Autor: Peiró, Luis. 
 Resultados de las elecciones andaluzas. La participación, mayor qiue la esperada. 
 Los Andaluces votaron en mayor medida que vascos o catalanes     
 
 ABC.    25/05/1982.  Página: 34-35. Páginas: 2. Párrafos: 4. 

Los andaluces votaron en mayor medida que vascos o catalanes

MADRID (Luis Peiro). Los andaluces han sido los ciudadanos de una comunidad autónoma que

en mayor número han acudido a las urnas para elegir su Parlamento regional. El dato es

absolutamente sorprendente y da idea de la complejidad del fenómeno autonómico andaluz.

Los expertos autonómicos y electorales tendrán que revisar todos los esquemas previos. Con

ellos, los «staffs» de todos los partidos políticos.

En cierto modo se había puesto una especie de tope ficticio para la participación en los

procesos autonómicos cuando los catalanes, autonomistas históricos, establecieron un 62,08

de porcentaje. Los mismos datos de Euskadi, cuatro puntos por debajo, o la especial

experiencia gallega, apenas un 46 por 100 de participación, hicieron despertar malos

augurios en el complicado entarimado del Estado, en construcción, de las autonomías. El

razonamiento era simple y simplista: si en las autonomías históricas el interés era decreciente,

más desalentador resultaría el proceso en autonomías de nuevo cuño. No se contaba con

Andalucía. El error, de bulto, como se demostró el 28 de febrero —-fecha ya mítica en la

historia reciente de la nueva comunidad—, no se corrigió hasta hace apenas cuarenta y ocho

horas. A las ocho de la mañana del domingo los líderes de todos los partidos andaluces

andaban dándole vueltas a sus esperanzas y miraban con una cierta «desconfianza» a sus

conciudadanos: el día iba a resultar caluroso y era domingo, cuando el último referéndum poco

más de la mitad de los andaluces había acudido a votar y, en definitiva, no era lo mismo

«arrancar» la autonomía como el 28-F que votar ahora cuando todo estaba hecho, aunque

siempre quedaba el aliciente de contribuir a que unos u otros ganaran. También llegaría a los

líderes la imagen de la larguísima campaña andaluza. Hacer balance, dentro de la realidad, no

podría dar resultados muy distintos a considerar que al elector se le ha torpedeado

excesivamente durante demasiados días con eslóganes, carteles, enfrentamientos, insultos

cruzados y mil y una mil polémicas, tantas que algunos pudieran pensar que el elector quedaba

reducido a convidado de piedra y la contienda extrapolada mucho más allá del territorio de las

ocho provincias del Sur. Tanta meditación llevaba a una conclusión: no vendrían mal las cosas

si votaba más del 55 por 100.

Ni los más optimistas aventurarían que los andaluces iban a mostrar más nítidamente su

responsabilidad ciudadana, sus hábitos democráticos y sus deseos de decidir la orientación de

su autonomía que catalanes o vascos. Han mostrado más interés en esta ocasión que cuando

eligieron sus Ayuntamientos —en las gráficas de los técnicos hay cinco puntos más— y casi

tanto —unos tres puntos por debajo— como cuando contribuyeron en las generales a decidir el

futuro de todo el país.

 

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