Autor: Urbano, Pilar. 
   Felipe, ¿a quién dice que no?     
 
 ABC.    06/06/1982.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Fuente: ABC MADRID Fecha: 06061982 Página 33

DOMINGO 6-6-82 NACIONAL/ ABC / 33

Hilo directo

Felipe, ¿a quién dice que no?

Cuando Felipe González, en noviembre del 80, dijo, de pronto, que «sólo en situación de grave

emergencia nacional el PSOE estaría dispuesto a gobernar en coalición», los informadores zambullidos en

el minuto a minuto de la quisicosa pública no podíamos sospechar a quién le estaba diciendo que

«nones» o a quién que... «quizá, sí». Ignorábamos que dos de sus hombres, Múgica y Reventos, en un

almuerzo celebrado en la casa del alcalde de Lérida, Ciurana, «se habían sentido chequeados en sus

propósitos» por el general Armada. Se urdía, en manteles y en periódicos, la hipótesis «operación De

Gaulle»: Gobierno de síntesis de fuerzas políticas, presidido «por un independiente... ¿por qué no

militar?» Y se esgrimían fintas de tanteo no sólo desde Lérida, también desde Canarias. No una: dos

«operaciones De Gaulle». Javier y Luis Solana, Pablo Castellanos, Múgica, Gómez Llórente...

comentaban a Felipe ciertas cenas, ciertos encuentros, ciertos paseos en barco...

Cuando en febrero del 81, en vísperas del «episodio nacional», volví a oír al señor González, cenando en

Calycanto, que «se han encendido a la vez todas las luces rojas de alarma en este país», ya doblé con más

preocupación mi servilleta. Pocos días después... «¡todos al suelo!». Así que al escucharle anteayer su

«oposición rigurosa a cualquier tipo de operación que huela a eso que llaman "Gobierno de gestión", sea

cualquiera el tipo de Gobierno que se proponga... y que además se haga con independientes, para preparar

las elecciones», no dudé un instante: este señor dice lo que dice porque sabe que algo se mueve. Y por la

tarde marqué el «PSOE... ¡dígame!» «¿Qué se mueve? ¿A quién decís no?»

Bueno... ellos también han percibido ciertos movimientos y cuchicheos entre «prohombres de Alianza

Popular; de Coalición Democrática; de UCD en su franja derechizante..., y de empresarios CEOE»,

tratando de contar con equis fuerzas parlamentarias, para emplazar en la Moncloa y por breve calendario

un Gobierno gestor que «gestaría»... las elecciones. Traducido en urnas y centrales terminales

computadoras: que las «conduciría», previa cierta importante reforma de la ley electoral, a los cauces

magníficos de «la gran derecha». Ellos también han escuchado, el otro día, tempranito, al empresario José

Antonio Segurado «no... no me quiero meter en política... a no ser que, en circunstancias muy especiales,

pero muy especiales y serias para España, se me pidiera entrar en un Gobierno» «... quizá no en primera

línea...», etcétera.

Y Felipe dijo eso: no contáis con el respaldo parlamentario, sino con la rotunda oposición de mis votos en

el hemiciclo. Como también dijo «no» a un Gobierno de coalición (que por cierto nadie, que yo sepa, le

ha propuesto): «no es éste el momento para formarlo». Pero agregó que estaban «a la espera de que el

Gobierno actual diga si puede o no puede conducir a la nación hasta las próximas elecciones generales».

Este es el tema. Felipe González «sugiere» a CalvoSotelo que fije una fecha electoral. Y apunta: «el

próximo otoño..., ¡o cual es, prácticamente, agotar una legislatura».

Seguí un buen rato al habla con «PSOE... ¡dígame!». El propósito allí es claro: «nada de acuerdos

parlamentarios con el partido del Gobierno. Colaboración, sí, en la lucha contra los liberticidas de uno y

otro sesgo. Nada de coaliciones. Si llegamos a gobernar, será porque se nos dé el poder desde las urnas.

Es. el verdadero poder que necesitamos, por supervivencia, incluso, para gobernar con firmeza y rigor».

Sondeé, ¿contáis con los «apoyos tácticos»? Me hablaron de una sensible mejora reciente en sus

relaciones con el «capital» y el «empresariado». Y fueron sinceros al reconocer «la falta de

compenetración y de relaciones con las Fuerzas Armadas», relaciones que desean y necesitan..., pero que

hoy por hoy no existen.

Ante el tabladillo de resultados andaluces, González pidió ver al Rey. Al cabo de una semana, Su

Majestad le recibía. «Fué una audiencia informativa. Exposición de nuestra actitud y nuestros proyectos

de futuro inmediato y no tan inmediato.» ¿Qué actitud?

«Moderación, moderación...» ¿Qué proyectos? «Culminar la construcción del Estado de las autonomías,

en y desde y para una "España indivisible"... No son promesas; es subrayar nuestra línea actúa) de

conducta.» «Nacionalizaciones, cero. Sanear y racionalizar la empresa pública. Y ya es bastante.» «Lucha

frontal, dura, implacable contra el terrorismo.»

Yo, sinceramente, no creo, pese a sus continuas protestas, que si el señor González llegara a la Moncloa

rompiese el lazo de nuestra adhesión a la OTAN. Eso sí, pondría más caro el precio de «estar» en esa

Alianza: Gibraltar, Ceuta, Melilla, islas... Lo cierto es que la precampaña electoral ya ha comenzado. «Y

hay señores que van a veranear en catorce sitios distintos —ha dicho Felipe—, aunque sólo tienen quince

días de vacaciones.»—Pilar URBANO.

 

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