Autor: González Scott-Glendonwyn, Manuel. 
   Gibraltar, o todos o ninguno     
 
 ABC.    26/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Gibraltar, o todos o ninguno

He leído atentamente el articulo de don José María Armero: otrra vez el Peñón de Gibraltar», aparecido

en la «Tribuna Pública» de A B C, Como es habitual actualmente, el señor Armero enfoca el tema del

cierre de la verja como un acto político pasado que el actual Gobierno debe rectificar. Tanto como esto

me asombra la comparación que hace del tema gibraltareño con la retirada de los embajadores acreditados

en España a la terminación de la guerra mundial.

Dice textualmente: La política de abrir la verja, de convivir con los gibraltareños, haría posible un

conocimiento mutuo ¡Por favor! Los habitantes de los Campos gibraltareños, desde Punta Europa hasta el

último rincón de cualquiera de los siete municipios que componen esa región andaluza, nos conocemos

perfecta e íntimamente y nos unen a ellos muchos lazos familiares en líneas más o menos directas o de

sincera amistad, aunque las verjas estén cerradas.

Estas verjas no fueron levantadas por España Las.pusieron los Ingleses y no para impedir que salieran los

habitantes de la Plaza, sino para seguir haciendo Igual que hacían con las puertas de las murallas, o sea,

abrirlas por las mañanas y cerrarlas por las tardes, después de un musical desfile militar y un cañonazo

que nos obligaba è todos los españoles a salir rápidamente o pasar la noche en el castillo, caso de no haber

conseguido un permiso especial para pernoctar. Allí quedaba la familia residente, i laa novia, el amigo,

etc.

Esta situación, durante años, para poder mantener la ocupación colonial de ese trozo de nuestra Patria,

para demostrarnos su mando dé potencia colonizadora en una tierra española, sin ninguna clase de

condescendencia. Cierto que dando ocasión a ganar unos jórnales en aquella época muy superiores a los

que se podían conseguir en el resto de la zona, pero ¡también considerando a esa mano de obra con

derechos y remuneración muy inferiores a la inglesa, en primer lugar, los gibraltareños en segundo y los

extranjeros en tercero (en este grupo, los españoles).

Dice el señor Armero: Ya no nos separan los sentimientos. Jamás hemos estado separados por ninguna

clase de sentimientos. Fueron siempre comunes y correspondidos por ambas partes. Es lógico esos afectos

humanos cuando hay tantos padres, hijos y hermanos a uno y otro lado de la verja que, repito, colocaron

los ingleses y abrían o cerraban a su capricho, separándonos cuantas veces les venía en gana.

Siempre han estado y están nuestros libros y revistes en las librerías de Gibraltar. Ellos tienen y siempre

tuvieron acceso a nuestros colegios y Universidades, pero muy pocos de la región lo tenían a los colegios

de Gibraltar. (Mi madre se educó en el Convent de Gibraltar con sus hermanas.) España en todos los

tiempos y regímenes que personalmente he conocido (Monarquía, República, Gobierno de Franco y

actual Monarquía) fue generosa y respetuosa con los gibraltarenos. Actualmente el Gobierno ofrece toda

clase de garantías para el reconocimiento de determinados derechos a tos gibraltareños, que también

nosotros hemos .defendido, sin hipotecar la indiscutible soberanía española.

Los partidos políticos de cualquier extrema y color, a nivel de tos líderes de la región, conocen

perfectamente lo que era aquello antes y después del cierre de la verja, antes de que se promocionara la

zona, cuando éramos el rabo del tercer mundo andaluz. Aun seguimos sufriendo en los primeros tiempos

de la llegada de indeseables magnates de la industria, con supuestas Instalaciones industriales que les

proporcionaron grandes beneficiós y.desaparecieron. Quedaron otras ejemplares industrias y, sobre todo,

existe una Comisión Comarcal para el Desarrollo del Campo de Gibraltar digna de nuestro

reconocimiento y cuya misión sería .doblemente beneficiosa si su presidencia fuera ejercida

por el delegado del Gobierno especialmente designado para ello en lugar de ser.un cargo más ejercido

por el gobernador civil de la provincia, ya muy recargado con otras responsabilidades, situado a más de

cien kilómetros de la region y sin poderte dedicar todo el tiempo que se necesita.

Sé que ningún partido político como tal se manifestará como el señor Armero, tan decididamente

partidario de abrir las verjas por las buenas. Hubo un supuesto pacificista que se encadenó a la verja

pidiendo su apertura y, hecha la publicidad, al poco tiempo publicó on librito sobre el tema. Por el

contrario", hay líderes políticos cuyos intereses personales se verían muy beneficiados con esa apertura y

ninguno de ellos trató de aprovechar su situación para pedir la apertura de la verja sin una negociación

con el Gobierno que tantas veces la viene ofreciendo. Ello es asi por recordar las pasadas humillaciones y

estimar es necesario negociarlas entre Esparta-inglaterra.

Apoyamos esas negociaciones, que se les reconozcan determinados derechos a tos gibraltareños (incluso

anticipar las comunicaciones telefónicas). Apoyamos a Joshua Hassan pant que forme parte de la

Comisión inglesar siempre y cuando también estén representados directamente, físicamente, tos intereses

directos de los habitantes del Campo de Gibraltar. Los intereses como los sentimientos de ellos y nuestros

son comunes. No encontremos luego que ellos tengan plena libertad y c,ue continúen las limitaciones para

nosotros. Insisto: respetarles todos los derechos e intereses, pero que no sea a costa de limitar los del resto

de los campogibraltareños.

No tacho al señor Armero de «compañero de viaje de los ingleses; Sólo lamento que no conozca. la

verdadera problemática del Campo de Gibraltar. Para nosotros, no fue nunca una cortina de humo; fue un

cáncer que hay que extirpar. Termino uniéndome a él en esa reivindicación nacional profundamente

sentida.

Manuel GONZALEZZ SCOTT-GLENDONWYN

Presidente de la Casa del Campo de Gibraltar

 

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