Autor: Cavero, José. 
 Manuel Murillo (PSOE-H). 
 El peso de la historia     
 
 Arriba.    23/01/1977.  Páginas: 4. Párrafos: 59. 

MANUEL MURILLO, (PSOE-H)

"Por supuesto que me encuentro en la izquierda, si existe la izquierda"

"No queremos dictaduras del proletariado ni dictaduras fascistas"

"Tierno Galván tiene para mí una gran autoridad moral"

"Lo más revolucionario de la vida es el cambio por vía posibilista"

"Ni acepto ni descarto a Felipe González como mi futuro líder..."

"Hacen falta partidos fuertes y sobran líderes políticos"

"El Partido Comunista propugna un programa socialdemócrata"

"De la división de los socialistas podría hablar mucho Ruiz Giménez"

Entonces es, ciertamente, izquierdista Manuel Murillo? —Hombre, si es válido eso de izquierdas y

derechas, creo que si...

—¿Y no es válido?

—Ya no sé. No, porque la línea no es muy definida, la existencia entre las derechas y las izquierdas. La

definición mía es, o sea, yo me defino a mi mismo como a un hombre fundamentalmente, austeramente,

democrático y socialista.

(Fue el prologo de nuestra conversación. Atendió luego un par de llamadas telefónicas y algunas visitas,

luego se encerró en su despacho, recién estrenado, de secretario general del PSOE histórico, situado en un

piso renovado del Madrid viejo, del Madrid histórico. Tiene Manuel Murillo —nació en el treinta y seis,

en Extremadura «casualmente»—, un intenso acento gallego. No en vano ha vivido en La Coruña durante

prácticamente toda tu vida.)

—¿Dónde, entonces, situamos, en el espectro político nacional, a Manuel Murillo y a sus históricos del

PSOE?

—Indudablemente, para una comprensión más popular, hay que situarse en la izquierda. Ahora, yo creo

que esa diferenciación de «izquierdas» y «derechas», como de «rojos» o «azules», creo que está superada.

Hubo un claro error al pintar a todo el mundo de rojo a todo el mundo de azul. Hoy día podían

establecerse dos categorías fundamentales: los demócratas y los que no son demócratas. E,

indudablemente, yo me hallo entre los profundamente demócratas. Después, unos somos partidarios de

unas teorías más avanzadas en lo social, tenemos unas inclinaciones fundamentales hacia las clases

trabajadoras, hacia las conquistas sociales. Los que tienen capital, lógicamente —y si es que hay lógica en

todo esto , tratan de conservarlo ... y, consiguientemente, puede decirse que son más conservadores, que

tratan de aplicar otras medidas políticas que favorecen estas situaciones... Indudablemente, en el fondo

está la vieja lucha de marxistas, de la lucha de clases, que es una lucha brutal que existe de verdad entre el

mundo del capital y el del trabajo. Lo que pasa es que hoy ya no es la lucha revolucionaria violenta.

Aquello se descartó ya. Y existe hoy un diálogo, en todo el mundo civilizado, entre capital y trabajo.

SOCIEDAD SOCIALISTA

—Pienso, en cualquier forma, que no se presenta fácil, para el observador político ni para el nombre, de la

calle, la tarea de situar políticamente al PSOE histórico. Unos —usted mismo—, lo catalogan entre los

socialistas, y otros, entre los socialdemócratas. Este propio grupo histórico mantiene alianzas con grupos

que se califican de socialdemócratas, como pueden ser los que encabezan García López y Cantarero del

Castillo.

—Bueno, el hecho de ser socialista no quiere decir que no podamos tener alianzas con grupos

socialdemócratas que, a lo mejor, son partidarios de medidas menos drásticas contra el capital. Porque

todo esto es cuestión de táctica. Ahora bien, lo finalidad de los socialdemócratas y la finalidad de los

socialistas es la misma. Es buscar la sociedad socialista, es la abolición del capital, la desaparición de las

clases sociales y conseguir unos hombres que sean dueños de su trabajo. La divergencia está en el

método. En algunos sitios, debido a circunstancias políticas especiales, a unas situaciones en unas

sociedades muy subdesarrolladas, posible, incluso a Ejércitos ya en periodo de descomposición, como

ocurrió en Rusia, la implantación de un socialismo por vía revolucionaria, por vía violenta. Esto, sin

embargo, no ha producido la implantación del verdadero socialismo, sino del socialismo y si capitalismo

de Estado.

Se ha ido a ese fenómeno del pacto social entre las fuerzas del capital y deL trabajo, y de una presión a

través del Parlamento, de los partidarios de las tesis doctorales, de ir modificando las estructuras

capitalistas, de ir haciendo conquistas poco a poco para que esté cambio se fuese haciendo por

convencimiento, y no por sometimiento. Nosotros digamos que estamos en esa línea. De verdad, y por

otra parte, somos conscientes de que una línea diferente no produciría más que un fenómeno de

involución. Tenemos a nuestros ojos la experiencia chilena, tenemos nuestra propia experiencia española,

y además está ese estilo nuestro de convencemos, ese estilo de no querer vencer. No queremos dictaduras

del proletariado, no queremos dictaduras fascistas. Y si eso es ser menos socialistas, pues en ese sentido si

lo somos, pero yo creo que eso es, con mucho, ser más socialista. Es más: nosotros somos socialistas

Somos de raíz marxista y somos revolucionarios lo que pasa es que nosotros tenemos un sentido distinto

de la Revolución que los otros partidos. Nosotros estamos que lo más revolucionario de la vida es el

cambio. El cambio de las estucturas y el cambio por vía posibilista. Damos los pasos hacia las economías

de los países que las propias sociedades nos permiten, y eso no tiene nada que ver con la revolución, y por

eso no tiene nada que ver con la violencia ni con la algarada. Sino que es un trabajo metódico, científico,

constante y, sobre todo, eso es básico para tratar de convencer a todo el país y a las clases sociales de que

hallarán la justicia social, hallarán la verdadera felicidad en España en el socialismo, pero en un proceso

más lento.

EL OTRO PSOE

—Los «renovados» no consideran que ustedes los «históricos» sean socialistas...

—Bueno, eso es un problema que yo creo que es un malhumor de los renovados. Esos muchachos de

Felipe González, pues a veces dicen cosas que no sienten. Ellos tratan de monopolizar el socialismo. Han

contado con unos medios capitalistas de llegar a la Prensa y a los medios de publicidad para mantener una

preponderancia que no podrían tener ideológica, y entonces la tratan de mantener, precisamente, por

métodos capitalistas, y esto, la verdad, no dice mucho a favor de estos métodos, ni a favor da ellos

tampoco, pero no quiero personalizar. Yo creo que cuando ellos dicen que nosotros no somos socialistas

están un poco tratando de decir "llama antes de que te llamen". Pero yo creo que todo esto puede

superarse y debe arreglarse. Y para ello es fundamental que ellos abandonen estos métodos de vencer a

los socialistas. Y que busquen otros métodos que no sea para vencer, sino para convencer a la sociedad y

a los propios socialistas de que ellos sí que son socialistas, y de que la sociedad debe ser socialista.

—¿A ustedes los han invitado a integrarse, o ustedes a ellos, en un solo Partido Socialista Obrero

Español?

—Nosotros no podemos aceptar una integración. Nosotros somos un partido con mucha más historia que

ellos. Ellos, al fin y al cabo, no son más que una rama desgajada del tronco, una rama que procede del

tronco de la democracia cristiana que llegó a ciertos cargos de la directiva del Partida Socialista, y que

produjo la escisión. Entonces, ellos, en esas condiciones, no pueden hablar ni pretender que nosotros nos

integremos en su grupo, por muchos apoyos y por muchos dineros y por muchas visitas que les haga

Willy Brandt. Ellos no pueden pretender por eso que sean más socialistas que los demás, ni que tienen el

monopolio de ser socialistas. Yo tampoco pretendo que ellos se integren en nosotros. Todo es un

problema de tratar, de pactar, de convenir y de pensar sólo en una cosa: que lo importante es la idea, no

son las personas, sino que es la ideología. Entonces, si nosotros tenemos muchas más cosas que nos unen

de las que nos separen, probablemente estemos caminando hacia la unidad. Debíamos caminar. Y no ya

una unidad del sector renovado, porque el sector renovado hoy no es el grupo de socialismo más

importante de España.

—¿Cuál es, entonces?

Pero si tampoco fuera la Alianza Socialista, que alguien podría decir que es chauvinismo decirlo, pongo

por ejemplo que la Federación de Partidos Socialistas duplica en número al PSOE renovado. O lo triplica,

quizá. Y tiene una implantación mucho más amplia, sin duda.

UN SOLO SOCIALISMO

—Sin embargo, las encuestas...

—Las encuestas, yo no sé cómo estarán las encuestas, pero no creo que nadie en el sector renovado se

atreva a afirmar que elfos pasan de los diez mil militantes. Porque si dijera eso no estaría diciendo la

verdad. Entonces, yo conozco a muchos de los partidos socialistas —conozco al Partido Socialista

Gallego, conozco al Partido Socialista de Raventós, y sé la implantación que tiene en estos sitios, y sé que

son mucho más numerosos que el PSOE renovado. Entonces, la unión, la unidad del socialismo, es lo que

nos debe preocupar. Más que la unión por integración de los dos sectores del PSOE. Es la unión de todos

los socialistas. Y además, no solamente en un partido socialista, sino en un partido que comprenda

también a los socialdemócratas, que integre también a los socialdemócratas. Porque si los socialistas

marginamos hoy a los socialdemócratas, tal y como están hoy las corrientes de opinión europeas, nos

encontraremos con que a lo mejor, en lugar de haber encontrado la verdadera vía española hacia el

socialismo —porque hay una verdadera vía española del socialismo que debe estar, lógicamente, por la

vía europea del socialismo, con las modificaciones y adaptaciones precisas— nos encontraremos, a lo

mejor, con que hemos creado una socialdemocracia que podría tener más aceptación en el resto de las

demás socialdemocracias europeas, y esto va a suponer una marginación para, el resto de los partidos

socialistas. Y vamos a crear una socialdemocracia muy fuerte, y que sea, en definitiva, un competidor del

socialismo. Entonces, nosotras no queremos que esto suceda así. Debemos ir a hacer un Partido Socialista

fuerte, unido y con varias tendencias. Una de ellas puede ser ese ala derecha, la socialdemocracia, y

podría tener también un ala marxista, que podría llegar, ¿hasta dónde?, pues hasta el profesor Tierno

Galván, que indudablemente tiene para mí una gran autoridad moral, y que podría ser uno de los hombres

que tuviesen una labor más destacada en este proceso de unificación socialista hacia el que debemos

caminar con todas las fuerzas.

EL ORO DRL RHIN

—¿Al socialismo español lo divide la cuestión de las ayudas exteriores?

—Pues, sí, lo mantiene dividido. Porque, claro, al darle a estos compañeros del PSOE renovado, al darles

tanto dinero, tantas atenciones, al procurarles una vida tan fácil y sin lucha, les hace creer que ellos son

superiores. Les hace creer que ellos son más que los demás, les hace creer que ellos van a vencer al resto

de los socialismos, que van a imponer su clase de socialismo... Y eso es un error. Es un error que les

mantiene quizás alejados de la realidad. La realidad es que el socialismo avanza independientemente de

ellos. Y avanza por diferentes formas. Y que además se ha dispersado tremendamente. Lo que hace tres

años era posible que hubiera unidad entre cinco personas al hablar, hoy ya es una cosa complejísima.

Hoy, esa ayuda al sector renovado ha producido que se vayan mucho más a la izquierda los Partidos de la

Federación Socialista, que anteriormente estaban en unas tesis incluso en cuestiones como tas de la

integración del Estado español, sobre la unidad del Estado, manejaban unas tesis moderadas. De ahí se

han ido ya hacia unas tesis que son, propiamente, del socialismo revolucionario, del socialismo chino. Y

esa es una consecuencia de la política del sector "renovado", de tratar de vencer a los socialismos sin

tratar de convencerlos. Y así no es posible integrar al socialismo español...

—¿Pero tan considerable es la cantidad de dinero que recibe el grupo de Felipe González?

Pues, según una crónica de un economista que tengo sobre esta mesa, solamente Venezuela les ha

facilitado cuatrocientos millones de pesetas. Lo que pasa es que esos cuatrocientos millones no se ven.

Porque si a nosotros nos dan cuatrocientos millones, yo puedo afirmar que, en dos meses, habríamos

conseguido alcanzar los cincuenta mil afiliados. Y ellos, sin embargo, pues no pasan de diez mil. ¿Qué

pasa, que su socialismo no convence? No. Lo que pasa es que no convencen las personas, que han tratado

de hacer un socialismo para uso exterior, y no tratan de formar agrupaciones, que no tratan de formar una

organización interior, que es lo que hemos estado haciendo nosotros. Hasta el punto de que hoy yo podría

afirmar que, salvo en Bilbao, San Sebastián y en Oviedo, nuestras agrupaciones son más numerosas y más

fuertes que las del sector renovado. Entonces, ellos se han quedado reducidos a tener lo que tenían cuando

se produjo la escisión. Es decir, al Norte. Pero no han crecido en los demás sitios. Esto es ridículo a nivel

de Estado, y esto es aún más ridículo habiendo recibido tanto dinero. Entonces, esto quiere decir que hay

que buscar otro camino. Y no existe otro camino, a mi modo de ver, que el limitar personalismos, al

olvidarnos todos de que somos libres y el tratar de unirnos rápidamente. Porque el capitalismo se ha unido

en torno al dinero. Entonces, si los socialistas no nos unimos, no haremos nada. Seremos una fuerza

dispersa, ridícula, con la que juegan loa Gobiernos, con la que jugará el capitalismo, una fuerza

totalmente inoperante a nivel de Estado. Y daremos un triste espectáculo en las elecciones.

El poder y su precio

—¿Usted, personalmente, está dispuesto a renunciar a su cargo en favor de esa unidad socialista?

—Sí, ahora mismo, sin duda ninguna. Yo soy un abogado y volvería a la abogacía. Yo tenía un despacho

donde ganaba alrededor de cinco millones al año, y ahora estoy aquí ganando una miseria, y estoy

haciendo un servicio, que es muchas veces sacrificio, por mi ideología. Me liberaría de un grave peso, a

mí y a mi familia, si volviera a mi vida activa particular. Podría hacer mucho bien, ayudar mucho a las

clases trabajadoras, y al mismo tiempo podría llevar una vida mucho más desahogada.

—¿Aceptaría usted a Felipe González como líder suyo?

—Pues, yo no acepto a Felipe González ni acepto a nadie, ni descarto a Felipe González ni descarto a

nadie. Yo pienso que los verdaderos líderes no son quienes ahora dirigimos los partidos, sino los que

saldrán del juego democrático. Entonces, todos debemos considerarnos provisionales. Cuando haya un

juego democrático de verdad, cuando la gran masa del país partícipe en el socialismo, es cuando será

posible que surjan verdaderos líderes. Esto deberemos hacer. Y luego, seguirles, y seguir la opinión de la

masa, que eso es la democracia. Todos debemos pensar que no existen líderes perpetuos, y menos que lo

somos quienes hemos llegado a serlo por una situación de servir la responsabilidad de un liderazgo en un

cierto modo en tiempo de irregularidad. Entonces, debemos saber oso. Además, que lo importante en los

partidos socialistas no son las personas, no es la persona del líder. Me parece que era Zapata quien decía

que solamente los partidos débiles necesitan líderes fuertes. Los partidos que están llamados a ser fuertes

o necesitan líderes fuertes. El líder es el partido mismo, y en eso es en lo que hay que pensar. No hacen

falta carismas, no hacen falta personas con carismas, sino tener ideas, tener ideologías, y partidos,

partidos fuertes que representen una ideología que, como en Nuestro caso, defiendan los intereses de una

clase que es la trabajadora de una manera consciente y responsable.

PARTIDOS, Y NO LIDERES

—¿Precisamente, la debilidad del Partido Socialista, o de los partidos socialistas, exige la presencia de

líderes más fuertes de los que tienen?

—Yo creo que todo lo contrario, que sobran líderes. Insisto en que lo que hace falta son partidos fuertes.

No hacen falta líderes preeminentes. Sobran líderes preeminentes. Esta abundancia de líderes, y ese

personalismo, es lo que está manteniendo la disgregación socialista. No quiero citar nombres, porque

todos son compañeros, pero es evidente que sobran líderes en este país. Sobran en el socialismo y en

todas las restantes ideologías. Entonces, lo que debe hacerse es pensar un poco menos en nosotros

mismos, en sí mismo, y pensar más en los partidos. Ejerceríamos una labor apasionante y una labor

importantísima, y de la que nos va a juzgar la historia. Nos juzgará de haber construido, o no, un

socialismo en este país. Y no por mantener un socialismo masacrado, destruido, deshecho, que ya

sabemos cómo ha subsistido, de una manera infrahumana Esa es la verdadera labor urgente de los líderes.

Prácticamente la totalidad de los grupos poéticos, por boca de sus dirigentes, han dado a conocer sus

posibilidades de alianzas electorales. Ustedes, la Alianza Socialista Democrática, todavía no...

—Nosotros, no. Nosotros tenemos esa alianza clara que es la Alianza Socialista Democrática. Pero, claro

está, nosotros nos damos cuenta de que el queremos, si aspiramos a constituir un grupo parlamentario

fuerte en el futuro, pues quizá no contemos en este momento con los medios humanos y económicos

suficientes como para ganar las elecciones. Entonces, como en nuestro ánimo está encontrar los caminos

de transformación social que el país necesita, esa izquierda —vamos a hablar de izquierdas—, esa

izquierda fuerte que necesita el país para instaurar un verdadero equilibrio, para consolidar este próximo

periodo de democracia, para que sea duradero —porque lo característico en este país es que los períodos

de democracia son cortísimos; que siempre viene luego una dictadura, que la democracia no termina de

consolidarse nunca, que salimos con extremismos y terminamos en dictaduras.

Entonces esto es lo importante, que hoya un período de democracia largo. Y esto necesita una izquierda

sensata, responsable y, sobre todo, unida. Y ésta es la idea nuestra. El encontrar estas alianzas que

permitan estos grupos parlamentarios, y el que los cambios se produzcan en el Parlamento, que los

cambios sociales no exijan la actividad y presencia de movimiento de masas, sin tener que decir, el dia

que se vate una ley que no nos convenga, que nos vamos o la huelga, o a una manifestación, o que nos

vamos a poner bombas... Todo lo contrario. Respetar el juego parlamentario, trotar de convencer al país

de que el socialismo puede ser la liberación de la sociedad y de que es lo más justo y lo más humano, y

tratar de conseguir esos votos y, a través de esos votos, esa representación en el Parlamento y ese juego

democrático, tratando, sin tener que avasallar a nadie; tratando de que quienes pensamos diferentemente

en esta mundo, de que los que tenemos intereses contrapuestos —capital y trabajo— podamos coexistir y

podamos hacer ese gran pacto social que haga posible el que la economía nacional se relance, que esto

será la que traiga el beneficio para la clase trabajadora, al aumentar su nivel de vida, y el que podamos

recuperar a ese gran exilio económico que tenemos disperso por Europa.

—Pero no me ha contestado: ¿Con quién se van a aliar los "históricos"?

—Pues no lo sabemos todavía. No es tratar de evadir la pregunta. Es que en los próximos días se va a

reunir nuestro comité nacional, y en su orden del día figura el estudio de las posibles alianzas. Después,

estas alianzas tendrían, a su vez, que ser discutidas en el seno del comité de coordinación de la Alianza

Socialista. Y de ahí saldrán, probablemente, unas ideas para contactar y para dialogar.

A ALISTARSE TOCAN

—¿Cuáles son las «probabilidades más probables»?

—Pues las veo todas en este momento. Desde unas alianzas con el sector renovado» o con Tierno Galván,

o con la Federación de Partidos Socialistas, hasta una alianza con grupos a nuestra derecha. El único

límite que tenemos es que sean fuerzas inequívocamente democráticas. Yo he sido de los más fervientes

defensores de que se legalice el Partido Comunista. Yo, incluso, soy partidario de que se denuncien las

elecciones como inválidas si al Partido Comunista no se le dan las mismas oportunidades que a los demás

partidos. E incluso que pensemos seriamente si vamos o no o las elecciones, si esta no ocurre. Ahora bien,

y también lo digo claramente, nosotras no iremos a ninguna coalición aliados con el Partido Comunista.

No somos partidarios del Frente Popular. Vemos qua en este momento al país no le conviene.

Personalmente, soy partidario, en este momento, de un Gobierno de centroizquierda: sería capaz de

consolidar esa democracia naciente.

—¿El PSOE histórico es, ciertamente de militantes jóvenes?

—Pues yo no sé... Las ideas, indudablemente, están al día, son actuales. Lo que pasa es que nuestro sector

reúne a todos las veteranos del socialismo. Para nosotros esto no es una incomodidad, sino, al contrario,

nos parece que esto es un valor. Al lado de gente que más o menos es de posguerra, como mi propio caso,

de un hombre de cuarenta años, y que ahora dirijo el partido desde un puesto importante, o como

miembros de nuestro comité que tienen veintitantos o treinta y tantos años, están veteranos, como Prats,

que tiene setenta años, y que lleva cuarenta y tantos en la política. Indudablemente, tiene una gran

experiencia política, tiene una carga política, lleva cuarenta años analizando problemas políticos, tiene

una carga de experiencia, una capacidad de análisis político enorme... En este sentido no debe suponerse

que nuestras decisiones se adoptan pensando en el pasado. Nosotros no pensamos nunca en el pasado. Al

contrario: son «viejos jóvenes», que miran más al presente y al futuro que al porvenir. También hay una

línea muy joven, muy importante, muy fuerte, en el partido que, en cierto modo, yo mismo represento, y

que no es una línea que se imponga, pero que, indudablemente, tiene un peso específica. Lo cierta es que

no nos consideramos ni más ni menos progresistas que los de mayor edad. Nos consideramos que estamos

colaborando todos en hacer un socialismo y una política actual, uno política, sobre todo, pensando en los

clases trabajadoras.

LOS MEJICANOS

—Les llaman a ustedes los mejicanos...

—Pues la única razón de esto es que la agrupación de Méjico del Partido está con nosotros, como está la

de Venezuela. Las agrupaciones que en este país tenía el sector renovado se pasaron al histórico. Los

razones que ellos expusieron al pasarse fueron muy claras: consideraban a los socialistas renovados muy

infiltrados de comunistas, y ellos pensaban que quien llevaba la doctrina más ortodoxa del partido éramos

nosotros, y por eso se vinieron con nosotros. Esto ha ocurrido en toda América. Y, en fin, si esto es ser

mejicanos, pues no sé, seremos mejicanos. Pero hay que darles a los compañeros que están en America

y que nos apoyan hay que darse cuenta de que han nacido en España, han luchado en España y que la

guerra les echó de España. Nosotros les guardamos el máxima respeto; ellos ayudan lo que pueden, no

intervienen directamente en la dirección del partido. Ningún mejicano está en la ejecutiva, por así decirlo;

es decir, ningún compañero de fuera está en la ejecutiva, que reside en el interior. E indudablemente,

como producto de la emigración y del exilio, todavía tenemos socialistas fuera del país, como los tiene el

sector renovado, particularmente en Francia. Nosotros los tenemos en Francia, en Alemania, en Bélgica e

incluso tenemos algunos en Australia y Nueva Zelanda... Pero el sector, la base principal, yo diría que

el 100 por 100 del partido, está en el interior. Y es en el interior donde se toman las decisiones políticas,

puesto que el partido acordó hace ya más de un año trasladar toda la decisión política del partido al

interior. Aquí es donde se decide todo, aquí no hay influencia alguna exterior. Y eso sí, nosotros somos

muy considerados y respetuosos con las bases. Y tan socialista es un señor que está aquí, en Madrid,

como un compañero que, por su desgracia personal y por desgracia del país, se ha visto obligado a

emigrar a Alemania. Su opinión también es importante. Y todo se queda aquí. Ahora bien, a nivel de

dirección, es totalmente del interior, y el noventa y tantos por ciento de los más de catorce mil militantes

están en el interior.

—De verdad piensa que la rama de Felipe González está muy influida por el Partido Comunista?

—Bueno, yo no pienso eso, ni lo sé. Fue una opinión de la agrupación de Venezuela. Lo que yo puedo

decirle es que yo leí las ponencias deI Congreso del PSOE renovado, y salvo dos o tres palabras, la

dictadura del proletariado y algún que otro concepto, indudablemente, las tesis que manejaban eran las del

eurocomunismo. Esto yo no sé si es o no es así, o si esto es una táctica, influencia de un sector, o es

concretamente de la Agrupación de Madrid. Yo me atengo a los hechos.

EL PECE

—¿Es decir, que el PSOE renovado está a la izquierda de ustedes?

Nosotros cremos estar a la izquierda del Partido Comunista. Yo creo que el PCE es, ahora mismo, el

partido que más a la izquierda está en estos momentos. Será, también, estrategia. Pero ahí estén sus tesis,

sus programas... El Partida Comunista ha renunciado a la dictadura del proletariado, a todo su

estaIinismo, a todo o que fue leninismo, prácticamente a todo lo que fue marxismo... Entonces, oír hablar

hoy de derechas y de izquierdas no nene sentido. Y no termino de saber, de verdad, si esto a nuestra

derecha o a nuestra izquierda. Nosotros estamos en una línea propia, autónoma, Y no nos dejamos

influenciar por nadie. Hemos mantenido una tradición histórica, una línea del partido, pero adoptada a las

circunstancias sociales y económicas del momento No pensando en lo que hubiera hecho Besteiro, que es

la figura del socialismo, a quien yo más admiro, y sigo fundamentalmente, así como a Prieto...

—¿Y a Largo Caballero?

—También a Largo, ¿por qué no? En algunas cosas de Largo, también. Aunque como teóricos

fundamentales, para mí el primero, como marxista pacífico, es Besteiro. Y me considero que sirvo al

máximo representante ideológico del partido. Lo que venia diciendo: no creo que pueda pensarse que

nosotros estamos a la derecha del partido de Felipe.

—¿Y ustedes creen, con sinceridad, en esa moderación del programa comunista?

—Sí. Yo lo que no creo, o no sé, si lo van a realizar. Pero yo he leído eI programa comunista, oigo lo que

dice Carrillo, y sí es eso, indudablemente, eso no tiene nada que ver con el comunismo Yo creo que

debieran cambiar de nombre y llamarse de otra manera. Porque si estuviesen dispuestos a realizar lo que

dicen, habría que llamarles socialdemócratas... En ese aspecto, yo no creo que nosotros estemos a su

derecha... En suma: nosotros estamos donde hemos estado siempre. En una postura constante,

sería. De adaptación a las circunstancias del momento, y tratando de dar a las clases trabajadoras una

solución democrática y la solución que nos conviene a sus intereses. Y, al mismo tiempo, una

solución viable teniendo en cuenta que no puede pasarse por alto lo que se llama geopolítica el tiempo

en que vivimos, el país que habitamos, donde nos desenvolvemos, y las posibilidades de evolución que

tenemos.

MAS DINERO

—Quería insistir en un tema ya tocado anteriormente. Venía usted a decir, más o menos, que si dispusiera

de dinero, de mayor cantidad de dinero, podría convertir a todo el país, al socialismo...

—La conversión al socialismo no se hace con dinero... La que pasa es que hoy en día, para llegar a las

bases, es necesario contar con los medios de publicidad y de comunicación social. Entonces, el trabajo

nuestro es mucha más lento, porque, al carecer de posibilidades de publicidad, de posibilidades de todo

tipo, pues es tamos muy limitados en nuestras ideas. Y cada vez que hacemos un acto, es un sacrificio

tremendo de todos. Tenemos que reunimos todos los afiliados de la localidad y hacer una colecta para

pagar el teatro... Si nosotros tuviéramos medios económicos, indudablemente haríamos muchos más

actos, tendríamos una mayor difusión, tendríamos una mayor publicidad, y entonces avanzaríamos

mucho más rápidos. Yo creo que sí, que con medios económicos la posibilidad de llegar a todos los

rincones del país, incluidos los más apartados, con nuestras tesis y con nuestro programa, sería

mucho más fácil. Entonces podríamos hacer una gran labor. Porque creo, efectivamente, que el

mundo va hacia el socialismo, y que con esos medios conseguiríamos que el país fuera

esencialmente socialista.

—Ustedes también tienen su propia UGT (Unión General de Trabajadores), apellidada también

«histórica» ..

—Bueno, nosotros, perdóneme que le corrija, no tenemos UGT histórica ni hemos tratado de formarla...

Yo permanezco totalmente alejado de este problema. El problema de la UGT... Nosotros, nuestro partido,

nunca quiso dividir a la UGT. Se dividió el partido, y fue nuestra gran desgracia, nuestra gran tragedia.

Yo ahora no quiero echar a nadie la culpa, entre otras cosas, porque en el momento en que aquello

sucedió yo no tenia responsabilidad alguna en el partido. Aunque aquellos que no supieron o pudieron

mantener unido el partido si tienen sobre sí una gran responsabilidad. El hecho es que el dividirse el

partido ya fue una tragedia, y por eso no quisimos dividir también el movimiento obrero, la UGT. Nadie

lo quería. ¿Quién, entonces, dividió a la UGT? Pues yo creo que fue la posición — lo digo con dolor — ,

la posición de Nicolás Redondo. Si cuando se divide el partido. Nicolás Redondo no toma posición al

lado de Felipe González, y no se va a la ejecutiva de Felipe y no apoya ese grupo, nuestros militantes

hubiesen seguido en la UGT, y el partido estaría dividido, pero la UGT podría ser el lazo de unión del

partido. Pero al haberse hacho beligerante contra nosotros, al haber apoyada a un sector del partido,

indudablemente, ha producido una división en la UGT. Unos militantes del partido dada la situación

actual de lucha entre ambos sectores, y que se ha llegado incluso al desprecio mutuo, a que, incluso se

han intercambiado insultos, se ha echado del país como apestados a Víctor Salazar y a Ovidio Salcedo, se

les ha expulsado, se les ha denunciado como extranjeros en la Dirección General de Seguridad, así como

la estancia irregular de otros miembros de nuestra ejecutiva anterior y de miembros del partido que venían

aquí a realizar tareas jugándose el tipo..., esta es muy sucio, y mejor seria no sacarlo a la luz. Todo esto ha

dividido a los socialistas y ha hecho también que se dividan los obreros, porque en nuestro partido, el 99

por 100 son obreros. Obreros manuales. Y se ha dividido de hecho. No se ha dividido por nada artificial.

¿Cómo van a seguir cotizando a la UGT de Nicolás Redondo sabiendo que es beligerante y que está al

lado de Felipe y que es beligerante contra nosotros? Entonces, ellos mismos han dicho que no, que ellos

también son UGT, y ya que al partido le llaman histórico, será la UGT histórica. Esto no quiere decir que

no haya un ánimo de unión y un deseo ferviente. Yo no querría tener bajo mi conciencia el que nadie me

pueda decir, en ningún momento, el día de mañana, que yo intenté dividir a la UGT ni al movimiento

obrero. Yo creo en la necesidad de que este unido, pero la responsabilidad no será mía si no lo está. No

creo que nadie me pueda echar a mi en cara las responsabilidades.

MANIPULACIÓN EXTERIOR

—Pero es evidente que quienes se benefician de la desunión de los socialistas son las otras ideologías,

¿Puede estar manipulada, apoyada, esta desunión y, concretamente, su grupo, por alguna de estas

ideologías?

—Pues, sí, claro que si. Si la desunión, el hundimiento del partido aparte de los errores de la época

anterior y de sus dirigentes y de los odios que crea la impotencia, el exilio, la clandestinidad..., todos estos

problemas seguramente fueron alimentados por otros grupos políticos. De la división del PSOE podría

hablar mucho el señor Ruiz Giménez. Podría dar la explicación de esto. De su grupo salieron entonces los

escisionistas. ¿Quién, si no la Democracia Cristiana, se ha beneficiado de esto escisión? Lo DC se

encuentra ahora con que pude oponer sus grupos católicos frente a unos socialistas desunidos. Ellos

trataban de crear un movimiento obrero, y para ello intentaron controlar la UGT. Lo que pasa es que no

pudieron conseguirlo. Y porque yo, pese a las diferencias que tenga con Nicolás Redondo, reconozco que

es un líder obrero infatigable, que merece todos mis respetos, y que sé que no se someterá nunca o Ruiz

Giménez ni podrá ser manipulado por él. Lo que yo lamento es que Redondo no haya tenido la habilidad

de haber evitado el hundimiento de la UGT, y que todavía no tenga la habilidad para tratar de unificarla.

En el partido sí creo que se dejara hundir. Y no quiero citar nombres, pero están en el ánimo de todos los

de quienes estaban al frente de la DC hace tres años, y que ahora están en un marxismo revolucionario

violento, y hablan de lineas prochinas... Ahí hay que buscar a tas personas que han dividido el

PSOE.

—No me cuadra mucho la imagen de un dirigente socialista que asegura que antes de serlo obtenía unos

ingresos anuales de cinco millones de pesetas...

—Pues trabajando catorce horas, como abogado, en uno de los bufetes más importantes de La Coruña. Yo

empecé de cero. Cuando nací, ya me declararon «enemigo peligrosísimo para la causa nacional». Mejor

dicho, al terminar la guerra, cuando yo tenía tres años.

Eso es precocidad...

—Sí, pues eso figura en los archivos de la Policía. Mi padre había sido condenado a muerte, y los hijos de

los condenados a muerto tentemos un estigma de rojos. Yo intenté ser abogado del Estado y catedrático y

se me negó esta posibilidad. Hice entonces un despacho y me abrí camino en la profesión, hasta que hace

tres meses me eligieron secretario general del partido, y he dejada mi despacho o los compañeros que

trabajaban conmigo. Y me he venido a vivir con un modesto sueldo del partido.

—¿Qué sueldo tiene su condición de liberado número uno del PSOE (h.)?

—Cincuenta mil pesetas. No, no sé si Felipe cobra más o menos... Pero la verdad os que esa cantidad me

viene bastante escasa, porque tengo cuatro hijos.

—¿Cuántas horas trabaja un secretario general de un partido?

—Pues todo el día. Yo salgo de aquí a las diez de la noche y vuelvo a las nueve de la mañana. A lo que

hay que añadir compromisos, cenas y almuerzos políticos...

José CAVER0

(Fotos: Julio Martínez Caricatura de Cartas Vigueras.)

 

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