Autor: Soriano, Manuel. 
 Ayer hubo una nueva cumbre entre socialistas y comunistas. 
 La izquierda va a combatir el fatalismo golpista     
 
 Diario 16.    06/06/1981.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Ayer hubo una nueva «cumbre» entre socialistas y comunistas

La izquierda va a combatir el fatalismo golpista

La izquierda parlamentaria española está decidida a trabajar conjuntamente para

sacar al país del

fatalismo golpista y consolidar la democracia.

A esta conclusión se llegó ayer durante la reunión que celebraron los máximos

dirigentes del PSOE y del

PCE para analizar la situación política general.

Manuel SORIANO

Madrid — El líder socialista Felipe González y el comunista Santiago Carrillo,

asistidos por dirigentes de, sus respectivos partidos, coincidieron ayer en la

necesidad de movilizar a la sociedad española en defensa

de la libertad, la Constitución y la democracia.

Esta «cumbre» de la izquierda parlamentaria se celebra al mismo tiempo que la

derecha trata de

reorganizarse y fortalecerse persiguiendo la formación de un Gobierno

conservador de amplia mayoría

que dificulte el triunfo electoral del PSOE partido que cuenta con las mejores

expectativas en las

encuestas.

Durante la reunión de ayer, a la que, además de los respectivos secretarios

generales, asistieron Enrique

Múgica, Javier Solana, María Izquierdo y Ramón Obiols, por el PSOE, y Simón

Sánchez Montero, Jaime

Ballesteros, Carlos Zaldívar y Enrique Curiel, por el PCE, se excluyó la

posibilidad de bipolarizar el

espectro político español.

Coalición

Aunque la estrategia de algunos sectores de UCD y de Alianza Popular,

propugnando la gran derecha,

podría conducir a que la izquierda reaccionara estableciendo un frente común,

tanto los dirigentes

socialistas como los comunistas estiman que se haría un flaco servicio a la

democracia dividiendo a la

sociedad en dos bloques enfrentados.

El PSOE y el PCE, que juntos .superan en votos populares a la UCD y a AP,

consideran que «el país

no está para la gran izquierda», según comentó uno de los asistentes a la citada

reunión.

Socialistas y comunistas siguen convencidos de que la mejor garantía para la

estabilidad democrática pasa

por la formación de un Gobierno de coalición UCD-PSOE. Insistirán en ello, sin

recurrir a la presión,

para convencer a Calvo-Sotelo. Pero se adivina que la actitud colaboracionista

podría no ser indefinida si

UCD no reacciona.

Lo fundamental para la izquierda, en estos momentos, es trabajar para evitar la

desnaturalización del

sistema democrático o un proceso involutivo. Sin los resortes de poder en sus

manos, la principal

contribución del PSOE y del PCE consiste en movilizar pacíficamente a los

ciudadanos para liberarlos del

fatalismo golpista, que la propaganda ultra derechista ha hecho calar en

la opinión pública.

El golpe, inviable

Socialistas y comunistas no están dispuestos a permanecer pasivamente mientras

se sigue intoxicando a

los ciudadanos. Pretenden contrarrestar la posible campaña que se avecina ante

la proximidad del pro

ceso a los implicados en el golpe de Estado frustrado del 23 de febrero.

El cuarto aniversario de la celebración de las primeras elecciones democráticas,

después de cuarenta años

de dictadura, es la primera oportunidad que va a aprovechar la izquierda para

emprender sus iniciativas do

sensibilización ciudadana en favor de la libertad. la Constitución y la

democracia.

Recurriendo a la colaboración de UCD, se pretende hacer reaccionar a la opinión

pública transmitiendo el

mensaje de que el golpe de Estado no es posible ni viable, a pesar de que se

siga sufriendo la pinza del

terrorismo y de la desestabilización.

Las delegaciones del PSOE y del PCE, que estuvieron reunidas alrededor de tres

horas, también

analizaron el problema autonómico y la crisis económica. Portavoces de ambas

partes se mostraron

satisfechos del debate que lo calificaron de muy positivo.

El PCE se planta

Se llegó a la conclusión conjunta de que el informe del profesor García de

Enterría es un documento

válido como instrumento de trabajo para racionalizar la organización territorial

del Estado.

El PCE, sin embargo, fue tajante al plantear seriamente que no acepta la

concertación autonómica como

«convidado de piedra». Aspira a participar directamente en las negociaciones.

Los dirigentes socialistas y comunistas reanudaron sus reuniones periódicas.

 

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