La clave, censurada     
 
 ABC.    16/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

«La Clave», censurada

Junto al mensaje del presidente del Gobierno, anunciado para él próximo viernes, nos encontramos

con el sorprendente episodio de la suspensión de «La Clave» en la noche de anteayer.

No se trata hoy de juzgar, sino de tomar nota: la hora de juzgar a un Gobierno llega siempre, en

toda sociedad democrática. Pero hay que levantar acta del hecho. Un profesional tan escasamente

reticente hacia el Partido Socialista, como el señor Balbín, ha querido reunir en su programa a

varias tendencias del poder municipal para debatir ante los espectadores el futuro de los

Ayuntamientos. Al convocar, entre otros, al señor Alonso Puerta, «La Clave» se suspende. El señor

Alonso es ex concejal de Madrid y fue expulsado del PSOE por supuestas calumnias al partido. El

escándalo ha sido inevitable: algunos periódicos publican, como hechos comprobados, la intervención

personal de don Alfonso Guerra en la suspensión del programa y la inexistencia de la enfermedad

del señor Balbín. Una indisposición súbita de un periodista o un presentador no podría, en ningún

caso, justificar la suspensión de un espacio televisado. La explicación ofrecida por el responsable

de información del PSOE, don Pedro Bofill, es, por lo menos, arriesgada: «No somos la Providencia

para influir sobre la salud de los demás.» Porque si no es cierto que el señor Balbín ha enfermado,

los contribuyentes tendrían claro que el PSOE, sin ser la Providencia, aspira, sin embargo, a serlo.

La cuestión de fondo es grave: nos hallamos en el prólogo de una nueva campaña electoral, a cuatro

meses de los comicios municipales. Cerrar la boca a un discrepante socialista, como el señor Alonso

Puerta, es más que indicativo. Recurrir «in extremis» al mundo de Moliere, con este fragmento de

«El enfermo imaginario», puede ser el anuncio de una larga y sorpresiva representación. 

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