Rueda de prensa de Felipe González. 
 Existe un poder militar autónomo que pretende estar al margen del poder civil     
 
 Ya.    05/06/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

YA, pág. 6. / nacional./ 5VI1982

Rueda de piensa de Felipe González

«Existe un poder militar autónomo que pretende estar al margen del poder civil»

Los socialistas proponen una inmediata reforma del Código de Justicia Militar. El PSOE quiere las

elecciones en otoño para no verse obligado, en caso de victoria, por unos presupuestos que no habría

presentado.

La sentencia del juicio del 23F es para el líder socialista Felipe González la demostración de que «existe

un poder militar autónomo que pretende estar al margen del poder civil». Es una sentencia que produce

efectos negativos —agrego— tanto en el funcionamiento de las instituciones democráticas como en el

funcionamiento de las Fuerzas Armadas. «No basta con la ejemplaridad de las dos penas máximas, sino

que es necesario el restablecimiento de la legalidad conculcada. No es posible que los oficiales declarados

rebeldes por la propia sentencia puedan seguir siendo oficiales del Ejército. Es una contradicción con el

sistema. Tampoco se puede argumentar en su descargo que hubo obediencia debida, porque tendría poco

coste para ellos volver a ensayar la liquidación de las instituciones.»

En estos términos hacía el secretario general del PSOE la crítica pública de la sentencia del 23F en una

multitudinaria rueda de prensa, con más periodistas extranjeros que nacionales, ante los que el líder de la

oposición hizo gala de su gran facilidad para enlazar ideas y pensamientos que las matizan. Pero también

transmitió convicción y firmeza en sus opiniones sobre la delicada situación política

qque el país atraviesa. Y, sobre todo,dio muestras de llevarse aprendida la papeleta, con lo que logró

transmitir también esa confianza que los electores buscan en el dirigente político. La misma confianza

que puso en las instituciones democráticas, que, a su juicio, van a conseguir con ayuda de la voluntad

popular superar este delicado bache en el que, a su juicio, nos han colocado la incapacidad de los

sucesivos gobiernos centristas para gobernar con eficacia.

Reforma del Código de Justicia Militar

Para concluir con la sentencia, Felipe González dijo que la disciplina interna en el Ejército será difícil. Y

contó a este respecto cómo no se puede comparar esa sentencia con otra reciente en la que se acusó de

sedición a unos soldados que se negaron a comer y que ahora están en prisión. Mientras que quienes

asaltan el Parlamento y secuestran la soberanía nacional son absueltos. «Será difícil —agregó— que las

Fuerzas Armadas pueaan cumplir su papel de defensa de la nación y del orden constitucional. En

definitiva; la sentencia no restablece la legalidad ni ajusta las penas a los delitos cometidos. Por eso creo

que hay que reformar el Código de Justicia Militar cuanto antes. Nosotros entendemos que ahora mismo.

En todo caso, si los socialistas formamos Gobierno lo haremos. Los políticos tenemos que ejercer el

poder con firmeza y decisión, sin trasladar a nadie nuestras responsabilidades, como se ha hecho a

menudo en España, recurriendo los civiles a los militares para restablecer una situación que los civiles no

podían lograr a través de sufragio. El Gobierno, dijo Felipe González, debe ejercer el poder con firmeza o

pone en peligro la supremacía de fas instituciones democráticas. No se trata de buscar un enfrentamiento

entre el poder civil y el militar; tiene que haber una convivencia acorde con el ordenamiento

constitucional. No deben ser los militares quienes juzguen el comportamiento de sus compañeros, sino los

tribunales ordinarios. Sobre todo cuando se trata de hechos contra las instituciones del Estado.»

Débil relación socialista con los Ejércitos.

Felipe González reconoció que ni él ni su partido tienen «una relación institucional suficiente con los

ejércitos, porque desde el poder del Gobierno ha habido poca voluntad para que esa relación surgiera con

fluidez». Pero no cree que esa situación «planteara dificultades, en el caso de que los socialistas

alcancemos el poder». Es obvio, añadió, que también «debemos superar las desconfianzas históricas,

porque hasta 1977 el PSOE no actuaba en la legalidad».

El líder socialista cree que el recurso o recursos que se presenten contra la sentencia del 23F podrán ser

digeridos por el sistema democrático con el mismo coste relativo que ha supuesto el proceso que, en

principio, se creía sería más oneroso por las soflamas que pretendían involucrar a ciertas instituciones.

«Pero ha quedado patente que el Rey estaba en todo momento con la legalidad constitucional.» Tampoco

cree Felipe González que el fallo de los recursos pueda influir en las elecciones generales, aunque

coincidan en el tiempo.

Por último, en relación con la sentencia, Felipe González lamentó que no se halla puesto al descubierto la

trama civil del golpe y dijo que su partido no pedirá la dimisión del ministro de Defensa, sino que ésa era

una consecuencia que debería sacar el Gobierno, reflexionando sobre si no es ahora de salud pública

sustituir a algún miembro del Gabinete para completar con un poco más de gas la legislatura.

Ni Gobierno de gestión, ni de coalición.

Se fue así entrando en la amplia rueda de preguntas que duró una hora y media, en temas políticos del

momento, al margen de la sentencia. Felipe González dijo clara y rotundamente no a una colaboración

socialista con «cualquier operación de gobierno de gestión o de coalición». Si el Gobierno no puede dar

fin a la legislatura, que adelante las elecciones para el otoño».

Felipe González dijo que su partido seguirá apoyando al Gobierno si hubiera «dificultades insuperables

para la democracia, sobre todo frente a los liberticidas». Pero que no iban a renunciar a ejercer una crítica

tan dura como sea necesario en temas puntuales.

«No nos engañemos —agregó—, la legislatura está vencida. Y si nosotros tuviéramos que disolver, lo

haríamos en septiembre, porque no se puede hacer en diciembre para discutir antes un presupuesto que

condicione al Gobierno que salga de las urnas. El presupuesto debe discutirse para que entre en vigor a

tiempo, sobre todo a la vista de la situación económica existente. Y porque el próximo período de

sesiones será una pura y prolongada precampaña electoral. Algunos —dijo con humor Felipe González

refiriéndose a Fraga— ya están en campaña y se van a pasar el verano de vacaciones por toda España.»

Sobre el artículo de Adolfo Suárez en un rotativo madrileño manifestó que «exprime su pensamiento»,

pero que parece que había sido retocado a última hora poniendo de relieve evidencias que no lo son tanto.

Tras su entrevista con Calvo Sotelo, Felipe González dijo que no había sacado la impresión de que el

presidente tuviera un proyecto de lo que va a hacer en los próximos meses. «Ni siquiera con su partido.»

No quiso entrar el líder socialista en la crisis de UCD, pero sí dijo que era cierto el análisis de que el

espacio electoral de centro-derecha no está resuelto y que UCD «puede cubrir un espacio político con

franjas de competitividad suficiente, pero sin caer en patrimonialismos del voto porque eso no lo tiene

garantizado nadie para siempre». Admitió su convencimiento de que hay una voluntad de coalición de

centro-.derecha antes o después de las elecciones.

Elecciones en otoño

Felipe González dijo no querer entrar en temas económicos, aunque expresó su preocupación por

que el déficit presupuestario rebasara ya no sólo el monto calculado por el Gobierno, sino también la cifra

fuelle adicional sugerida por los socialistas y que no fue aceptada para el caso de que se superaran las

previsiones del ANE. No voy a hablar del volumen de quiebra, sobre suspensiones de pago y de otros

indicativos que demuestran que la situación económica ha empeorado. Vamos a tener una inflación en

torno al 15 por 100. Pero no todo es negativo, en las previsiones del empleo, quizá se pueda llegar a

cumplir el ANE.

Por todo ello el presupuesto en esta ocasión más que nunca será la definición de la política del Gobierno

que lo presente y lo administre. «No tendría sentido que lo presentara uno y lo administrara otro», vino a

decir Felipe González. Por eso lo razonable es hablar de elecciones en otoño, lo que implica no reabrir el

Parlamento en septiembre para que ese período de sesiones fuera un foco de conflictos preelectorales.

Hay que contar con un Gobierno que tenga tiempo de presentar un presupuesto, que no se discuta en

mayo como ocurrió en el 79, dijo el líder socialista.

Mayoría social para el cambio

Felipe González rechazó que su partido se propusiera ir coaligado a las elecciones, porque supondría

tanto «como que no tenemos confianza en la mayoría social para el cambio que vamos a ofrecer al

electorado, con voluntad de gobernar en solitario si tenemos la mayoría suficiente. Y, de lo contrario,

veremos con qué fuerzas ampliábamos esa mayoría para poder gobernar. No tenemos ningún miedo a

gobernar, sino que tenemos voluntad de ejercer el poder con responsabilidad y con rigor; por convicción y

por sentido de la supervivencia. Lo prioritario será defender la estabilidad del sistema, aunque, si somos

el partido gobernante tras las elecciones, nos vamos a encontrar conuna situación económica difícil.»

«Con los empresarios estamos igual que antes de la elecciones andaluzas, con la diferencia —puntualizó

Felipe González— que algunos empresarios ya se han destapado como políticos frustrados. Pero creernos

en la voluntad mayoritaria de los empresarios por mantener buenas relaciones institucionales con todos

los partidos.»

Felipe González respondió a las diversas preguntas sobre la OTAN, subrayando, en primer lugar, que ni

él ni su partido eran anti-OTAN. «No nos gustan los bloques militares, pero creemos que podíamos haber

conservado nuestra occidentalidad sin entrar en la Alianza. La integración, porque ahora estamos solo en

el TAN (Tratado del Atlántico Norte), nos falta entrar en la "O" (la Organización), va a tener más

dificultades que las que a primera vista el Gobierno ha querido reconocer.» Y a estos efectos releyó la

resolución del pleno del Congreso de los Diputados cuando se autorizó al Gobierno para entrar en la

OTAN, en la que la misma mayoría que dio la autorización recomendaba que, en la negociación de la

integración, se garantizara la seguridad de todo el territorio peninsular y extra-peninsular (es decir,

incluyendo Ceuta, Melilla y Canarias) y la prioridad de la recuperación de la soberanía española sobre

Gibraltar. Y «nosotros —dijo Felipe González— vamos a exigir que se cumplan todos los puntos de esta

resolución».

Sobre las declaraciones contradictorias del secretario general de la OTAN, Joseph Luns, sobre si Ceuta y

Melilla están o no cubiertas por el paraguas defensivo de la Alianza, Felipe González dijo que «a Luns

había que jubilarle porque hace año y medio que dijo lo contrario, y quizá haya variado su posición por la

debilidad del Gobierno español».

«La entrada en la OTAN —agregó— no debe suponer un cambio de actitud en las Fuerzas Armadas. Eso

me parecía ofensivo para cualquier persona que vista uniforme. No van a cambiar los militares su actitud

en relación con las instituciones democráticas porque España entre o no en la Alianza.»

En relación con el conflicto de las Malvinas, que, a su juicio, está cambiando las relaciones

internacionales, especialmente porque abre un foso entre Europa y América latina, Felipe González dijo

que España podía haber hecho algo más por ese conflicto. Reconoció el derecho de los argentinos a las

islas, pero condeno tanto la actitud argentina como la británica en el uso de la violencia y el abandono de

principio de renuncia al uso de la fuerza. «El pueblo argentino, que ha sido conducido por el Presidente

de la Junta, general Galtieri, a una derrota militar, tendrá que sacar sus consecuencias. Cuando Calvo

Sotelo vaya a Bonn el próximo día 5 no sé cómo Luns se va a atrever a afirmar que toda la Alianza

Atlántica está con Gran Bretaña en este conflicto. Nadie sabe cuánto costará el ingreso de España en la

Organización atlántica. Sólo sabemos que incrementa los gastos de defensa. Pero si los socialistas

alcanzamos el poder y en ese momento ya estuviéramos integrados, cumpliríamos nuestro compromiso de

recurrir a la voluntad popular.»

 

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