Monseñor Cirarda crítica un escrito de un grupo de sacerdotes     
 
 ABC.    13/06/1974.  Página: 46. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

MONSEÑOR CIRARDA CRITICA UN ESCRITO DE UN GRUPO DE SACERDOTES

Córdoba 12. El obispo de la diócesis, monseñor Cirarda Lechiondo, ha escrito una

«carta urgente» a todos sus sacerdotes desautorizando un escrito que había sido

distribuido bajo el título «Una reflexión hecha por un grupo de sacerdotes con

ocasión del Año Santo de la Reconciliación», avalada por ochenta firmas.

«A vosotros los firmantes de este escrito —dice monseñor Cirarda en su carta— y

a todos a los que ha sido enviado tengo el grave deber de llamar la atención

sobre consideraciones que afectan gravemente al texto citado, denunciándolo como

peligroso, por equívoco en algunos casos y aun erróneo en otros; por todo lo

cual, sin desconocer que tiene algunos valores, os digo, como vuestro obispo,

que el citado texto, tal como está, no es útil para una acción pastoral, ya que

puede ser muy dañino, induciendo entre nosotros y en el pueblo fiel ideas que el

Papa no se cansa de denunciar y muchos Episcopados de distintas naciones.»

«Hay en el escrito —prosigue monseñor Cirarda— omisiones importantes que

dislocan y afirmaciones que distorsionan la figura de Jesús y su misión

salvadora de los hombres y del mundo, que es la misma que prolonga la Iglesia.

Alienta en muchas de sus afirmaciones un antropocentrismo muy diferente del

auténtico humanismo cristiano que el Concilio ha proclamado. Su temporalismo no

está en la línea del que la Iglesia nos exige cuando nos apremia a proyectar el

Evangelio sobre los problemas terrenos y a fomentar con la verdad y el amor del

Señor todas las cosas de este mundo. Tiene afirmaciones sobre el modo como la

Iglesia entiende y predica la reconciliación y el perdón de los pecados que no

son verdaderas. Y en el fondo de todo, late un olvido de valores religiosos que

no pueden olvidarse cuando se quiere predicar cristianamente la reconciliación

entre los hombres, ya que, según Cristo, arranca de su reconciliación con Dios;

y está presente, por el contrario, en muchos párrafos una c sesión por la lucha

de clases, aplicada incluso a la Iglesia, como explicación de toda la historia

del hombre.»

«Esta carta que os escribo —añade después monseñor Cirarda— es una simple

denuncia, a la que me siento obligado en misión profética de nuestra Iglesia.»—

Pyresa.

 

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