Autor: Monti, Carlos. 
   La OTAN espera de España una retirada sin ruido     
 
 Diario 16.     Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

NACIONAL 7

la Alianza su intención de congelar la negociación militar

OTAN espera de España una retirada sin ruido

España llevará a cabo una «retirada discreta» del Consejo Atlántico. La discreción del encargado

español de Asuntos Exteriores fue tanta que Morán no permitió la filtración del texto leído en la

reunión y en la que se anunció la intención de «detener» la negociación para la integración en la

OTAN. Por otra parte, Morán, ha aprovechado su viaje para entrevistarse con sus colegas de Alemania,

Francia, Italia y Portugal.

Bruselas: Carlos MONTI, corresponsal

Femando Moran, ministro de Asuntos Exteriores, mantuvo ayer una ambigua posición ante la OTAN al

anunciar al Consejo Atlántico, por un lado, la congelación militar, la convocatoria de un futuro

referéndum sin fecha y la abstención española en el comunicado final, y, por otro, que «España es

un miembro sólido, fiel y cooperador de la Alianza, y mantendrá el respeto a sus obligaciones

contraídas con la Organización del Tratado del Atlántico Norte».

Según algunos observadores, esta situación con respecto a la OTAN se debería a querer evitar con

la salida de la Alianza un mayor retraso en el ingreso a la CEE.

En la conferencia de prensa que siguió al primer día de reuniones del Consejo Atlántico, Morán

evitó en todo momento pronunciarse sobre una futura retirada de la OTAN a medio o largo plazo, así

como sobre las fechas y el contenido concreto del referéndum. «El pueblo español —explicó Morán—

será consultado sobre el tipo de participación que desea en el sistema defensivo occidental.»

Morán dejó también a medias tintas la futura participación española en los diferentes comités de

la OTAN, algunos de ellos de carácter militar, como el Comité de Planes de la Defensa y el Grupo

de Planes Nucleares. España, dijo el ministro, continuará abierta a la asistencia a las distintas

reuniones de la Alianza, «sin que esto quiera decir que estemos integrados militarmente. El Gobierno

actual —añadió— no dará ningún paso hacia esta integración mientras no realicemos un profundo estudio

sobre las consecuencias que comportaría esta decisión».

Reacciones

El ministro afirmó también en otro momento de su intervención que la Península continuaría con s

su «colaboración y amistad con los miembros de la Alianza, y que éstos —dijo— lo han entendido y

aceptado bien». Respecto a las primeras reacciones de la intervención del ministro, el francés Claude

Cheysson declaró que «comprendía que España quisiera desmarcarse de la OTAN», pero que él «entendía

que los socialistas estaban buscando una forma poco ruidosa de continuar integrados en la Alianza.

Quizá —añadió— al estilo de Francia, que no pertenece al pacto militar pero sí al civil".

También los alemanes ligaron OTAN con CEE, y así se lo hicieron saber a Morán. «Mi impresión —declaró

Genscher a los periodistas de esta nacionalidad— es que España ha venido sobre todo a la OTAN a

escuchar. Que no va a practicar una política de obstrucción y que no hará declaraciones explosivas.»

Morán aprovechó su primera salida a Europa y el marco excepcional de la reunión de la OTAN para

celebrar numerosos contactos bilaterales con ministros europeos. De las cinco entrevistas, dos

destacan por su especial significación. Por la mañana, con el ministro de Asuntos Exteriores de la

República Federal de Alemania, Hans Dietrichs Genscher, y por la tarde, con su homólogo Claude Chaisson.

CEE y OTAN, con Genscher, más una invitación oficial para que Felipe González y Fernando Morán visiten

oficialmente la R.F.A. en breve. Y el Mercado Común y la colaboración antiterrorista, con Chaisson.

Más tarde, Morán se encontraría con el italiano Emilio Colombo, y a última hora con el portugués

Vasco Pereira.

Entrevistas

La entrevista con Genscher fue, según fuentes españolas, «cordial, franca y abierta», mientras que,

según los alemanes, su ministro se habría interesado «mucho, durante cincuenta minutos, por la nueva

política socialista española en OTAN y CEE». De todos es sabido que Bonn no ve con buenos ojos la

«retirada» parcial de la Alianza que busca Madrid, al mismo tiempo que tiene prisa en ingresar en

el Mercado Común. Genscher, por la posición geopolítica de la R.F.A. en el viejo continente, entiende

que la economía y la defensa son dos caras de la misma moneda, Europa, y así se lo hizo saber a Morán.

El ministro español tenía también un especial interés en este encuentro, en tanto en cuanto Genscher

será el presidente de turno del Consejo de Ministros de la CEE entre el 1 de enero de 1983 y el 30 de

junio, semestre que será decisivo para la adhesión española.

Destaca también el encuentro con Chaisson, entre la comida y la sesión de tarde. Según fuentes

francesas, Morán insistió ante su colega en la conocida tesis del PSOE, la colaboración Madrid-París

para acabar de una vez por todas con el terrorismo en el País Vasco y, algo que es más difícil, a pesar

del socialismo, el desbloqueo de la negociación española en Bruselas. Morán y Chaisson hablaron también

de un próximo viaje oficial del presidente del Gobierno español a París, viaje que ha sido bien acogido,

pero que aún no tiene fechas fijas.

Temas bilaterales

Por lo demás, Morán departió con el italiano Colombo y con el portugués Pereira de problemas bilaterales

y del Mercado Común. La espada de Damocles (para UCD) del veto portugués al ingreso de España en el

Comité Militar de la OTAN ya no existe, puesto que los socialistas la han descolgado. Sigue, sin embargo,

habiendo problemas con Roma la competencia agrícola de cara a Europa. Con Lisboa, el retraso que la difícil

negociación española causa a la más fácil adhesión portuguesa a la CEE.

Mañana por la mañana Morán se las verá con el encargado de la diplomacia británica, Francis Pym, para

discutir de un tema «duro», el peñón de Gibraltar. Pym y la señora Thatcher siguen insistiendo que Madrid

abra toda la reja el próximo día 15, y no sólo un trozo, y que ésta sería «condición indispensable» para

la reanudación de la negociación sobre el Peñón. Como el asunto parece que va para largo, los socialistas

pueden no tener prisa y esperar tranquilamente a que en Gran Bretaña se apague definitivamente el eco de

los cañones de las Malvinas para sentarse a la mesa del diálogo. Más concesiones, sin nada a cambio,

parecería, por lo menos, excesivo.

La CEE

También la CEE, la otra cara de la moneda, nos espera sentada a la vuelta de alguna esquina. De momento,

se anuncia un retraso en el viaje a Madrid de Lorenzo Natali, vicepresidente de la comisión europea y

encargado de la ampliación a España y Portugal. Natali no llegará a Madrid hasta el viernes de la semana

próxima. Mientras que Morán habrá estado en Bruselas dos veces. La segunda, el lunes día 13, acompañado del

nuevo secretario de Estado para las Relaciones con la Comunidad, Manuel Marín. Morán, que vuelve a Madrid

hoy mismo y regresa a la capital belga el lunes, hará una «declaración de intenciones» de la nueva política

española hacia el Mercado Común, sin que esté previsto negociar, en cambio, ningún capítulo concreto de

los muchos que quedan por cerrar. Al menos igual que hoy hemos sabido las intenciones definitivas de los

socialistas respecto de la OTAN, la semana que viene podremos enterarnos, quizá, de qué tesis triunfará

en Bruselas, la «dura» de Guerra, o la realista de Felipe González.

El ministro Morán abraza a su homónimo portugués en la reunión de ayer en Bruselas. Al fondo, el británico

Pym. 

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