Autor: Fernández Martín, Tomás. 
   ¿Son fiables los sondeos de opinión?     
 
 Ya.    22/05/1977.  Página: 9,11. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

¿SON FIABLES LOS SONDEOS DE OPINIÓN?

JUAN DIEZ NICOLÁS, director del IOP: "Según se vayan acercando las elecciones, los datos serán más

predictivos"

JUAN MAESTRE ALFONSO: "El resultado electoral va a venir muy definido por los acontecimientos

que se sucedan hasta el 15 de junio"

Sólo el trabajo de campo en un sondeo con 1.600 entrevistas, 75 puntos de arranque y con 60

entrevistadores tendría un coste mínimo de 600.000 a 700.000 pesetas

Participará en las elecciones ? ¿A que partido político votaría? ¿Dirigente más impopu1ar? ¿ Cómo va el

ritmo de democratización, del país? ¿Le gustaría que tal dirigente participase en el futuro político La

escena se repite en toda la geografía nacional. Junto a la fuente del pueblo, a la salida de la central de

Correos, a la entrada de la población, en las viviendas de las plantas segunda y sexta de los números

terminados—por ejemplo—en siete de un barrio obrero, en los pasillos de las Facultades universitarias,

en la cola de los supermercados, en los accesos al Metro... Un joven, cuestionario en mano, pregunta.

Lleva instrucciones técnica muy precisas: tiene que hacer cuatro entrevistas en la zona periférica, seis en

el centro, cuatro en la zona intermedia; de ellas, ocho a mujeres y seis a varones... Todo está

pormenorizado según intervalos poblacionales, edad, sexo, clase social, para que la muestra sea

representativa.

El joven encuestador —normalmente universitario—no actúa solo. Forma parte de un equipo de unas

cuatro o cinco personas que desarrollan un trabajo paralelo en otras rutas, en otras zonas de la misma

provincia o ciudad. Forman un grupo cohesionado, bajo la supervisión del compañero más veterano y

experto en el trabajo. Salieron de la gran ciudad, de las grandes oficinas, camino de la geografía española,

enviados por empresas especializadas en sondeos de opinión. ¿ Sus haberes? Cien pesetas por cada

cuestionario de tres preguntas cumplimentado, con un mínimo asegurado—en algunas empresas—de

1.000 a 1.500 pesetas diarias, más dietas (el mínimo, según convenio, supera en algo las 800 pesetas). Los

desplazamientos corren a cargo de la empresa. Su trabajo tiene que ser rápido, porque no en vano un

sondeo de opinión es un estudio de coyuntura, un flash de la actualidad. Se quiere conocer la opinión de

la gente sobre el cambio de Gobierno, sobre el mensaje del primer ministro, sobre las perspectivas

electorales en un momento determinado... Hay que trabajar con agilidad porque las circunstancias pueden

cambiar día a día,

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Pasaron los tiempos peores

En España—es cierto— los sondeos de opinión política son muy recientes. Se hicieron sondeos de

opinión sobre el primer discurso del ex presidente Arias, impacto de la muerte de Franco, nivel de

aceptación del Rey don Juan Carlos, situación política en marzo de 1S7G, cambio de Gobierno... Y luego

se han sucedido con mayor o menor frecuencia. Atrás quedaban los tiempos en que una encuesta en torno

al futuro político acarreó la detención de catorce entrevistadores y la no publicación de los resultados.

Actualmente, y ante las elecciones, partidos políticos, medios periodísticos y Gobierno han encargado

numerosas encuestas y sondeos de opinión. Los primeros, para ir vislumbrando sus posibilidades, situar a

los candidatos en una u otra provincia y plantear adecuadamente la estrategia electoral. Los medios

informativos, por su parte, quieren ofrecer con, estos sondeos y encuestas una información valiosa y de

primera mano. El Gobierno, finalmente, necesita también disponer de datos propios sobre la panorámica

electoral en general. Y al respecto se dice que el presidente del Gobierno es un decidido partidario de

estos sondeos. Se dice que casi a diario desayuna con una encuesta en la mano. Pero esta afición

presidencial se complica ahora con el hecho de que el presidente no es sólo titular del Gobierno, sino

también candidato, y muchos sectores esperan la publicación y aprovechamiento por todos de esos datos

recogidos por un organismo oficial

—Hay diversidad de opiniones sobre si es conveniente o no la publicación de esos datos, nos dice el

director del Instituto de la Opinión Pública, Juan Diez Nicolás. Porque la publicación podría inducir a

algunos a pensar que se trata de manipular a la opinión. Yo en eso no puedo entrar ni salir, porque no es

una decisión que esté a mi nivel Es una decisión del Gobierno. Yo me tengo que limitar a cumplir el

trabajo encomendado. Y, por otra parte, es exagerado decir que todos los días tiene una nueva encuesta en

la mano.

—¿ Cuál es, señor Diez-Nicolás, el trabajo que ante las elecciones está desarrollando actualmente el Insti-

tuto de la Opinión Pública? —Hemos estado haciendo unos sondeos sobre actitudes políticas y

tendencias. Y ahora estamos con una encuesta, a nivel provincial, donde se buscan resultados más

concretos y precisos; es decir, una encuesta para llegar a poder saber las listas que van a triunfar en cada

provincia.

Millón y medio de pesetas

Sofemasa, Metra Seis, Tecnia, Consulta, Eco, Alef, Data, Arbay, Dym, V S A Consultores, lcsa Gallup y

Emopública son algunas de las empresas que se dedican —no exclusivamene—a estos sondeos de

opinión política, aparte de Institutos de asesoramiento y el Instituto de la Opinión Pública. Este suele

contratar trabajos de campo con empresas privadas, y unos y otros han de acudir, una vez efectuado

¿SON FIABLES LOS SONDEOS DE OPINIÓN?

Para que el estudio fuera económicamente rentable, la empresa tendría que cobrar entre el millón y millón

y medio de pesetas el sondeo, a las empresas especializadas en tratamiento de datos por ordenador. £1

coste de estos trabajos es alto. Se dice, por ejemplo, que el coste del trabajo de campo en un sondeo de

opinión con mil seiscientas entrevistas realizadas en dia o dia y medio, con setenta y cinco puntos de

arranque y con cincuenta a sesenta entrevistadores, tendría un coste mínimo de 800.000 a 700,000

pesetas. A este Importe habría que añadir 75.000 u 80.000 pesetas por tratamiento de ordenador, más

luego todo el coste del trabajo administrativo y técnico (redacción y edición de cuestionarios,

mecanografía, etc.) que ello supone. En total—se dice para que ese sondeo fuera

económicamente rentable a las empresas, su importe debería situarse alrededor del millón o millón y

medio de pesetas.

¿Quiénes son los entrevistadores ? Normalmente son estudiantes universitarios, contratados para estos

trabajos y que previamente han pasado por un test de selección; test de inteligencia, de sociabilidad, de

personalidad... Los entrevistadores, antes de salir hacia sus rutas, reciben un cursillo en torno al

cuestionario, a fin de que dominen el tema, sepan formular las preguntas sin influir en la opinión del

entrevistado y sepan después codificar debidamente las respuestas Al cursillo teórico suelen seguir

después una pequeñas prácticas para que el trabajo se desarrolle con normalidad y garantías técnicas. Y

así, con su pequeño equipaje en la mano—si han de salir fuera del punto de partida—y con los cuestio-

narios debidamente preparados por los departamentos técnicos corespondíentes, estos muchachos y

muchachas salen camino de sus objetivos.

Entrevista personal

Hoy día, superados tos miedos de años anteriores, suelen ser bien recibidos por el entrevistado. Según una

encuesta realizada hace algo menos de un año por el IOP sobre una muestra de 1.540 personas de uno y

otro sexo, mayores de quince años y que residen en Madrid, Barcelona, Sevilla y Bilbao, se comprobó

una inclinación a que la entrevista se realizara en horas de tarde y noche (34 por 100), en el propio

domicilio (55 por 100) y por un entrevistador con independencia de su edad o sexo, pero directamente; es

decir, cara a cara. No obstante, es de señalar la pervivencia de ciertos recelos ante la presencia en el

domicilio de un desconocido que viene a preguntar. Hay mucha gente todavía que prefiere ser bordada en

la calle.

Según una encuesta encargada por el semanario "El Europeo", y realizada, en noventa y dos municipios

sobre una muestra de 1.500 personas de uno y otro sexo mayores de dieciocho anos, más de las tres

cuartas partes de los españoles eran partidarios de las encuestas. El 79 por 100 de los entrevistados dijo sí

a las encuestas, mientras que sólo el 17 por 100 manifestó no ser partidario de las mismas. Cuanto más

jóvenes eran los entrevistados, estaban más a favor de las mismas: 84 por 100 a favor en el grupo de

dicieocho a treinta y cuatro años. En el grupo de más edad fue donde se reregistró mayor número de

personas no partidarias de las encuestas politicas o sociales (21 por 100). Preguntandos. asimismo, sobre

"quién cree usted que es mejor que haga las encuestas: un organismo estatal, una empresa particular, los

dos o ninguno", sólo un 13 por 100 de entrevistados abogó por esta última opción; el 25 por 100 estaba a

favor de la empresa particular, y el 23 por 100 se inclinaba por un organismo oficial. Sin embargo, la

diferencia aumentaba a favor de la empresa particular al analizar las respuestas de los varones: 30 por

100, empresa particular; 24 por 100, organismo estatal. Las respuestas de las mujeres, por su parte,

invertían el orden. Y asi, el 22 por 100 opinaba que era mejor que las hiciese un organismo estatal,

mientras que el 20 por 100 estaba a favor de la empresa privada. Es significativo también que en las

regiones catalano-aragonesa, Norte y galaico-leonesa fue donde mayor número de entrevistados opinaron

que las encuestas deberían ser hechas por empresas particulares. Esta opinión fue especialmente fuerte en

Barcelona: 42 por 100 de los entrevistados se manifestaron en tal sentido frente a sólo el 8 por 100, que se

pronunció por el organismo estatal. Asimismo es de señalar que el nivel de lectura de las encuestas es

bastante alto: el 28 por 100 dijo leerlas siempre; el 35 por 100, algunas veces, y el 19 por 100 aseguró no

leerlas nunca. El nivel de lectura apareció como mayor entre los varones que entre las mujeres, y mayor

también entre los jóvenes que entre los otros grupos de edad.

Una de las cuestiones más interesantes para los promotores y realizadores de encuestas y sondeos de opi-

nión es la confianza que la gente atribuye a los resultados de estos estudios. Según la encuesta del IOP an-

tes mencionada, p r á c t í-camente la mitad de la población (47 por 100) confía absolutamente o bastante

en ellos. Sólo un 14 por 100 no se fia. Y las razones que loa entrevistados alegan para basar su

desconfianza son la censura de los resultados (29 por 100) y la falta de sinceridad en las respuestas (29

por 100); precisamente los mismo» argumentos de quienes critican, los métodos hoy utilizados por la

Investigación social. El motivo más citado que impide la sinceridad en las respuestas es el miedo a que

éstas le perjudiquen (37 por 100).

Cada uno en su sitio

Estos recelos van d e s-apareciendo progresivamente ante la frecuencia y normalidad con que actualmente

se desarrollan tales trabajos, y así lo han detectado los sondeos políticos realizados últimamente. Y en

estos últimos sondeos, los entrevistadores han apreciado —lógicamente—una gran desinformación

pública, un notorio despiste electoral. Aparte de ese alto porcentaje de personas (entre el 40 y 60 por 100}

que todavía no sabe a quién va a votar, hay quienes preguntan sí el próximo 15 de junio hay que votar "sí"

o "no", como si de un referéndum se tratase; quienes manifiestan que todavía no me lo han dicho";

quienes aseguran que lo que les interesa es el justificante de haber acudido a las urnas para luego no tener

problemas en el trabajo, y hasta quienes responden "lo que diga mi marido", por citar sólo los casos más

extremos y dejando bien a salvo las respuestas de quienes sí saben muy claramente a quién van a votar.

Pero es de señalar que, junto a este despiste ante opciones electorales específicas, de partido concreto, se

ha observado también una gran sensibilidad para situar a los líderes nacionales, regionales o provinciales

en la tendencia política en que realmente militan. ¿Hasta qué punto los resultados últimamente publicados

sobre posibilidades? electorales de partidos y candidatos van a coincidir con la realidad? Nos contesta el

sociólogo Juan Maestre Alfonso:

—Bueno. Esos resultados predicen algo que está, más o menos claro. Es evidente que todas las encuestas

dan mayores posibilidades al centro. Es normal. En un país que lo máximo que ha hecho es empezar a

renovarse, donde hay un poder influyente y con un electorado que, en su mayoría, busca una opción de

cambio que no le produzca inseguridad, pues es normal que esa opción de centro se lleve 1a voz cantante.

Que hay unos partidos de izquierda, socialista y comunista, que responden a una base sociológica real,

pues está, claro que también van a tener su peso. Y el posfranquismo, pues también. Es decir, en cuanto a

las grandes tendencias, los datos pueden responder a la realidad. Pero ya pongo más en duda los

porcentajes concretos. Creo que tanto Alianza Popular como el Partido Comunista de España van a tener

un peso superior al bajo porcentaje que se les ha dado. Y en el caso de Alianza Popular concretamente, su

resulta una influencia menor que en otros paises. Aquí el sondeo de opinión tiene, hoy por hoy, menos

valor, porque, entre otras cosas, en España hay que formar la opinión. En otros países hay una opinión

formada; la gente ha votado ya a un partido concreto. Y entonces, sobre esa base, sobre esa plataforma, la

gente puede derivar; pero los margenes de cambio, a partir del sondeo, son relativamente pocos. Pero en

un país donde hay que formar la opinión, los datos del sondeo sólo son una variable mas entre otras

muchas a considerar. A pesar, pues, de que los datos pueden acercarse bastante a la realidad, queda un

amplio margen de la población española que todavía no es opinión publica.

—¿ Pero pueden decidir a los indecisos ?

—A alguna gente le van a decidir. Pero pueden hacerlo de la misma manera que por medio de la

publicidad. En el caso español, el sondeo de opinión ejerce como un medio publicitario más y va a tener

una influencia menor que en otros paises a la hora de decidir al electorado por una opción u otra. Una

serie de acontecimientos—violencia política, huelgas, catástrofes, etcétera—p u e d e n afectar mucho

más a la opinión publica españóla que cualquier otra cosa. Cualquier acontecimiento puede cambiar

rotundamente el panorama.

—¿Cuáles son las condiciones fundamentales que debe reunir un sondeo para que sea fiable ?

—Existen las condiciones de tipo metodológico técnico (que la muestra sea representativa, una muestra

fiel a la estructura social del pais), y existe, por otra parte, una condición en la que nosotros no estamos:

que se trate de una sociedad lo suficientemente estable como para que el futuro no se altere. Después de

cuarenta años de ausencia de vida democrática, no estamos preparados para poder predecir lo que va a

pasar dentro de veinte días, donde pueden suceder una serie de acontecimientos que pueden impactar

psicológicamente al colectivo y hacer variar mucho las predicciones de la realidad.

También le hemos preguntado al señor Diez Nicolás en torno a la correspondencia entre los datos de los

sondeos y la realidad que salga de las urnas el 15 de junio:

—Los datos son siempre aproximativos. Por ahora hay un cuarenta por ciento de gente que no ha formado

su opinión. Los porcentajes que se dan a partidos concretos son, pues, estimativos. No es una hipótesis

segura el que los votos de los que aún no saben qué van a votar se distribuyan de la misma manera que ios

correspondientes a electores con opción tomada. Según la realización de los sondeos se vaya acercando a

la fecha de las elecciones, sus datos serán más predictivos.

Asi, pues, a falta de elecciones anteriores como punto de referencia, no queda más remedio que lanzarse a

los sondeos de opinión para saber un poco por dónde van a ir las elecciones. La información que

suministran es, desde luego, valiosa, a pesar de las especiales circunstancias de! momento político

español. Por eso, partidos y Gobierno no han ahorrado esfuerzos económicos para disponer de varios

sondeos de opinión o de encuestas más amplias. Los próximos días irán precisando posiciones.

Tomás Fernández Martín

 

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