Autor: Dávila, Carlos. 
 Las declaraciones de Boyer reabren la polémica sobre el marxismo en el PSOE. 
 Pablo Castellano: El PSOE no puede hacer una política de estado sino de clase     
 
 Diario 16.    07/09/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Pablo Castellano: «El PSOE no puede hacer una política de Estado, sino de clase»

del fracaso de la II República Española.» «Se confunden las causas con los efectos, porque la

radicalización del partido y de Largo Caballero fue una consecuencia de la política realizada en el "bienio

negro" de Gil-Robles.»

Reingreso

Sobre el segundo de los aspectos sustanciales significados en las respuestas de Boyer a la torpe entrevista

de Victoria Prego, Castellano se quejó de que los socialdemócratas quieran aprovecharse del triunfo

socialista para asentar su posición dentro del PSOE. «No se puede decir que el triunfo de octubre se deba

a determinadas actitudes, como la de Boyer, y al golpe de timón de Felipe González, los que así opinan se

olvidan de que, al menos, cinco millones de votos son claramente de izquierdas.»

Castellano, que no renuncia a infundir espíritu marxista al partido, sí indica que en el PSOE pueden

convivir todas las tendencias y, desde luego, puede seguir Miguel Boyer, «a quien, por otra parte —dice

— , fui yo quien apoyó cuando pidió su reingreso en la agrupación de Chamartín; entonces no se le quería

volver a dar el carnet y yo insistí en que tenía perfecto derecho a él». En el PSOE de ahora mismo,

cuando la polémica marxista-antimarxista etaba cerrada, sí parece que la intervención de Boyer puede

haber resultado por lo menos inoportuna para una gran parte de las bases que siguen considerándose

marxistas.

En estos momentos, sin embargo, es muy difícil evaluar cualitativamente la presencia de marxistas, no

sólo ya en el contingente general del partido, sino, incluso, en los órganos de dirección. Hay que tener en

cuenta que, pese a los acuerdos de la conferencia de organización, no han empezado a funcionar

orgánicamente las corrientes de opinión, una de las cuales, la de Izquierda Socialista, defiende y pretende

la redefinición marxista del PSOE. Castellano, representante destacado de esta tendencia, no admite la

acusación de «dogmatismo» volcada en Televisión por Boyer, cuando dijo en dos ocasiones: «En el

congreso del setenta y seis se produjo el estallido dogmático, y eso me preocupó porque el partido se

definió marxista», y: «Afortunadamente el curso de los acontecimientos ha demostrado que el PSOE

salió de aquel sobresalto dogmático,tanto porque el ambiente político español no iba por ahí, cómo por la

personalidad de Felipe González que salvó al partido de la esterilidad dogmática.» Pablo Castellano

asegura que el «marxismo no es dogmático, sino relativista porque está pendiente de la realidad desde una

perspectiva de clase».

Polémica

Pero la clave de la polémica que puede estallar en los próximos días no se encuentra en la disquisición

marxismo-antimarxismo, sino en la consideración de cuál es la política que un Gobierno de izquierda y

«de clase», como indica Castellano, puede hacer en el momento de su llegada al poder. Los miembros

más radicales del partido no están en absoluto de acuerdo con que el Gobierno realice la llamada «política

de Estado» que tanto se alaba como condición singular de Felipe González; «Yo no estoy conforme con

esto —reafirma Castellano»; aquí hay una clase trabajadora y otra explotadora y el Gobierno tiene que

hacer una política comprometida con la clase trabajadora; la nuestra no puede ser una política de Estado,

sino una política del partido para el Estado.»

Esta discrepancia evidente y sonora es la que según los diputados no inscritos en la corriente

socialdemócrata separa a las tres tendencias del partido, porque mientraslos socialdemócratas, de los

cuales es principal representante el ministro Boyer, tienen una actitud gerencial ante el capitalismo, los

radicales de Izquierda Socialista, por boca de Castellano, aseguran que «lo que de verdad está anticuado

es el capitalismo y el liberalismo, porque la crisis económica que estamos soportando es producto del

fracaso de las soluciones capitalistas, tanto que la tercera guerra mundial puede estallar precisamente por

este fracaso».

Ayer, por otro lado, la UGT pretendía incluir en el último punto del orden del día de la reunión de su

ejecutiva un análisis de las declaraciones de Boyer. Según ha podido saber este periódico, tales

manifestaciones parecieron enormemente desafortunadas a la mayoría de los sindicalistas, alineados

como se sabe en una línea ideológica muy distante a la que patrocina Miguel Boyer. La UGT, que ayer

guardaba silencio ante cualquier aspecto conflictivo derivado de las últimas declaraciones de Nicolás

Redondo, tampoco ha querido pronunciarse sobre el alegato antimarxista que públicamente difundió

Miguel Boyer en Televisión Española.

La oposición, que no se sorprende del tono de las respuestas, prefiere centrarse en la discusión de los

índice económicos ofrecidos por el ministro de Economía. Rodrigo Rato, secretario del grupo

parlamentario popular, decía : «Miguel Boyer es un enorme cínico que ya no engaña a nadie.» Alianza

Popular insistía en que tiene información suficiente para afirmar tajantemente que el ministro miente,

«como se lo vamos a decir a su jefe, Felipe González, el próximo día 20». ´En este mismo sentido,

algunos empresarios se preguntaban cómo era posible aunar el anuncio del descenso de la inflación hecho

por Boyer con el anticipo, realizado también por el propio ministro, de que la gasolina subirá en los

próximos días. Por otra parte, se decía en estos mismos círculos «que nos expliquen cómo se puede crear

confianza y empleo con continuas subidas de impuestos y carencia de estímulos a la inversión.»

«No es verdad que el triunfo de octubre se deba a actitudes como la de Boyer o al golpe de timón de

Felipe González»

 

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