
 
 Diario 16.    26/02/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Sábado 26- febrero 77/DIARIO16

Tormenta política por el PSOE (h)

La decisión del Ministerio de la Gobernación, cuyo titular es Rodolfo Martín Villa, de legalizar el Partido

Socialista Obrero Español en su versión histórica (PSOE h), ha provocado grandes reacciones en la clase

política.

Dos colaboradores de D16 enjuician desde distintos ángulos esta polémica decisión gubernamental.

Confunde y vencerás

Gregorio Herrera

Uno de los "delfines" del antiguo régimen con más intuición para el poder, Rodolfo Martín Villa, y el

misterioso iceberg político que es Torcuato Fernández-Miranda se adivinan tras la enésima crisis que ha

saltado en el seno del atormentado socialismo español.

Y es que el socialismo español, se quiera o no se quiera reconocer, ha sido un poco el ectoplasma de la

derecha hispana, tan poco dada al zascandileo, pero con hondos y profundas resabios en mantener su

viejo lema: "A la izquierda de mí, nadie." En la sorpresiva legalización del PSOE histórico habría que

seguir las técnicas policiales en los asesinatos. ¿A quién beneficia esta muerte? Y el beneficiario se

convierte, casi de plano, en el sospechoso número uno del crimen.

¿A quién beneficia que esa menguada escisión socialista que se agrupa bajo las siglas del PSOE (h),

humillada por Manuel Praga en sus meses de ministro de la Gobernación, y que se precipitó a pasar por la

"ventanilla", despreciada por los partidos democráticos, haya recibido el espaldarazo legal?

Todos los indicios apuntan que Martín Villa ("ustedes —les dijo un día a unos periodistas— sabrán de

democracia, pero yo sé más de franquismo") ha echado mano de una de las viejas técnicas de la más

obsoleta política: divide y los votos serán tuyos.

Pero Martín Villa y, por noticias infiltradas, con la inapreciable ayuda a Torcuato Fernández-Miranda, no

sólo se puede quedar sin los votos, sino que la crisis que ha desencadenado en el socialismo español

puede acarrearle al país imprevisibles consecuencias.

Los artesanos de esta operación de legalizar al PSOE (h) han irritado a los socialistas de Felipe González,

han conmocionado a toda la oposición democrática y le han hecho abrir la boca, de estupor, a esa nada

despreciable fuerza de influencia que es la Internacional Socialista.

Y todo porque el "Grupo Parlamentario Independiente, animado por Martín Villa y sus amigos políticas

andaba buscando un partido de izquierdas con el que estabilizar el bloque socialdemócrata que pretenden

construir.

Ya lo tienen. Ya se pueden quedar ellos a la derecha, dejarle el centro a los socialdemócratas de García

López, a los aún más híbridos de Lasuén ya los "reformistas" de Cantarero, y ofrecerle la izquierda a los

socialistas desnatados de Manuel Murillo y la corte de mejicanos que le acompañan.

¿Para qué esta extraña simbiosis? El tropismo de poder que empuja al joven "delfín" Martín Villa ha

tenido que contar, necesariamente, con una fuerza política que en el nombre, al menas, tiene una carga

histórica de progresismo y, al mismo tiempo, se ha ido decantando en los últimos años como el enemigo

público número uno del comunismo.

Eso es lo que el Grupo Parlamentario Independiente ha buscado: una posible alianza que le destinte

pálidamente su derechismo, pero le preserve de cualquier mácula contra los comunistas.

Y es que por ahí, deben pensar los del GPI, van a ir los tiros electorales.

Claro, que la operación tenía un pequeño inconveniente técnico, y es que la ley de Asociación Política, en

su artículo 3, estipula que la denominación de los partidos "no podrá coincidir o inducir a confusión con

la de otra asociación ya constituida".

Hace ya días, el PSOE de Felipe González fue reconocido legalmente y ahora el Ministerio de la

Gobernación, con el mismo nombre, también autoriza al de Manuel Murillo. La ceremonia de la

confusión no puede ser más perfecta.

¿Entonces? Pues que a lo mejor llevaba razón Enrique Múgica cuando el mismo Jueves por la noche

decía a los periodistas que "algunos hombres del Gobierno aún tienen el uniforme del Movimiento en el

armario".

Y es que, a la postre, hay que guardarse de los hombres que saben más de franquismo que de democracia.

 

< Volver