Autor: Palma, Luisa. 
 Los desayunos del Ritz. 
 Carlos Solchaga: Es probable la coalición PSOE-UCD si ganamos las elecciones     
 
 ABC.    04/03/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Los Desayunos del Ritz

Carlos Solchaga: «Es probable la coalición PSOE-UCD si ganamos las elecciones»

MADRID (L. Palma). «Pretendemos ejercer la autoridad. Configurar un proyecto de Gobierno

con la colaboración de los partidos políticos, con los sindicatos y empresarios, con los poderes

económicos y con los diversos estamentos sociales.» Estos son los propósitos del PSOE en el

supuesto de que algún día alcanzara el Poder. Hipótesis que contempla con confianza Carlos

Solchaga, economista, portavoz del PSE-PSOE por Álava y portavoz de los socialistas vascos

en el Congreso. Carlos Solchaga aventura, con definiciones y conceptos mesurados, propios

de las horas apacibles del desayuno, los propósitos socialistas, partiendo del supuesto de que

el PSOE obtuviera en la próxima confrontación electoral el acceso al Poder. «Creo que

tendríamos entonces un Gobierno con la hegemonía del PSOE y en coalición después con la

UCD. El problema es si esto lo resistiría UCD o una parte se iría a la derecha dura. En el primer

caso se pensaría la inclusión de hombres de UCD en dos o tres áreas, que podrían ser Interior,

Defensa y la económica, aunque esta última no en exclusividad. Yo creo que esta postura la

agradecerían los españoles, porque existe un deseo de Gobierno con cierto poder de

concentración. De esta forma el traspaso del Poder a la izquierda sería medido, sin sobresaltos

y diluido en el tiempo. El pueblo desea un Gobierno coaligado, fuerte y compacto.»

El nombre de Carlos Solchaga, ligado a los conceptos de seriedad y competencia, «suena»

para el cargo de ministro de Economía, en el caso de cumplirse la hipótesis anteriormente

dicha. Solchaga, uno de los inspiradores del plan económico socialista, es consciente de esta

posibilidad y se limita a sonreír mientras sorbe el humeante café. Es inevitable entonces

preguntarle sobre el programa socialista de nacionalizaciones respecto a los sectores

económicos. «No tenemos programa de nacionalizaciones ni estamos apegados a ellas. Pero

eso no quiere decir que no nacionalicemos. En ese caso lo limitaríamos a dos posibles

sectores: el financiero y el energético. En el primero, porque es muy difícil conseguir ciertos

objetivos sin un apoyo financiero, ya que es necesario asegurar los sistemas de control. Por

ejemplo, habría que socializar, no estatalizar, las Cajas de Ahorros y hacerlas capaces de

competencia. Sobre el sector privado, y teniendo en cuenta la crisis que aqueja a la Banca,

habría que tomar acuerdos sobre esquemas de liberalización financieros y el control de los

flujos de crédito. En el tema de la financiación de las empresas eléctricas, sería necesario

nacionalizar la Red de Alta Tensión. Esto sería lo único que nacionalizaríamos realmente.»

Solchaga hace constar que la intención de los socialistas es ejercer la autoridad económica.

«No nos cabe duda alguna de que se producirían reacciones enfrentadas, motivadas por una

desconfianza, tanto económicas y en algunos sectores de la Administración, como socialistas

en algunas instituciones. En el caso del Ejército, no lo creo. Esta institución no puede ni debe

presentar resistencia a un Gobierno legítimo, ya que sería rebelión militar y yo, de principio, la

excluyo. Yo no dudo de que si nos encontramos con una respuesta de sabotaje económico,

entonces no nos daría miedo nacionalizar como mal menor.»

Carlos Solchaga responde también a otro interrogante: ¿Por qué el PSOE utiliza un doble

lenguaje? «No. Eso es falso —responde—. El partido socialista tiene un solo discurso y éste es

moderado desde Felipe hasta la base. Es cierto que los modos son más radicales en

provincias, pero esto es normal.»

La explicación del tono moderado del PSOE la basa Solchaga en la «importancia de consolidar

la democracia». «Es esencial —afirma— que el PSOE lo haga así. A la derecha se le ha

acabado el aliento democrático y están en actitud de aceptar pequeñas matizaciones y

perversiones del sistema. Al PSOE le toca de nuevo ser el garante para que la democracia

sobreviva.» Sobre la mesa, Solchaga expone cuidadosamente lo que él considera necesario

para la consolidación de la democracia y que, en su opinión, sería lo que los socialistas

llevarían a cabo en el caso de ganar las elecciones: «la moderación, el evitar las excusas para

que se pudiera dar otro golpe de Estado, reformar la Administración, el Estado de las

Autonomías con el mantenimiento del Poder central y sin negociar a cada momento con las

minorías, depurar el estilo político y separarlo de los poderes fácticos, cambiando su forma de

funcionamiento de forma que fuera garante del desenvolvimiento de las estructuras políticas

democráticas. El PSOE, por su posición, es el único que está obligado a consolidar la

democracia».

Otros dos temas surgen también a lo largo de la mañana: la postura del PSOE con relación a

los temas del País Vasco y el problema del terrorismo etarra. Respecto al primero de ellos,

Carlos Solchaga insiste en la necesidad de una estrategia político-cultural dentro de una opción

distinta y más integradora. Una vez superada la crisis de los socialistas vascos (PSE-PSOE), el

próximo congreso, que se celebrará este fin de semana en Bilbao, aportará una ejecutiva de

síntesis con once miembros, entre los que no figurará Solchaga, por la exigencia de su

dedicación a la política nacional, que llevarán a cabo esta estrategia. «El PSOE debe —apunta

Solchaga— contribuir a la autonomía de Euskadi y al Amejoramiento del Fuero de Navarra,

favoreciendo la colaboración de las Ejecutivas de ambas comunidades.»

El terrorismo de ETA es el segundo tema. Carlos Solchaga realiza un profundo análisis del

mismo que avala su opinión de que el terrorismo etarra «está en crisis profunda desde

mediados del 80, agudizada después del 23F, en donde se vio la identidad de objetivos entre

terroristas y golpistas en cuanto a la desestabilización de la democracia».

«Pero hay algo más profundo —añade—, y es que ETA ahora se encuentra abocada al

enfrentamiento con el PNV, cosa qrave para ambos, pero mucho más para ETA. Ahora la gente

ya no cree que la autonomía sea un engaño, y esto ha hecho retroceder a ETA. Su mayor éxito

político fue Herri Batasuna, pero desde entonces caminan para atrás. Yo creo que esto es

como una bola de nieve: o va necesariamente hacia adelante o se derrite. La situación es mejor

y está encaminada en la dirección necesaria. Yo creo que tiene un fin, y que si la autonomía

funciona, este problema desaparecerá.»

 

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