Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Los socialistas     
 
 ABC.    26/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

LOS SOCIALISTAS

LA reunificación de la gran familia socialista es una esperanza que se «aleja y,

particularmente, me resulta doloroso. ¿Piensan los socialistas de don Felipe

González volver a su concha y esperar días mejores? Lamento esa, cuanto menos,

apariencia de brutalidad con la que el «P. S. O. E.» (renovado)

recibió la legalización de los socialistas históricos. Su reacción es como si

hubiera sido traicionado por el Gobierno, como si el Gobierno hubiese roto un

pacto establecido de antemano.

Por desgracia, don Enrique Múgica se ha inspirado en el vocabulario

ultraderechista al calificar a los históricos de «grupúsculo residual» y de

«espectáculo circense». Un poco más y habla de «contubernio».

¿Acaso esa furia antihistórica quiere enjugar las suspicacias del "Partido

Comunista» hacia los renovados, en lo que toca a sus recientes cabildeos con el

Gobierno? A todo el mundo te sienta mal el «coitus interruptus», que así parece

interpretar el señor Múgica la actitud del Gobierno, pero ésas son las

condiciones de la libertad.

La verdad es que en este fuego por el Poder el movimiento obrero ni se acerca a

la dama. Sus razones profundas se desvanecen a cuenta de esa reyerta quiritaria.

De otra parte, ¿cómo aceptar que lo no conseguido dialécticamente por los

renovados respecto a los históricos deba conseguirlo papá Gobierno

mediante un acto arbitrario de poder? ¿Y qué guapeza es ésa de intimidar con el

valimiento de la Internacional Socialista? Y aún hay más; si los históricos no

hubieran sido legalizados, ¿habría dicho el señor Múgica que «los miembros del

Gobierno guardan en el armario sus uniformes del Movimiento

Nacional"?

Pienso que los históricos se equivocaron de estrategia en estos últimos tiempos,

y pienso también que los renovados se equivocan ahora. El caso es que se aleja

la reunificación de la gran familia socialista, y que se rompe la Comisión

negociadora de la oposición. Se ha elevado a problema nacional una cuestión de

procedimiento, por lo demás correcta, que es la generalización de las

legalizaciones. Han elevado a problema nacional una disputa por la marca de

fábrica. No había por qué.

Existe una esmerada y ostensible escisión entre los dos sectores, que ahora

entran en conflicto escandaloso porque uno da ellos quiere ser él solo. Esto

alza a los históricos a la categoría de vírgenes prudentes, gracias a los

renovados. !Muchachos, cuidado con la moral socialista! La moral socialista

sirve, por ejemplo, para que no vuelva a repetirse que el factor «r» del

trotskismo sea el stalinismo.

Reconozco, sin embargo, que la cosa tiene menos aliento.

Los cargos del señor Múgica al Gobierno puede que sean ciertos. Pero lo que ha

desencadenado su airada ruptura no es esa certidumbre, sino el orgullo

«clasista».

CANDIDO.

 

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