Autor: Cavero, José. 
   Informe     
 
 Arriba.    04/12/1976.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

INFORME

SI Democracias-Cristianas se podrían contar hasta veinte —más, acoso, apurando—, y si

Falanges aparecen prácticamente otras tantas, si penetramos en el confuso bosque de las

siglas, el capítulo de los Socialismos no anda en número a la zaga, precisamente. Y, sin

embargo, en cualquier lección básica bastaría con considerar a tres bloques de relieve e

importancia. Cuando menos, de oír a estos tres voces, no existen, «en el Estado español»,

otras tonalidades que interpreten el mismo átomo.

Nos referimos, y es fácil adivinarlo, al PSOE —renovado, por supuesto—, al PSP y a la FPS. E

incluso algunos dirigentes o ideólogos de cada una de estas tres siglas apenas diferenciarían o

distinguirían suficientes matizaciones como para creer que no existe más que uno, solo y

gran socialismo español. Se advierte, eso sí, que uno de los socialismos apuntados es «más

tercermundista», el otro, «más periférico, más federalista», un tercero «más europeo,

internacionalista, izquierdoso...». Pero la conclusión unánime de sus respectivos líderes es

que la unidad no sólo es posible, sino que es inevitable. Y que tan sólo la convocatoria de unas

elecciones obrará ese milagro, si no de unir siglas, sí de agruparlas. Pero no es ciertamente

uno solo el socialismo español, pese a los deseos. Una de las demostraciones más evidentes

registradas en tos últimos días la ha proporcionado la denominada «cumbre autoconvocada

de la oposición democrática». De ella salió el acuerdo dé que la Oposición negociaría con el

Gobierno. Y que esa comisión negociadora estaría integrada por diez personas: un

socialdemócrata, un liberal, un democristíano... y dos socialistas, dos. Hay quien argumenta,

para esta solución, la «preeminencia de los grupos socialistas, y en particular del PSOE»,

dentro de los ámbitos de la oposición. Otros, sencillamente, alegan que no era posible que una

sola voz hablara por los tres —o más socialismos presentes. Y decimos «o más» por cuanto,

según se asegura, el Carlismo se definió y contempló representado por uno de los grupos

socialistas presentes, de uno parte, y porque no se excluía que las regiones catalana, vasca y

gallega pudieran quedar, a su vez, representadas por dirigentes de algún otro núcleo

socialista «periférico».

Parece evidente —y desde mañana la celebración del Congreso, con asistencia de muy

relevantes personalidades internacionales lo pondrá de manifiesto— que el PSOE aparece

como el más prepotente de los grupos socialistas, y el de mayor vigor.

Sin embargo, la juventud de Felipe González, su dirigente —todo un «caso», en opinión

generalizada para los estudiosos del marketing político y de la creación, partiendo de cero, de

una imagen pública a nivel nacional e incluso Internacional— Iba a romper no pocas imágenes

preconcebidas del líder clásico. Del líder que el propio «viejo profesor», Tierno Galván, sin ir

más lejos, personificaba. La aureola del profesor Tierno hizo congregar, en un primer momento,

en torno a él, a una serie de grupos socialistas de tamaños muy variables: la Alianza Socialista

de Andalucía, la Alianza Socialista de Castilla.

TRES SOCIALISMOS Y PICO

Democracia Socialista Asturiana, Federación Independiente Democrática, Movimientos Socialistas de las

Balearas, Partido Socialista Autonomista de las Canarias, Partido Socialista de Aragón... Estos ocho

grupos, a la hora de formarse una Confederación de escasa convivencia, «competían» con otra

agrupación, denominada Conferencia Socialista Ibérica, y que, igualmente, dejaría de tener peso

específico alguno a nivel de opinión pública en poco tiempo. En esta segunda agrupación de partidos

estaba presenta, al mismo tiempo, un movimiento sindical, USO. Porque en los socialismos,

prácticamente en todos los grandes bloques, excepción hecha del que preside Tierno Galván —

catalogado, por esta misma razón, de "intelectualista y distante de la clase trabajadora"—. es frecuente

que haya una segunda parte o segunda cara que labran los respectivos sindicatos.

Nos estamos refiriendo, apenas, a un año atrás, cuando la plétora de los partidos alcanzó cotas

inenarrables. De entonces acá, sin duda se ha avanzado algo, o mucho, en cuanto a propósitos de fusión y

alianza de los grupos afines. Se han vencido, según parece deducirse, personalismos o afanes de

notoriedad.

La presentación de la Federación de Partidos Socialistas vendría un poco más tarde. Inicialmente,

componían este «tercero en discordia» la Convergencia Socialista de Catalunya, la Convergencia

Socialista del País Valencia, Eusko Sozialistak, el Partido Socialista Galego, el Partit Socialista de les

Illes y Reconstrucción Socialista.

A primera vista se advertía esa característica de no-sucursalismo, o dicho de otro modo, de "idea

periférica" que movía a la unión o grupos socialistas de varias regiones españolas. De otro lado, aparecían

al frente de la Federación una serie de nombres de Intelectuales que, de tiempo atrás, habían comenzado a

«sonar» y a ser conocidos en el país; Joan Garcés, Vicens Ventura, Salaberri, Tarabini, Eugenio Royo...

La FPS nacía «para ofrecer un modelo de articulación socialista basado en la integración de todos los

socialistas en un proyecto común de organización unitaria, descentralizada y democrática de los

socialistas del Estado Español».

Pero esas mismas funciones de "eje del socialismo español" venían siendo reivindicadas desde hacía

meses por el antes denominado "Isidoro" y progresivamente más conocido Felipe González. Su fuerza

sindical, de otro lado, y paralelamente, hacía subir enteros a este grupo en la bolsa de las siglas. El

reconocimiento de ta Internacional Socialista, prefiriéndolo al otro sector, llopista o histórico, de la misma

denominación, iba a suponerle, de otra parte —y de acuerdo con testimonios reiteradamente expuestos y

nunca negados— una fortaleza también en el orden económico.

La división entre «renovados» e «históricos» se agrandaría progresivamente, al tiempo que se registraba

en el propio seno de los «históricos» una escisión propia. Alfonso Fernández y sus seguidores

«históricos» terminaran oficialmente mañana en el Congreso el período de su distanciamiento con los

«renovados» de Felipe González, al mismo tiempo que se siguen ampliando diferencias entre los

otros «históricos» que capitanea Manuel Murillo.

¿Son socialistas los históricos? Consignábamos anteriormente que, en opinión de los otros tres grandes,

bloques —PSP, PSOE y FPS—, no pueden denominarse tales. Sin embargo, algún lugar reclaman en los

últimos días tres tendencias de esta ideología tachada despectivamente de socialdemócrata por los bloques

presentes en Coordinación aunaban fuerzas bajo la denominación de Alianza Socialista Democrática: esos

«históricos» de Manuel Murillo, la Reforma Social de Manuel Cantarero y la Democracia Socialista de

García López.

Sin entrar en ese otro bosque. por sí sola, que es el socialismo catalón y sus corrientes, tendencias y

variantes.

José CAVERO

Sábado 4 Diciembre 1976

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