Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   El PSOE aspira a obtener la mayoría absoluta     
 
 Diario 16.    22/02/1982.  Páginas: 3. Párrafos: 51. 

FELIPE GONZÁLEZ CUMPLE EL VIERNES 40 AÑOS

El líder del Partido Socialista Obrero Español, Felipe González, afirma rotundamente que la obligación

del PSOE es intentar obtener la mayoría absoluta. Pero no le parece correcto ocupar demasiado tiempo de

este año en pensar en las elecciones, aunque sospeche que pudieran celebrarse en el otoño. Felipe

recomienda que 1982 sea un año de trabajo, por más que no pueda sustraerse, como e s lógico, a pensar

en la posibilidad de que el PSOE llegue a la Moncloa. Con un Gobierno socialista dice las cotas de

seguridad frente al terrorismo mejorarían sensiblemente. Esta es una veloz entrevista con el núm ero uno

del Partido Socialista, en un hueco de su recargada agenda de trabajo. Felipe da una mayor impresión de

madurez, de serenidad. Se ve que ha asimilado la proximidad de la Moncloa y se encuentra ya en la

frontera de los cuarenta años, que cumplirá dentro de muy poco.

EL PSOE ASPIRA" OBTENER LA MAYORÍA ABSOLUTA

No me resulta fácil entrevistar a Felipe González. Primero, por razones exclusivamente técnicas. El Felipe

de hoy es un hombre lanzado al frenético torbellino de cualquier candidato a jefe de Gobierno, con

posibilidades de serlo, y por tanto sufre la presencia de una agenda imposible — llega a la cita con una

hora de retraso y se marcha demasiado pronto, acuciado por otro compromiso — que controla sin

mayores contemplaciones Ana, una especie de secretaria antidisturbios que siempre permanece al lado del

líder socialista.

Existe, no obstante, una segunda razón más íntima y sutil que dificulta la entrevista o, al menos, la

distorsiona con los cóncavos reflejos del afecto.

Porque resulta difícil evadirse de las corrientes de simpatía que emanan de este personaje al que conoces

desde hace ya muchos años, de aquel joven impetuoso del 15J, o del Felipe con el que has recorrido

lugares de medio mundo. Aquella visita al cementerio de Leningrado, a ponerle una corona de flores a los

millones de muertos, acompañados de las eslavas lágrimas de Yuri, aquel funcionario del comité central

del PCUS; o aquella memorable velada del ballet Bolshoi en Moscú, con Felipe y Alfonso Guerra

aplaudiendo con un rumbero repiqueteo de palmas ante el asombro de aquellas rusas esféricas del patio de

butacas, que iban al ballet con cestos de huevos y hortalizas. O aquellas veladas centroamericanas,

repletas de «nicas» y conspiraciones, en casa del general Torrijos; o la negra noche neoyorkina, en pleno

Manhattan, en la que Felipe cocinaba opíparas lubinas al horno mientras, dos manzanas más arriba, un

loco asesinaba de un pistoletazo al beatle John Lennon. O de aquella noche con Fidel en el aeropuerto de

José Martí. O el último habano compartido, partido en dos con una «gillete», o aquellas horas realmente

molestas, con el «747» dando brincos por las turbulencias de aire, en medio del Atlántico...

Ahora, Felipe González esíá a punto de alcanzar una frontera terminante, irreversible y crucial en la vida

de cualquier hombre: la de los cuarenta años, que cumplirá en apenas unos días. Felipe está ahora muy

lejos de aquel andaluz que aparecía en Madrid con cierta timidez provinciana y con las obras completas

de Machado en la maleta a ´modo de faro espiritual y prontuario de citas. Otros, por aquel entonces,

sustituían a Juan de Mairena del sevillano por el «Camino», de Escrivá de Balaguer.

Ha envejecido por dentro y por fuera, y algunas dicen que ya es todo un «hombre de Estado» —entre

ellos, «tío Willi Brandt», y parece ser que el propio Calvo-Sotelo y hoy, es el patrimonio mes importante

con que cuenta su partido, el PSOE, que le tributa un rendido y casi maoista «culto a la personalidad».´

Esta entrevista, por ejemplo, sera devorada por militantes y dirigentes del partido como si fuera una

encíclica.

Y habla, cada vez más, •como «un hombre de Estado», con frecuentes incursiones en la abstracción, casi

como un Papa, como con una voluntad oculta y sutil de reafirmarse en la púrpura. Es Felipe González,

quizá el más esplendoroso y afortunado «descubrimiento» político de la democracia. El rostro más

vendible, presentable y autorizado, del socialismo español.

En los dos últimos meses, Felipe ha recorrido las caobas y. los perfumados cenadores dé banqueros y

empresarios, predicando la moderación, la sensatez, ahuyentando la palabra maldita que Alfonso Guerra,

sorprendentemente, lanza de cuando en cuando: «nacionalizaciones», «red de alta», etcétera.

Nacionalizaciones

F. G. Yo no creo en las abstracciones. Y hablar de«la Banca», «el dinero» son abstracciones. Hay que

bajar y conocer los rostros que están detrás y descubrir que oculto tras el rótulo de «Banca» hay personas

que, ademes, tienen entre sí criterios distintos y compiten en un mismo mercado.

Lo que sí es claro es que estos sectores, o estas personas van a apoyar, lógicamente, opciones de derecha,

porque prefieren que gane la derecha. Pero lo harán democráticamente, han apostado por la democracia.

Mi recorrido y mis encuentros con estas personas no tienen otra finalidad que abrir vías de diálogo. Y una

de las grandes cosas que puede apuntarse la España democrática es que desde mil novecientos setenta y

siete al ochenta y dos, se han abierto más. vías de comunicación que en otros países democráticos en

veinticinco o treinta años.

Y con respecto a las nacionalizaciones, creo que nuestros objetivos prioritarios en este terreno son dos;

por una parte, la lucha contra el paro y por la otra, la consolidación y profundización del proceso

democrático.

En estos momentos, se vive un clima de desconfianza empresarial y todo lo que sea incrementar esta

desconfianza es malo. Nosotros los socialistas hemos hecho algunas cosas importantes para que

disminuya, como, por ejemplo, los acuerdos marco y el acuerdo nacional de empleo (ANE). Hay otros,

sin embargo, que trabajan en sentido contrario.

Entonces yo, ante esto quiero repetir una vez más que no hay por qué pensar en una política de

nacionalizaciones, entre otras cosas porque considero que el aparato burocrático del Estado no resiste un

proceso de aumento del sector público. La ineficacia de este sector público desaconseja las

nacionalizaciones. Sé que se tiende a identificar nacibnalización con progresismo, pero hay

nacionalizaciones que son progresistas y otras reaccionarias. Las nacionalizaciones no definen de por sí

un proyecto económico. Yo creo que el gran reto histórico de este momento es la puesta a punto del

aparato de producción público, y tal reorganización es más fácil como está ahora que redimensionándolo,

aumentando su importancia.

Y con respecto a la «red de alta», yo quisiera decir que en Europa, el ochenta por ciento de los países

democráticos que nos rodean, tienen nacionalizadas las eléctricas...

El problema

Autonomías. Es el gran problema de España en estos momentos, pues hasta el más angustioso y

desestabilizador perfil de la democracia, el terrorismo, dimana de aquél. El PSOE es en muy buena parte

responsable de los aciertos y también de los errores en la elaboración y conducción del proceso

autonómico.

Pero, en este país, siempre vamos un poco más lejos. Cuando en los primeros días de la democracia el

PSOE hablaba de «concepción federal» del Estado, a su alrededor se producían reacciones de susto, tras

tantos siglos de centralismo. Hoy, al PSOE le llaman en ciertos lugares, «centralista», «españolista» y

demás, obviamente con muy malas intenciones.

Terrorismo_________

F. G. — Nosotros tenemos muy claro lo que deseamos. Tenemos un modelo de Estado alternativo,´ un

hilo conductor federativo. Lo que Ocurre es que hay otros que no lo tienen y lo que es peor, sólo se

ocupan de que su pequeña parcela esté asegurada (obviamente la alusión va dirigida a los partidos

nacionalistas).

E! PSOE no ha hecho más que avanzar con rigor en la construcción federativa del Estado. Somos una

fuerza política capaz de homogenizar la representación de todos los pueblos, regiones y ciudades de

España.

Todo el mundo es perfectamente consciente de que el PSOE tiene arraigo suficiente para representar con

homogeneidad todos esos colectivos que forman España. Y debo decir que ahora no existe otra fuerza

alternativa a nosotros, ni en la derecha ni en la izquierda. Y no lo digo con jactancia, sino con pesar.

Con respecto al terrorismo y a las veleidades independentistas de algunos, yo debo decir que el

separatismo en España es absolutamente minoritario, marginal e inviable. Otra cosa es que algunos

partidos introduzcan, elementos de confusión en la simboíogía, pero ese es otro problema.

Y el terrorismo no tiene nada que ver con la autonomía, responde a un fenómeno como el de las Brigadas

Rojas o a un efecto de arrastre histórico. Y aprovecho para decir que el terrorismo es utilizado por los

sectores involucionistas como excusa contra la Constitución y la democracia, pero esa no es la razón que

provoca la involución.

Cuando el terrorismo cede, o disminuye, el golpismo no cesa.

A veces algunos socialistas han manifestado que un Gobierno del PSOE acabaría con el terrorismo...

F. G. — No existen fórmulas mágicas para acabar con el terror. Yo creo que la solución está en un

combinación de acciones policiales, politicosociales e internacionales. El terrorismo sólo se eliminará

gradualmente y con tiempo, mediante una clarificación ante la opinión pública que lo acoge, cuando

desaparezcan los márgenes de oscuridad y confusión.

El factor de cooperación internacional es importante, aunque no podemos caer en el error de pedir a ´los

demás que nos solucionen problemas que nosotros no sabemos resolver. En definitiva, creo que con un

Gobierno socialista, las cotas de seguridad frente al terrorismo mejoraría.

/

Hablar de «la Banca», de «el dinero», son abstracciones y yo no creo en ellas. Detrás de estos rétulos hay

rostros concretes, caras, personas, que han apostado por la democracia Hay nacionalizaciones

que son progresistas y otras que son reaccionarias. El gran reto histérico de hoy en España es la

reorganización del sector publico EI PSOE es una fuerza política capaz de homogeneizar la

representación de les puebles, regiones y ciudades de España y no existe otra fuerza alternativa a

nosotros El terrorismo es utilizado como excusa por los golpistas contra la Constitución y la democracia.

Pero el golpismo no cesa aunque el terrorismo se

- Otro de los problemas es la LOAPA, la ley de armonización consensuada con el Gobierno de UCD,

que rechazan visceralmente los nacionalistas.

-

F. G. No quiero enconar el asunto de la LOAPA más de lo que está. Si quiero decir que una aplicación

rigurosa de la LOAPA deberá producir efectos beneficiosos, entre ellos, llenar de contenido los estatutos

vigentes y los futuros. Pero creo que deberíamos intentar lodos no utilizar algunos elementbs de Estado,

que deberían ser intocables, como instrumentos electorales.

Elecciones

Y es tiempo de elecciones. Andalucía está ahí, con unas elecciones al Parlamento andaluz —en. las que el

PSOE es claro favorito que prometen ser el banco de pruebas para las generales de marzo del 83 o de

noviembre de 1982, según los rumores.

F. G. Creo que las elecciones generales serán en otoño, al menos eso es lo que yo he oído. Pero, al

margen de esto, yo creo que las elecciones están haciendo olvidar el asunto principal, que es cómo

resolver los problemas principales del país. Creo que se está cometiendo el error de no hacer del 82 un

año de trabajo, porque todo el mundo se ocupa de tomar posiciones ante los comicios y eso no es bueno.

Por otra parte, creo que no se deben de crear expectativas que no se correspondan con la realidad. Para

que el PSOE pueda obtener la mayoría en Andalucía, debe de trabajar mucho y con mucho rigor. Se está

intentando, lógicamente, estimular el voto contrario y, por otra parte, creo que se comete un error con

UCD, menospreciándola y considerando que quizá AP pueda superar a UCD en Andalucía. Hay una

cierta inclinación a este análisis.

Nueva mayoría

- Pero, indudablemente, el mapa electoral del 83 no va a ser el mismo que el de 1979. Ahí está un

Fraga triunfante y un PSOE con idénticas expectativas, atenazando a una UCD, más en el centro que

nunca...

-

F. G. — Puede ser. Yo creo que Fraga ha hecho una operación inteligente. Ha lanzado un mensaje

inteligible, que se entiende, igual que se entiende el que nosotros hacemos. La «gran derecha» o la

«mayoría natural», se entiende. El problema del partido que gobierna, la UCD, es saber si su mensaje es

inteligible para el ciudadano del pueblo llano, incluso, si tiene algún mensaje. AP y PSOE sí lo tienen.

Ya sé que se especula con la posibilidad de que el PSOE pueda ser la nueva minoría mayoritaria. Pero la

obligación del partido es intentar obtener la mayoría absoluta. Es difícil, pero más difícil era en Grecia o

en Francia y se consiguió. Tenemos la obligación de aspirar a un proyecto mayoritario, y para ello,

naturalmente, no descartamos la hipótesis de, enriquecer nuestras listas con independientes.

Creo, no obstante, que no se debe poner a España en la tesitura de dividida en dos bloques.

Hablo de estas cosas, porque, evidentemente, ya estamos en una especie de precampaña electoral. UCD

y AP, en dos recientes ruedas de prensa, han lanzado un mensaje muy claro: evitar que gane el PSOE.

Bien, pues yo digo que hay que evitar que lo eviten...

Toda campaña tiene dos partes, la acción y la respuesta a las acciones de los demás o contracampaña. Y

se está creando una imagen del partido que no la decidimos nosotros, que es ésta de que el PSOE va a

ganar y que hay «que evitarlo,,

El partido________

? y ahí está el PSOE, el partido que está detrás de Felipe González. Con mucho, la organización

política que mejor hace el juego electoralista, que mejor cuida la imagen, incluso tiene un miembro

de la ejecutiva, Galeote, responsabilizado de ella. Acusados sus dirigentes de un cierto sectarismo

juvenil, de no encajar las críticas, de inmadurez, de dobles y hasta de triples lenguajes, un partido al

que se le achaca, desde las esferas críticas, estar en manos de una oligarquía dirigente. Un partido que

apoyó con el ciento por ciento de los votos a Felipe, en su último congreso.

?

F.G. Nosotros tenemos muchos defectos y uno de ellos es el de la comunicación. Y tenemos

una cierta tendencia al autoflagelamiento, al masoquismo político. Cometemos muchos errores, pero creo

que son todos perfectamente evitables.

No acepto la crítica de la unanimidad absoluta del ciento por ciento de los votos del último congreso. Los

partidos, en ocasiones, hacen una reflexión colectiva y consideran necesario apoyar un determinado

proyecto histórico y lo personalizan en torno a una figura que he sido yo en este caso. Lo mismo ha

ocurrido en el Labour Party inglés de Foot o en el PSF de Mitterrand. El partido ha visto, tras las

turbulencias de años anteriores, la necesidad de arropar este proyecto. Yo creo que es comprensible.

Pero a veces los dirigentes necesitan las adhesiones inquebrantables. El apoyo del partido a su líder

máximo hubiera sido el mismo con el noventa por ciento de los votos, por ejemplo. Porque, ¿qué prefiere

Felipe?, ¿dirigentes valiosos, inteligentes, pero capaces de mantener actitudes críticas hacia sus

decisiones, o compañeros mediocres, pero serviles? ¿No se estará marginando en el partido a tos valiosos

y aupando á los mediocres y a los «Ángel Si señor»?

F. G. Indudablemente, prefiero siempre el hombre valioso aunque sea crítico. Hace algunos días, Gómez

Llórente realizó una crítica muy seria a mi persona en el seno del grupo parlamentario por la que le

felicité posteriormente. La discrepancia y la crítica hay que aceptarla, y no se puede recurrir a prácticas

que la silencian.

Indudablemente, en el partido se comenten errores, desde luego, pero el que no existe es el del

cuñadismo. Y no conozco ningún caso de dirigente valioso al que se le haya marginado por sus

discrepancias.

— ¿Ni siquiera a Pablo • Castellano?

F. G. Pablo Castellano, con el que mantengo una estupenda relación personal, puede hacer lo que le dé la

gana dentro del PSOE. Lo que quiera, trabajar dónde y cómo quiera. Y hablando de Pablo, he de admitir

que el comportamiento del sector crítico del partido es y está siendo admirable, de una absoluta elegancia.

Heterodoxia ______

Yo recuerdo cómo una periodista U.S.A. que conoció a Felipe decía: «Comprobar cómo se comporta este

hombre en el poder será experimento interesante, porque es el político menos parecido a un político que

conozco.» Porque uno de los rasgos más acusados de la personalidad de este hombre es indudablemente

su marcada heterodoxia. Durante algunos minutos hablamos de unas discutibles declaraciones suyas en

las que señaló que se había sido rnjusto con Adolfo Suárez. Le digo que yo sostengo la teoría de que a

Suárez no lo derribó su propio partido, la UCD, sino el PSOE. Efectivamente, tres años de acoso y

derribo, tres años de «cariñosas» referencias públicas al «navajero», al «tahúr del Missisippi con el

chaleco floreado» y demás lindezas, la moción de censura, etcétera, crearon en el seno de UCD la

sensación de tener un líder indefenso, atemorizado ante la confrontación parlamentaria, incapaz de

responder adecuadamente a los ataques de sus rivales políticos y, por supuesto, de ganar las elecciones.

Ante tal situación, la UCD generó los anticuerpos precisos para expulsar a un presidente que no

consideraba el adecuado. Me responde con una heterodoxia suya: me expone su deseo de hacerme en

cualquier ocasión una entrevista a mí, a lo que accedo sorprendido y gustoso.

Aprovecha, con esa suave delicadeza que le caracteriza, para criticar ese matonismo de que hacen gala

muchos periodistas españoles de hoy, que tanto molesta a la sufrida clase política, una cierta tendencia a

convenir columnas, artículos o editoriales en programas de gobierno^ alguien dijo que la política es

aplicar el sentido común a las grandes cosas, y quizá hay muchos, demasiados periodistas en España, con

un exceso de sentido común.

Y hablamos, después, de ese tema tan delicado que es el de calendarios interiores. Cuarenta años,

guarismo fatídico que tanto asusta a muchos varones en las sociedades de consumo, de exaltación

constante de le joven...

F. G. ¿Que cómo me siento con cuarenta años Pues tengo que decir que no percibo ningún síndro me de

cuarentón. Todo el mundo dice que a esa edad se han adquirido grandes dosis de experiencia, cono

cimiento y demás. Pero a mí me parece que la poten cialidad de toda esa gente que viene detrás y la

frescu ra de una actitud joven an te la vida, es muchísimo más importante para el fu turo de España que

toda; esas cosas de la experien cía.

Yo creo que una persona de veinticinco o treinta años puede perfectamente tomar decisiones

trascendentales con la misma eficacia que una de mi edad o mayor. Es difícilmente asimilable, pero es la

realidad. A veces, la experiencia es paralizante. Hay tanto viejo loco y tanto joven sensato..., y al revés

también, claro.

Arrogante_________

¿Y no será que a Felipe se le está nublando la vista ante el poder, los elogios, la popularidad? ¿No será

que se está creyendo un Metternich o similar? ¿No se estará «monstruizandó» imperceptible,

paulatinamente, transformando en otra persona quizá un poco arrogante, subida a un pedestal?

F. G. — No creo ser arrogante, y menos estar en un pedestal. Espero que no se me olvide nunca lo que

decía Juan de Mairena de los pedestales.

Lo que sí es cierto es que el poder, p la política, «monstruiza» por utilizar la misma palabra en al.gún

sentido. Hay una cierta tendencia a ello. Se pierde la sensibilidad en las relaciones con otras personas...

fraga ha hecho una operación inteligente. Ha lanzado un mensaje inteligible que se entiende,

igual que se entiende el nuestro. ««La gran derecha» e «la mayoría natural» se entiende La obligación

del partido socialista es intentar obtener la mayoría absoluta. Es difícil, pero más difícil

era en Grécia y Francia, y se consiguió. Aspiramos a un proyecto mayeritario

En el PSOE cometemos muchos errores, pero no lo del cuñadismo Entre un hombre valiese con espíritu

crítico hacia mis decisiones y un mediocre servil, siempre prefiere al primero

 

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