Autor: Barciela, Fernando. 
 Siete mil profesionales y quince mil estudiantes, afectados. 
 La psicología industrial no convence a nadie     
 
 Diario 16.    20/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Siete mil profesionales y quince mil estudiantes, afectados

La psicología industrial no convence a nadie

Fernando Barciela

MADRID, 20 (D16). _ Los llamados psicólogos industriales está atravesando una mala racha. El recelo

contra estos profesionales, por parte de empresarios y de candidatos a un empleo, está alcanzando cotas

elevadas. En este momento, la contratación de psicólogos va descendiendo, en estas empresas. Uno de los

campos de trabajo con más perspectivas se está cerrando para los integrantes de una profesión que cuenta

con siete mil elementos y cérea de quince mil estudiantes en las diversas Universidades españolas.

Sin autoridad

Aparte de llevar y corregir "tests", muy poco es lo que hacen los flamantes psicólogos de empresa.

Al contrario de los médicos de esta especialidad, que gozan de autoridad y autonomía suficientes para,

decidir la baja de un trabajador, los psicólogos están totalmente supeditados a la empresa. Una psicólogo,

que trabajaba en una empresa multinacional, en Madrid, fue fulminantemente despedida cuando se colocó

de parte de los trabajadores, en unas reivindicaciones sobre cambio del horario laboral. Otras veces, la

labor de estos profesionales se transforma en agua de borrajas. En Telefónica, la dirección de la empresa

mandó a su equipo de psicólogos que lucieran un, análisis" de las condiciones de trabajo de las

telefonistas. El objetivo era sacar un diagnóstico y hacer sugerencias que llevaran a un aumento de la

productividad. Cuando el estudio estuvo terminado y señalaba que las trabajadoras padecían un elevado

número de afecciones, la empresa se echó para atrás y todo quedó en el olvido. Los psicólogos volvieron

a corregir "tests".

El enchufe

La verdad es que la mayoría de los empresarios no parecen saber lo que quieren cuando contratan a un

psicólogo. La mayor parte de las veces lo que buscan es quitar la responsabilidad y la molestia de la

selección a los jefes de servicio, que deben estar libres para otras tareas; una cuestión de racionalización

del trabajo; "Lo que ocurre —comenta a D16 Paloma Gascón— es que ciertas" empresas grandes, como

pueden ser las multinacionales, bancos o empresas dependientes del Estado, han establecido normas que

tienden a reprimir el enchufe, y creen que con la existencia de estos gabinetes lo consiguen. La verdad es

que el enchufe, con o sin gabinetes, siguen siendo el método más corriente." A los- psicólogos de la

elección de personal les suelen mandar los enchufados para que se sometan al "test", dando por sentado

que éstos van a ingresar en la empresa. "¿Para qué?, pues —contesta Paloma Gascón— para que luego no

se diga que han incumplido las normas y que han entrado por enchufe."

De memoria

Lo cierto es que casi toda la técnica de selección de personal viene siendo puesta en entredicho. Cualquier

persona que lleve algún tiempo en busca de empleo —cosa normal ahora— se familiariza con los "tests",

se hace un verdadero experto en la técnica de rellenarlos "bien", y en contestar no lo que piensa, sino lo

que sabe que esperan que conteste. Una profesional de los "tests" está de acuerdo y afirma que lo único

que le sorprende es "cómo hay gente que todavía no los sabe rellenar". Muchísimos veteranos en esto se

han dedicado a comprar libros y a .estudiar la técnica. César Ariete explica: "Algunos colegas y yo

llegamos a formar una especie de colectivo. Nos estudiábamos todo lo que había. Y nos dio buenos

resultados."

EN las empresas hay psicólogos que ya empiezan a boicotear a los "tests". "Una técnica que aporta más

prejuicios que otra cosa —nos comenta otro profesional—. Yo apenas les doy valor. Si veo que la persona

debe salir aprobada, le doy una clasificación mayor. No doy valor a los "tests"

En ciertos campos especializados, el fracaso ha sido rotundo. Una empresa de ámbito nacional, que

siempre había seleccionado a los vencedores a ojo, tuvo que volver a la antigua forma de selección,

después de que los aspirantes a vendedores seleccionados por el Gabinete, se revelaran "menos agresivos"

que los elegidos por el viejo jefe de ventas.

 

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