La Clave y En este país, dos programas del TVE en el centro de la polémica. 
 La enfermedad de Balbín, una dolencia diplomática     
 
 ABC.    16/01/1983.  Página: 73. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DOMINGO 16-1-83

ESPECTÁCULOS

ABC / 73

«La Clave» y «En este país», dos programas de TVE en el centro de la polémica

La enfermedad de Balbín, una dolencia «diplomática»

Parece claro que la enfermedad de José Luis Balbín, que impidió la celebración de «La Clave» el

pasado viernes sobre el tema de «Los Ayuntamientos de izquierdas», fue una dolencia diplomática

impuesta por las más altas jerarquías del partido en el Gobierno. Según las distintas fuentes

consultadas por ABC, la razón única de tal suspensión fue la anunciada participación en el debate

del que fuera concejal del Ayuntamiento de Madrid Alonso Puerta, expulsado del Partido Socialista

Obrero Español hace varios meses a raíz de unas declaraciones en las que acusaba a varios de sus

compañeros de presuntas irregularidades en el Ayuntamiento. El señor Alonso Puerta, que ha sido

declarado persona «non grata» dentro del Partido Socialista, no ha sido objeto hasta ahora de

ninguna querella por injurias, aunque algunos miembros de la Corporación municipal anuncian

acciones legales contra él.

El equipo de «La Clave» solicitó la presencia de Alonso Puerta en el programa, en el que también

iban a participar Julio Anguita, alcalde comunista de Córdoba; Ramón Sainz de Varanda, alcalde de

Zaragoza; Ramón Basaguer, secretario del Ayuntamiento de Gerona; Miguel Primo de Rivera, ex alcalde

de Jerez de la Frontera; José María Alvarez del Manzano, portavoz de UCD en el Ayuntamiento de

Madrid, y el senador del Grupo Popular Francisco Alvarez Cascos.

«Como soy optimista, y pese a que me resultaba extraño que se me dejase intervenir públicamente en

un medio tan poderoso como es televisión, confié hasta última hora en que el programa saldría», ha

manifestado Alonso Puerta a ABC. «Creí también que el equipo de periodistas de "La Clave" tendría

suficiente fuerza como para lograrlo.» No ha sido así. «Me he preocupado de averiguar —continúa el

señor Puerta— que no ha habido tal súbita enfermedad de Balbín, sino, simplemente, la ya vieja

maniobra de matar moscas a cañonazos. Por impedir que yo pudiera decir tal o cual cosa, han cometido

un gravísimo atentado a la libertad de expresión y a la independiencia de un equipo de periodistas.

Al parecer, todavía creen los altos estamentos del Partido Socialista que voy a dedicar todos mis

esfuerzos y mí vida a combatir al partido, cuando la realidad es que todo lo que tenía que decir

ya está dicho. Sigo siendo socialista, aunque un socialista sin carné y sin domesticar.»

Por su parte, José María Alvarez del Manzano, que también iba a intervenir en el programa, considera

inconcebible que un espacio que ya tiene en Madrid, llegados de provicias, a todos los participantes,

no pueda celebrarse por la repentina enfermedad del presentador. «¿Es que no hay en TVE —dice el señor

Alvarez del Manzano— una persona capaz de sustituir a José Luis Balbín? Que un profesional pueda caer

enfermo algún día tiene que entrar en los cálculos más elementales de una programación de TVE. Y si

no han entrado en funcionamiento esos mecanismos es, lógicamente, porque ha habido una voluntad expresa

de no realizar el programa. Y eso es muy grave y muy poco inteligente por parte de los responsables.»

José María Alvarez del Manzano señala también que los tres alcaldes de izquierdas que iban a participar

en «La Clave» junto a Alonso Puerta tienen personalidad suficiente como para poder rebatir en un momento

dado las opiniones de Puerta, si es que no estuvieran de acuerdo con ellas, y, además, ninguno de los

asistentes nos hubiésemos salido en ningún momento de los cauces estrictamente democráticos. Y un

agravante más: Alonso Puerta tiene un gran espíritu socialista y, pese a sus disensiones, jamás hubiera

atacado al socialismo como tal. «De todos modos —finaliza—, confío en que, como ha segurado el Gabinete

de Prensa de RTVE, el programa se emita dentro de dos o tres semanas.»

Lógicamente, los profesionales de Televisión Española consideran que el medio cuenta con las personas

suficientes como para poder cubrir en un momento dado la labor de un compañero. Estaría bonito —agrega

un cualificado periodista de TVE— que porque un profesional cayera enfermo dejáramos a los telespectadores

sin un telediario, por ejemplo. Un nivel de información eficaz, inmediata y moderna, como requiere una

televisión, descansa siempre en la labor de un equipo y jamás en una sola persona. Sólo personalismos

rechazables hacen identificar los programas con las personas.

El portavoz del Partido Socialista, Pedro Bofill, declara, por su parte, que «el PSOE no es la

Providencia y no puede influir sobre la salud del director de un programa de televisión». Pero fuentes

de Prado del Rey y varios de los, en principio, participantes del programa han asegurado que Balbín no

asistió, como suele ser costumbre, a la cena del jueves con los invitados por hallarse en una reunión

considerada como muy importante en torno al programa. «No se nos dijo, en absoluto —dice Alfonso Puerta—,

que no asistía porque se hallara enfermo.» Asimismo, periodistas de la cadena de radio Antena-3 han

afirmado que la noche del viernes se recibía en la emisora la llamada de un taxista que, al oír la

noticia de la suspensión de «La Clave» por enfermedad de Balbín, comunicó que le había conducido en

su taxi y que, desde luego, «no tenía ninguna pinta de enfermo». Otras fuentes señalan que el señor

Balbín fue visto a altas horas de la madrugada por las calles de Madrid acompañado de una señorita. 

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