Autor: Reflexiones socialistas (grupo de opinión). 
   Algunas inquietudes socialistas     
 
 Diario 16.    05/02/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Diario 16/5 febrero-83

OPINIÓN

«REFLEXIONES SOCIALISTAS»

(Manuel Turrión, Manuel Abejón y José Manuel Morán)

Algunas inquietudes socialistas

Hoy se reúne el comité federal del PSOE, máximo organismo del partido entre congresos. Este grupo de

opinión plantea las cuestiones sobre las que se interrogan los militantes de la izquierda socialista

desde que su partido llegó al Gobierno.

No resulta razonable destapar ya la caja de las críticas contra el nuevo Gobierno, cuando sólo hace

ocho semanas que inició sus tareas y se enfrenta con los innumerables y gravísimos problemas que dejó

tras de sí la gestión gubernamental de la derecha. Por otra parte, no cabe esperar que seamos los

militantes socialistas quienes demos argumentos a los elementos más reaccionarios del país y ataquemos

a un ejecutivo en el que reposan las únicas posibilidades de modernización cultural, democratización

política y reforma socioeconómica.

Lo anterior no obsta, sin embargo, para que como militantes de un partido democrático, abierto y

transparente, nos preguntemos en voz alta por algunos de los aspectos de la política que hace nuestro

partido, por sus relaciones con el Gobierno que sostiene y por ciertos temas de organización interna.

Política del Gobierno

1. Los condicionantes que imponen los modernos medios de comunicación, la imagen pública que tiene

Felipe González, la propia inversión política que en él ha hecho el partido y, si se quiere, la lectura

«presidencialista» de la Constitución, avalan, hasta cierto límite, la relevancia del presidente sobre

su Gabinete y la de éste sobre la mayoría parlamentaria que le apoya. Pero, ¿tiene sentido, como se ha

dicho, limitar a los ministros, responsables colegiadamente de la política del Gobierno, a ser meros

gestores técnicos de sus departamentos? ¿Tiene sentido que la política gubernamental, en una democracia

de partidos, se muestren tan desprendida de la del suyo propio?

2. Todos somos conscientes de que diez millones de votos, con ser muchos, no sean tal vez suficientes

para «desatornillar» con éxito ciertos «poderes fácticos» y que la crisis económica no da muchas

oportunidades para hacer una política socialista. Pero, ¿era inevitable apresurarse a poner en marcha

una estrategia económica tan conservadora? ¿En qué va a quedar, por ejemplo, a este paso el compromiso

electoral de mantener el poder adquisitivo de los salarios? ¿Era necesario, amén de contemporizar con

las multinacionales y el capital español, encargar la gestión del sector público a los hombres que la

han venido realizando desde el franquismo, con los resultados de todos conocidos?

3. Nadie discute la conveniencia de ser prudentes y oportunos. Pero, ¿por qué actuar tan tímidamente

en materias como la reforma del Código Penal que debieran depender sólo de la voluntad política del

Gobierno y de su grupo parlamentario? ¿Para qué tanta modosidad si luego unas declaraciones sobre el

aborto, confusas y precipitadas, provocan las iras de unos y otros?

4. ¿Cómo se está cumpliendo o se va a cumplir la resolución política vigente que establece que la acción

de Gobierno «debe ser orientada y controlada por los órganos directivos del partido que son quienes, en

definitiva, asumen la responsabilidad de la línea política trazada»?

5. Desde esa perspectiva, ¿se va a permitir que desde altos cargos se prodiguen declaraciones que ponen

en entredicho la imagen de seriedad y coherencia del partido?

Organización interna

6. La coincidencia de personas que se da en la cúspide del Gobierno y la organización propicia el que

se identifique al partido con aquél de forma excesiva y puede ir también en detrimento del necesario

fortalecimiento orgánico. Ante esta preocupante situación, ¿tiene previsto el comité federal desarrollar

alguna medida que evite los inconvenientes aludidos?

7. Todos aceptamos, aunque algunos razonadamente discrepásemos, la alianza electoral con el PAD. Pero,

ante la disolución de éste, ¿quién ha autorizado a la Ejecutiva federal para permitir que los afiliados

a esa organización ingresen en el PSOE sin cumplir los trámites previstos en nuestros estatutos? ¿O es

que van a ingresar sin derecho a voto ni a acceder a cargos orgánicos, tal como se prevé estatutariamente?

8. El XXIX congreso acordó celebrar una conferencia orgánica para estudiar la adecuación de nuestra

organización a las necesidades del momento político y proceder a una revitalización del partido y de su

democracia interna. Dejando al margen demoras de todo tipo habidas, ¿van a adoptarse, en contra de lo que

cabe esperar ante la lectura en la documentación previa distribuida, cambios que garanticen simultáneamente

la unidad del partido y su pluralismo? ¿O, por el contrario, se pretende cristalizar una todopoderosa

mayoría moderada flanqueada por dos minorías —una a su derecha, más moderada si cabe y participando de su

poder, y otra a su izquierda, meramente testimonial— lideradas ambas por compañeros menos discrepantes que

tolerados? ¿No resulta paradójico, sin embargo, que tales «corrientes», según ha dicho la secretaria de

organización, se articulen alrededor de «alternativas y tácticas diferenciadas»?

Estamos convencidos de antemano de que tales interrogantes serán, sin duda, resueltos satisfactoriamente

por el máximo órgano entre congresos que tenemos los socialistas: el comité federal del PSOE. 

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