Autor: Fidalgo, Luis F.. 
   La unión de PSP y PSOE en un solo partido va a contribuir al equilibrio social y político del país     
 
 Informaciones.    08/04/1978.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

ENTREVISTA

La unión de P.S.P. y P.S.O.E. en un solo partido va a contribuir al equilibrio

social y político del país

Por Luís F. FIDALGO

Una de las personalidades políticas con mayor prestigio y más respetadas desde

la derecha y la izquierda del abanico político es, sin duda, la de don Enrique

Turno Galván, cariñosamente llamado «viejo profesor» y al que bien se le podría

calificar de joven luchador por la consolidación da la democracia y por la

instauración de una sociedad socialista en España. La inminente unificación del

P.S.P., que él preside y al que dio vida, y del P.S.O.E. marcará el próximo día

27 un hito en la historia del socialismo español y en la carrera política de

este intelectual socialista perseguido y marginado durante el antiguo régimen.

Con su habitual clarividencia política aporta en esta entrevista nuevos datos

para comprender la realidad del socialismo en la sociedad española actual.

Don Enrique Tierno Galván, de ascendencia soriana, nació accidentalmente en

Madrid en 1918. Doctor en Derecho y licenciado en Filosofía, y Letras por la

Universidad de Madrid, obtiene después de la guerra, en la que participó como

soldado de Infantería en el Ejército republicano, la cátedra de Derecho Político

de la Universidad de Murcia. En 1953 pasa a la Universidad de Salamanca y allí

funda un «Boletín» en su cátedra, clave en la historia de la oposición. Funda la

Asociación para la Unidad Funcional de Europa en 1959 y más tarde el Partido

Socialista del Interior, que se convertiría, en 1974 en el P. S..P. En febrero

de 1965, junto con los profesores Aranguren y García Calvo, es separado de su

cátedra por haberse solidarizado con la postura de alumnos contestatarios. En

1976, tras once años fuera de las aulas, vuelve oficialmente a su cátedra. De

una vasta cultura, aficionado a la heráldica, escritor de varios libros, es

diputado por la provincia de Madrid. Está casado y tiene un hijo.

—¿El congreso extraordinario del P.S.P, va a ser una ratificación de una

decisión ya adoptada?

—Pues, no; no es así, porque realmente si tuviese un mero carácter formal le

diría que estaríamos todos más tranquilos, pero hay diversidad de opiniones. Yo

creo que la predominante es 1a unitaria, que me parece la más razonable, la que

esta más justificada. Pero hay también criterios no unitarios y puede que haya

criterios de abstención. Sinceramente, creo que ganará la tendencia unitaria,

pero estoy muy lejos de poder afirmarle que sea un criterio unánime..

—¿Se puede hablar de porcentajes favor y en contra?

-No, yo ahora no le puedo decir los porcentajes. Realmente, no lo sé porque esto

nos hubiese exigido una cierta fiscalización, y tal como es nuestro partido, que

ha defendido la autogestión económica y la autogestión social, y se ha producido

como un partido autogestionado, la autogestión política lleva consigo la mínima

coacción, la máxima libertad y también, claro, la máxima responsabilidad. En un

partido autogestionado, en el que su propia organización aparece autogestionada

a base de asambleas y, por tanto, es muy difícil hacer ningunas preguntas ni

llegar al fondo de las cuestiones, porque tropiezas con la protesta inmediata

del militante. Así que no le puedo decir los porcentajes. Lo que sí le puedo

decir es que creo que la mayoría del partido se inclina por la unidad, porque me

parece lo razonable.

—¿Y cuáles han sido las razones que han motivado ahora la unidad socialista,

cuando era impensable antes de las elecciones? ¿Qué ha variado desde entonces?

—Hay muchos razones, y éstas son de diversas clases. Le voy a intentar exponer

con claridad y brevedad cuáles son esas razones.

En principio, teníamos algunas diferencias ideológicas con el P.S.O.E, que

nacían más de otra cosa, de que nuestro partido era un conjunto de cuadros, de

intelectuales que quizá hayan dedicado más tiempo al análisis de la teoría

marxista y de su aplicación en la práctica, y esto había producido una cierta

ucronía, un cierto desfase ideológico, no desnivel, porque no habla nada que

pudiese significar que una ideología estaba por encima de 1a otra, sino

simplemente que nosotros habíamos progresado un poco más y había, pues, por

nuestra parte, una admisión de la autogestión como criterio fundamental del

marxismo de nuestro tiempo, como guía hacia la sociedad socialista, y el

P.S.O.E. ha aceptado la autogestión como criterio fundamental. En segundo lugar,

había por nuestra parte una valoración del «tercer mundo» como una realidad que

el marxismo debía analizar con criterios nuevos, con puntos de vista nuevos «

incorporarla al propio proceso de la evolución del socialismo marxista europeo,

y esto también ha sido aceptado por el P.S.O.E.

Por nuestra parte, hemos tenido que rectificar en el sentido de que desde hace

unos meses se notan en la Internacional Socialista tendencias explícitas para

que, lo que pudiéramos llamar la izquierda de la Internacional, renazca, se

afiance, con lo que nuestra hipótesis de una Internacional muy compacta y que

sirviese mucho más que de marco, de frontera a una posición antimarxista, no

tiene ya validez, porque, al contrario, la Internacional parece que rompe las

fronteras, que acepta un marco muy flexible dentro del cual caben las tendencias

marxistas y no marxistas, y que, por otra parte, el marxismo, al nivel actual —

los propios alemanes tienen que aceptarlo, al igual que los que están en la

línea socialdemocrática —, es un factor de equilibrio en la sociedad europea, ya

que es una teoría analítica que se aprovecha por casi todos los intelectuales,

por casi todos los investigadores, y en segundo lugar, que el marxismo se ha

desprendido de cualquier connotación de violencia, de cualquier dogmatismo, y en

la práctica lo que está buscando es una salida a una situación que parece que

para el capitalismo es una salida sin remedio, porque sus contradicciones

avanzan de tal manera que de no resolverlas se iba a encontrar en un

embotellamiento parecido al del capitalismo tardío del Imperio romano.

—¿En qué va a consistir exactamente la ceremonia de unificación prevista, en

principio, para el próximo día 15?

—Bueno, el día 15 no sé si será. Yo me permito, ahora que estamos charlando

indicarle que seguramente se retrase no para darla más solemnidad, sino para

hacerla más política. Es normal que esto sea político, porque entendemos que

puede dar confianza a la opinión pública española y puede dar confianza, incluso

a la opinión pública europea.

Yo creo que un socialismo unido es el que las cualidades del Partido Socialista

Obrero Español y las cantidades del Partido Socialista Obrero Español se pueden

unir a las cualidades del P.S.P. e incluso a las cantidades del P.S.P., puesto

que nosotros antes teníamos un millón de votos y nuestro voto ha sido siempre

muy estable e interclasista, porque es un voto de confianza, un voto de

seguridad; no es tanto un voto de representación como un voto de delegación, y

yo diría que hay una transferencia y que nuestros electores no transfieren la

seguridad que ellos tienen en ciertas ideas y opiniones para que nosotros, desde

esa seguridad, actuemos. Más que representar, en cierto modo estamos operando

como delegados de quien ha depositado en nosotros la confianza. Y un voto así,

con estas características, es valioso, de tal manera que la unión de entre ambos

partidos en un partido unificado va a contribuir poderosamente al equilibrio

social, al equilibrio político y a dar seguridad a todas las clases sociales del

país, porque todas las clases sociales del país van a encontrar un socialismo

que, aunque sea marxista, no tiene ninguna de las connotaciones que anterior, o

antiguamente, hacía que se pusiese en entredicho el marxismo por ciertas clases

sociales, que es un remedio técnico y un remedio práctico, para algunos, de los

desperfectos de la sociedad española y que va a contribuir apacible y

tranquilamente a que salgamos del bache en el que estamos, con el mayor respeto

a todas las tradiciones y con el mayor respeto a todos los intereses, ntendiendo

que los privilegios no son nunca intereses lícitos. Un socialismo de esta clase

me parece que debe ser bien visto por todos los españoles que amen el sosiego y

la tranquilidad, porque lo que nos interesa ahora mas que nada es seguridad,

seguridad.

SIMPLEMENTE UNIFICACIÓN

—¿Cómo calificaría usted este proceso unitario de P.S.P. y Partido Socialista

Obrero Español: fusión, absorción, unificación?

—Yo creo, realmente, que ha sido una fusión. Que son dos partidos que se han

unido, eso está muy claro.

Pero no íbamos a tener un litigio por las sigilas, sobre todo conservando

nuestro emblema, pudiendo llegar en cualquier momento, porque no hay nada que se

oponga, a un emblema mixto —ya hay algunos bocetos de emblemas en que nuestro

puño cerrado con la paloma sostiene una rosa—.

Discutir por las siglas hubiese sido obcecación más que otra cosa. Por otra

parte, hay que admitir que las siglas del Partido Socialista Obrero Español

tienen una gran antigüedad, que goza de cierto peso en la memoria colectiva,

tiene importancia y que hubiéramos pecado de orgullosos, diría que incluso de

engreídos, si hubiésemos entrado en esa discusión. El P.S.P. ha cubierto un

ciclo histórico breve, pero yo creo que muy respetable, digno, y al mismo tiempo

necesario. Ha servido para poner el socialismo en la altura que debe,

en la posición que debe y darle la dirección que debe, atendiendo a los

intereses de la nación, que esto es principalísimo para nosotros.

No es un nacional socialismo; es todo lo contrario, porque es un socialismo

que en lugar de defender intereses de partido, intereses de grupo está realmente

luchando por los intereses de la nación desde un punto de vista democrático.

Pero los intereses de la nación, en conjunto, de todos los pueblos que

constituyen España, es, para nosotros, criterio fundamental, sobre todo ahora

que estamos pasando por una crisis, y por eso le digo que ha sido una fusión que

era necesaria y que desde un punto de vista, nacional, global, no podíamos

entrar en querellas de letras.

—¿Cuál va a ser en el futuro el papel del profesor Tierno dentro del Partido

Socialista?

—Pues no lo sé. No quiero repetir lo consabido de que no tengo ambiciones,

porque esas cosas nunca se creen y realmente ni yo mismo me lo creería, puesto

que todo humano, de un modo u otro, tiene una ambición. Lo que ocurre es que,

quizá por los años transcurridos en este proceso de discusión bajo la

célula de Franco, fuera de la célula de Franco, por razones de temperamento y de

educación, las ambiciones nunca son prioritarias en mi caso, siempre son

ambiciones que están sometidas a un proceso de razón y no quiero ser

presuntuoso, pero le diré que tengo el defecto de la bondad. En último extremo,

todo lo decanto de acuerdo con el criterio de la bondad. Por tanto, son

ambiciones muy llevaderas, que nunca son prioritarias, y estoy dispuesto a hacer

lo quesea necesario para, ayudar a mi país, y no le oculto que cuando yo crea

que la ayuda a mi país ya no es necesaria, pues tampoco permanecería mucho

tiempo en la política.

—Usted ha matizado antes las conveniencias y los beneficios que puede tener el

Partido Socialista unificado en el futuro de la estabilidad nacional. Dado este

primer paso, ¿cómo contempla usted la potencial unidad de la Izquierda en

España?

—Yo le diría a usted que seria muy prematuro hablar de unidad de la izquierda;

pudiéramos decir que para la Izquierda es lo deseable, pero nunca, se debe

hablar, a mi Juicio, de lo deseable como si fuese lo realizable de modo

inmediato. Lo que yo le puedo decir es que se llegará a acuerdos, que yo creo

que hay que llegar a acuerdos entre la izquierda. No simplemente porque la

izquierda se fortalezca, sino porque el país necesita una izquierda acordada.

Una izquierda acordada en términos que ninguno de sus elementos quede suelto

para incurrir en cualquier extremismo más o menos inoportuno o infantil. Y la

izquierda acordada, me supongo que será, también una izquierda cuerda» puesto

que hay un gran socialismo, y las otras fuerzas acordadas con este socialismo

pueden seguir el camino que van a seguir, porque ya, por todas partes, está la

declaración del sentido común, de la línea democrática y del consensus

mayoritario.

Esta Izquierda acordada me parece que es lo que debemos conseguir en un futuro

próximo, como he dicho muchas veces que también al país le hace falta una

derecha acordada, que yo también quisiera que fuese cuerda. Con estos dos

grandes elementos, el país podría comenzar su camino por la democracia explícita

e institucional sin que esto signifique que las minorías regionales, las

minorías autonómicas u otras minorías, no gozasen del mayor respeto. Pero si se

piensa en la izquierda acordada, ¿por qué no vamos a pensar que ese acuerdo

sea lo más general posible?

RELACIONES CON LA IZQUIERDA

—¿Cuáles deben ser entonces en el futuro las relaciones del Partido

Socialista con el Partido Comunista?

—Cordiales. Y en aquellos puntos —que serán muchos— en los que pueda haber

acuerdos, que haya acuerdos. Siempre! —he sido el primero, me parece, en decirlo

abierta y claramente— he defendido la tesis de que el partido Comunista debía

estar legalizado. Y que debía estar, no salo legalizado, sino socialmente

admitido como uno de los elementos mas necesarios para el equilibrio económico y

social del país y también para el equilibrio político. Los hechos parece que me

están dando la razón, y, por consiguiente, hay que seguir por esta línea. Y en

cuanto es un partido de izquierdas. pero no es ame la violencia ni es un partido

que esté dispuesto, a sus declaraciones me atengo, a mantener criterios de

monopolio en la política, hay que sostener con él los acuerdos que se puedan,

hasta el límite que se pueda por razones ideológicas, por razones practicas. Con

objeto de que ningún partido ni ningún grupo se vea obligado, por razones de la

mecánica del proceso político, a adoptar posiciones que no se quieren y que en

el fondo no se desean, porque en la política hay tantos elementos mecánicos que

muchas de las cosas que se hacen se realizan sin querer, aunque después haya que

defenderlas queriendo.

—Como presidente de un partido socialista, ¿qué opinión le merece la polémica,

el debate Interno que se está desarrollando en el Partido Comunista actualmente?

—Me parece que va en elogio del Partido Comunista. Yo diría que es uno de los

elementos más positivos de los últimos tiempos. De verdad, como persona de

izquierdas que soy, y de una izquierda razonable, convivencial y que busca la

seguridad para el país, me hubiese producido un gran disgusto que en el Partido

Comunista español hubiese habido una reacción absolutamente afirmativa desde una

unidad cerrada a todas las propuestas, directrices y criterios del Comité

Central. No me hubiera asustado, pero quizá me hubiera alarmado. Pero lo que me

parece que es un testimonio muy claro de que el Partido Comunista está entrando

por otra vía es que haya estas disensiones, estas criticas y estos problemas,

que sean públicos y que se conozcan. Esto es un elemento de seguridad para el

Partido Comunista.

—Los dirigentes actuales del P.S.O.E. han repetido durante mucho tiempo que el

P.S.O.E. es una alternativa de Poder. ¿Usted, próximo miembro de este partido

socialista, re a corto plazo realizable esa posible alternativa de Poder?

—Depende de lo que entendamos por corto plazo, porque yo le digo que, para

mañana, no. Y desde mi punto de viola, y no le hablo ahora como miembro del

partido socialista unificado, porque aún no lo somos, sino como el profesor

Tierno Calvan, yo le diría de una manera inmediata no es deseable, porque eso

significarla que en el país habría una crisis muy fuerte. Que acabe el periodo

transitorio, que se apruebe la Constitución, que haya nuevas elecciones y a

partir de esa nueva consulta al poder legislativo, veremos qué ocurre. Pero que

ocurriese antes, que los socialistas tuviesen que ir al Poder me parece que

indicaría una crisis muy profunda y grave en el país y realmente eso nadie lo

debemos desear. Después de que haya unas nuevas elecciones, y hay que poner

un plazo, si éste es aproximadamente de ocho o nueve meses, si esas elecciones

dan la mayoría en las urnas a los socialistas —lo que no significa la mayoría

absoluta del Parlamento—, esto podría decir que habría un Gobierno

predominantemente socialista que podría entrar en el Poder como alternativa.

—El resultado de tos elecciones francesas puede, de alguna forma, ser

clarificador...

—Sí. lo es. Indica que no sólo

es en España donde hay miedo, donde hay inseguridad. El factor terrorista,

que es muy importante y que ha creado en todos los ciudadanos europeos el temor

de que se pueda entrar en un proceso parecido a los del cono sur latinoamericano

—digo parecido, nada más que parecido— y que pudiera llegarse a una cierta

argentinización del poder político. Un proceso político parecido al de Argentina

y una cierta conexión entre el secuestro de Aldo Moro y lo que ha ocurrido en

Francia, no digo que sea un factor determinante, pero evidenciamos algunas

conexiones. Hay que superar la mera relación cronológica del antes y el después.

Esto nos debe enseñar, y la consecuencia que se saca me parece que es muy clara:

hay que abandonar toda demagogia, absolutamente toda. No se puede decir más de

lo que se puede hacer en la vida política practica ni se debe prometer mas de lo

que realmente se puede dar, no debemos hacer demagogia con nosotros mismos, y la

demagogia personal consiste en el ensueño, en el engaño, en creer que somos más

fuertes o más listos de lo que somos. Esta demagogia personal, que tanto se

parece a la petulancia o a la pedantería. Vamos a entender que somos como somos,

gentes que tenemos aún poca experiencia de la vida política, que no tenemos

experiencia del Poder, que tenemos que preparar bien nuestros cuadros, que esto

nos llevará aún cierto tiempo y que tenemos que Innovar necesariamente, porque

el propio país exige que haya alguna innovación, que esas innovaciones tienen

que ser muy medidas, con objeto de no dañar ningún Interés legítimo, que esto

requiere un programa en la práctica que también pide tiempo y que, por

consiguiente, dentro de esta modestia y dentro de esas limitaciones, tenemos que

-dirigirnos al país y

tenemos que actuar en la práctica. La lección francesa en este sentido es muy

clara.

—Uno de los problemas que se puede plantear en cita unificación de partidos es

el problema sindical, el de afiliación sindical, ¿como entiende el profesor

Tierno Calvan la posibilidad de que militantes del P. S. P. no quieran

integrarse en U. G. T.7

—Me parece que es positivo. Le estoy hablando desde un punto de vista personal.

Los sindicatos cerrados y con fronteras son absurdos. Seria lamentable —lo he

dicho muchas veces— que si una familia de trabajadores, una familla, de

funcionarlos de Ministerio, de una compañía de seguros, de la Renfe, fuesen a

bañarse a una piscina y cuando viesen que en la piscina había un letrero de un

sindicato que no es el suyo tuviesen que irse a otra a pegarse el baño. Digamos

que lo que tienen los trabajadores todos es para compartirlo entre los

trabajadores. Un sindicato es, sobre todo, una organización para compartir

responsabilidades, para compartir cargas y para compartir éxitos. Y hay que

compartirlo entre los sindicatos, porque pertenecen a la gran familia de loa

trabajadores, que es la gran familia española. En ocasiones, por razones

ideológicas, esto se hace difícil, y

por concepción de lo que deba ser un sindicato. Pero cualquiera que sean las

dificultades de concepción de las diferencias Ideológicas, siempre ha de quedar

a salvo la posibilidad de que los trabajadores tengan entre si grandes espacios

intercambiables para no producir en la misma, clase social tensiones u odios que

en el fondo son fratricidas. En este, sentido, a mi no me parece mal que

miembros del Partido Socialista Obrero Español estén en Comisiones y que

miembros de otros paratidos estuviesen en la

U.G.T. Al contrario, creo que es un buen camino para que nuestro proceso de

acuerdo —ese estar acordado al que me refería antes- se hiciese deprisa.

—¿Entonces existirá libertad de afiliación?

—Si, sí. La libertad de afiliación, al menos para nuestros militantes que están

en Comisiones, está reconocida sin ningún problema..

—Refiriéndonos al Gobierno actual, ¿cómo ve usted la situación política del

momento, cómo ve usted al Gobierno Suárez?

—Yo creo que es un Gobierno sin autoridad, mejor dicho, es un Gobierno con poca

autoridad: Creo que es un Gobierno capaz, que conoce los mecanismos

administrativos, pero es un Gobierno ;que tiene poca autoridad y que no puede

arreglar los problemas de Administración por esa falta de autoridad.

Que no puede arreglar los problemas de orden público, que son urgentísimos, por

la falta de autoridad. No me lo ha preguntado usted, pero permítame que me

pregunte yo mismo: ¿dónde está la raíz de esa falta desautoridad? Yo te diría

que en un compromiso con el pasado que hay que empezar a rescindir. Hasta que no

se rescinda el compromiso con el pasado, un Gobierno no va a tener autoridad

entre nosotros los españoles. La autoridad consiste en empezar a hacer cosas con

entera libertad, sin tener en cuenta lo que ha ocurrido y sin que estén

presentes aquellas gentes que eran protagonistas en lo que ha ocurrido y que no

son favorables a que el proceso democrático continúe. Hasta que el país no se dé

cuenta de que un Gobierno tiene las manos absolutamente libres y actúa con

absoluta libertad, pensando en el presente y en el futuro, el Gobierno no va a

tener autoridad. Y si no tiene autoridad, no va a haber orden público, porque el

orden público, no se calma a latigazos, el orden público se calma desde la

autoridad, y la autoridad es una especie de estado fluido que detectamos —yo

diría que casi por instinto— y que se produce a veces Inconscientemente. Cuando

hay autoridad, la autoridad existe, y si pregunta usted, a quién obedece y por

qué obedece, muchas veces no se lo saben decir. Y si pregunta a quien hace

obedecer por qué lo logra, tampoco se lo sabe decir; pero la verdad es que hay

una comunicación de autoridad que nace, yo creo, del convencimiento mutuo de que

cada cual está en su sitio y hace lo que debe.

—Parece ser que los ponentes van a firmar ya el anteproyecto de Constitución.

Como miembro de un grupo parlamentario que no forma parte de la ponencia, cómo

ve usted que ha quedado el anteproyecto de Constitución,

-El anteproyecto de Constitución no es perfecto, pero creo que la característica

fundamentalmente es que no es original. Es un traje confeccionado. Por

consiguiente, lo único que puedo decirles a ustedes es que -hemos tenido suerte,

porque la talla de este traje confeccionado coincide, en líneas generales, con

las necesidades nacionales.

—¿Han primado, quizá, demasiados intereses?

—En efecto, Intereses de grupo, pero de clase. Hay intereses de clase en la

enseñanza. Intereses financieros, coma el disparate del “lock-out”. Aspectos que

se podrán solventar, espero, porque no son buenos para nadie. Una derecha que

plantea esto como privilegios no es, obviamente, la derecha que

necesita el país.

ESTA UNION VA A CONTRIBUIR A QUE, APACIBLE Y TRANQUILAMENTE, SALGAMOS DEL

BACHE EN EL QUE ESTAMOS CON EL MAYOR RESPETO A TRADICIONES E INTERESES,

ENTENDIENDO QUE LOS PRIVILEGIOS NO SON NUNCA INTERESES LÍCITOS

 

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