Autor: González Neira, Aquilino. 
   Cruz. La encrucijada española     
 
 Arriba.    04/12/1976.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CRUZ

LA ENCRUCIJADA ESPAÑOLA

Por Aquilino GONZÁLEZ NEIRA (Alianza Socialista Democrática)

Mañana se inaugura en Madrid el Congreso del Partido Socialista Obrero Español, sector renovado, un

Congreso polémico, según todos los observadores políticos. ARRIBA, ante esta ocasión, muestra dos

actitudes divergentes: la del socialismo histórico, que se considera a sí mismo en posesión de la verdad, y

la del renovado, que cuenta con mayor influencia exterior, y, en opinión de nuestro colaborador Félix

Villameriel, es el «ortodoxo». El tema, lógicamente, no se agota en estas dos versiones. En el fondo de

todo late la gran división de los partidos socialistas y la pugna por su preponderancia, que analiza en su

informe José Cavero en estas mismas páginas. Creemos que con esta triple visión, ARRIBA acerca a sus

lectores a uno de los grandes temas de la España actual en todo su pluralismo de matices.

El socialismo español no es sólo noticia en estos momentos: es uno de los ejes sobre los que descansa el

equilibrio político de nuestra sociedad. Pero el problema del socialismo español rebasa hoy los meros

esquemas de campañas de Prensa potenciadas artificialmente y precisa, por ello, de muchas matizaciones

y de su situación global en un contexto político preciso.

A primera vista, el socialismo español se encuentra dividido fundamentalmente en dos posiciones

ideológicas y tácticas, con el tema de las alianzas con el comunismo en el centro de su problemática. Una

primera posición socialista muy cercana al Partido Comunista sería la que vienen manteniendo el PSOE

renovado y el Partido Socialista Popular. La segunda posición socialista y democrática, claramente, y en

línea con el socialismo europeo, seria la mantenida por el PSOE histórico, Partido Socialista Democrático

Español (PSDE), Reforma Social Española, Partido Laborista de Valencia, partidos socialistas regionales,

como el Partido Socialista de Cataluña (Pallach), el Partido Socialdemócrata Gallego y Convergencia

Socialista del País Vasco (Ayestaran). Resulta excusado decir que estos últimos colectivos socialistas

serían mayoritarios en las próximas elecciones, si por supuesto el Poder mantiene una neutralidad total en

este debate y contribuye a una información directa del electorado a través de los órganos de comunicación

en manos del Estado.

Está claro también, y así lo ha venido señalando la Prensa nacional, que el próximo congreso del PSOE

renovado tiene que ser necesariamente un congreso clarificador, claramente superador de la trayectoria

confusa y vacilante de los dirigentes de ese grupo político. Porque, entre otras cosas, si ustedes tienen la

ocasión de repasar las ponencias que se van a discutir en el congreso, podrán percibir fácilmente la gran

paradoja que supone que un partido que invita a la social-democracia europea a su congreso, se sienta al

margen del mundo occidental y cuestione incluso su sistema defensivo. La contradicción es poco menos

que asombrosa, pues choca con todas las reglas normales en las relaciones internacionales de los partidos

socialistas. Así, sin darnos cuenta, podemos estar asistiendo a un hecho absolutamente nuevo en la

historia del socialismo europeo, como podía ser el que la Internacional Socialista estuviese financiando a

un presumible aliado del PCE a no mucho tardar. Y coste que no se trata de descubrir nuevos fantasmas.

El problema ha quedado suficientemente claro en declaraciones de Felipe González, Gómez Llorente,

Alfonso Guerra y Gregorio Peces-Barba, y además, por si eso fuera poco, todo el mundo habla en privado

de la influencia y la presencia del PCE en las filas del PSOE renovado. Por eso, si este congreso del

renovado termina con todos los equívocos que ha venido manteniendo en su actuación pública, todos

podremos por considerarnos bien pagados. Lo que no se puede mantener indefinidamente es esta

situación de confusión y de juegos a varias bandas a la vez, con lenguajes distintos según quien sea el

interlocutor. Eso tiene que acabarse, ya que la crisis de división y de credibilidad que está arrastrando el

socialismo español, no está suponiendo más que una dificultad para la articulación de fuerzas políticas

sólidas y, sobre todo, impidiendo la aglutinación de un socialismo democrático poderoso, que

coadyuvaría de modo decisivo a la estabilización política del país.

Además, el socialismo democrático tiene que presentarse ante la población con unos perfiles y con unos

programas propios cara a los grandes sectores del electorado que desean una reforma real y profunda de la

sociedad española.

Por eso, la constitución de la Alianza Socialista y Democrática —PSOE histórico, Partido Socialista

Democrático Español (PSDE) y Reforma Social Española), alianza ampliable a otras formaciones

socialistas y democráticas, supone un positivo paso para la clarificación del socialismo español. Mientras

tanto, al Poder, por ello, sólo le cabe mantener una neutralidad absoluta y total, y una posición de

igualdad en los medios de comunicación social. En fin, el Gobierno, tarde o temprano, tendrá que abordar

la legalización del PSOE histórico, pues las actitudes se van decantando por sí mismas casi sin necesidad

de intervenciones exteriores. Por lo menos vamos sabiendo quién ñola—, alianza ampliable a otras en un

tiempo histórico donde no caben las promesas vacías que luego no se pueden cumplir. El Gobierno, eso

sí, debe colaborar a la existencia de unas condiciones políticas generales que permitan el libre juego de

las fuerzas políticas y sociales, con la puesta a punto de nuevos líderes y programas sugestivos que

convenzan a los españoles de la necesidad de su participación. De todas formas, el socialismo

democrático es ya una realidad en marcha.

 

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