Autor: López Agudín, Fernando. 
   Tres lecturas no coincidentes de la Unión de Centro Democrático     
 
 Informaciones.    22/04/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Tres lecturas no coincidentes de la Unión de Centro Democrático

Por Fernando LÓPEZ AGUDIN

LA atención política de la semana está centrada en el desarrollo de la crisis interna del Partido

Comunista de España. La celebración de su noveno congreso, primero que se celebra en la legalidad

desde 1932, atrae con especial interés las miradas de todos los observadores políticos, después de haber

constado cómo en las cuatro conferencias preparatorias a nivel regional o de las nacionalidades las tesis

de Santiago Carrillo han sido derrotadas o puestas en cuestión por un amplío sector de los militantes,

cuadros y dirección de dicho partido. De hecho, en términos globales, el P.C.E. se encuentra dividido

entre dos alas contrapuestas al 50 por 100 que realizan lecturas no coincidentes de la política euro

comunista que ninguno de los dos sectores en disputa discute. Sin embargo, la espectacularidad y sobre

todo la tensión ambiental de las vísperas de esta reunión política distrae la mirada de otra división po

lítica mucho más profunda y de muchísima más importancia.

La crisis que en estos momentos atraviesa la Unión de Centro Democrático sobrepasa en gravedad la

existente en el seno del comunismo con creces, al ser mucho más intensa en su contenido político

económico y menos extensa en el tiempo, sin olvidar el papel gubernamental que juega en esta ocasión.

Mientras que la crisis del P.C.E. va para largo debido a una serie de factores condicionantes, su

importancia es relativamente menor al tratarse de una minoritaria organización sin potencial, posible o

probable perspectiva razonable de poder a corto, medio y largo plazo; la lucha interna de Unión de Cen

tro Democrático tiene un "tempus» máximo consistente en la finalización del proceso constituyente, una

repercusión de primer orden, al tratarse del partido en el Poder sobre el que gravita la presente crisis

política en todas sus dimensiones.

De ahí que, sin dejar de prestar atención al crucial debate critico que se desarrolla en el seno del P.C.E.,

afectando fundamentalmente a las perspectivas de la izquierda española, el Interés prioritario en esta

coyuntura concreta es cómo Unión de Centro Democrático va a responder a la enorme presión existente

por parte de la derecha. Porque, a veces, se tiene la impresión de que por exigencias periodísticas, los

medios de comunicación centran su enfoque en lo espectacular -un IX Congreso del P.C.E. que va a

dejar la crisis comunista tal y como estaba- en lugar de lo esencial, dado que fuera del P.S.O.E., que se

mueve en unas coordenadas centrípetas, el resto de los partidos políticos españoles se ven mecidos por

decisivas tendencias centrifugas. Y ello se expfica en función no únicamente de la muy real alternativa

de poder socialista, que borra las diferencias internas existentes, sino, sobre todo, en base de que

mientras que el nuevo socialismo pudo nacer en las postrimerías del régimen autoritario, la nueva

derecha y el nuevo comunismo están aún a panto de nacer.

El porqué de una crisis

Eso es lo que explica que de una forma agobiante, una semana tras otra, se acumulen los datos

sintomáticos del divorcio existente entre los portavoces sociales de la derecha y su principal sigla política

del momento. No deja de ser curioso y significativo a la vez, que persista en la incipiente democracia el

mismo distanciamiento que existía en los últimos tiempos del «ancien régime" entre los medios financiero

empresariales y el Gobierno.

Basta comprobar cómo hasta en un aspecto personal los m i sm o s dirigentes empresariales, pioneros de

los planteamientos democratizadores durante la pasada década, continúan alendo hoy los que mantienen

la artillería pesada contra el equipo gubernamental. Asi, pocos días después de que Carlos Ferrer

arremetiese frontalmente desde los mismos Estados Unidos de América, es Antonio Garrigues Walker

quien, desde una en

trevista en el diario «La Stampa», de Turín (14IV78), denuncia la, en su impresión, progresiva

socialización o estatalización de la economía. La entrevista, realizada por Franco Barbieri, es todo un

importante texto político a tener muy en cuenta en la actual crisis política. Pues si Carlos Ferrer tiene a

un hombre de la C.E.O.E. en el Gobierno, Antonio Garrigues es hermano del ministro de Obras Públicas.

Ni hace falta repetir que todos los aspectos de esta ofensiva convergen en conseguir una remodelación

ministerial que incluya a representantes de A.P., o provenientes de ella, en el Gobierna hipotético

formado por Unión de Centro Democrático y la minoría catalana, puesto que la minoría vasca no parece,

por ahora, dispuesta a apoyar incondicionalmente al partido en el Gobierno. Desde razones históricas a

presentes, pasando por la distinta composición social del nacionalismo catalán y vasco, apuntan a que esta

minoría no va a ofrecer ningún sostén sustancial al presidente del Gobierno.

El eje socialdemócrata

A esta presión y a su conclusión política ha respondido negativamente en su reciente conferencia de

Prensa Adolfo Suárez. Aunque seria preciso matizar que esta negativa aparece como transitoria y

provisional en tanto los nuevos procesos electorales confirman o anulan sus posibilidades. Es decir, por

ahora, él no se limita a qne esta operación se realice antes de las elecciones; porque, sin duda, de

producirse produciría ana importante variación en la correlación de fuerzas internas de toda la derecha, al

poder utilizar las estructuras del Poder al mismo nivel que U.C.D. grupos extraucedistas.

Pero junto con este planteamiento del presidente del Gobierno, rebrotan con especial fuerza en estos

últimos días otros dps tipos de respuesta. El enfrentamíento de los sectores socialdemócratas oon los

conservadores y liberales de U.C.D. en. Valencia, Las Palmas y en Santiago de Compostela, evidencian

un serlo antagonismo entre los ex partidos que integran U.C.D., que en cada uno de estos marcos

preautonómicos pactaron su voto oon el P.S.O.E. de forma independiente y en abierta oposición a sus

compañeros de partido. La dureza de estas luchas, manifiesta en abandonos, denuncias, dubitaciones,

medidas disciplinarias, refleja algo más que un conflicto local en torno al reparto de cargos para ser una

fiel muestra de lo que existe a nivel nacional. De lo contrario, estos conflictos no tendrían el carácter

general y simultáneo que han presentado esta semana.

Así, un hombre tan ponderado y ecuánime come Francisco Fernández Ordoñez, al que sin epígonos

denominan como una versión hispana de Enrico Mattei, ha tenido que salir de su largo silencio para

señalar o, mejor dicho, advertir, de que «el día en que se constituya esa gran derecha, no existirá el

centro, yo puedo asegurar qae no estaré en ella». Este aviso, cuarenta y cinco días después de la dimisión

del profesor Fuentes Quintana, es todo un síntoma de la situación crítica por venir de quien viene.

Sí hoy todavía el Gobierno puede utilizar la etiqueta centro se debe a la actividad de estos

socialdemócratas en abierta rebelión contra el predominio del ala conservadora de U.C.D. en los órganos

autonómicos, de la integración de AP. en el Gobierno, de algunas actitudes y planteamientos de la

C.E.O.E. (J. Antonio García Diez, ministro de Comercio, a «El País» 16IV78), y de "entrar en la

O.T.A.N. por mayoría parlamentaria simple» (F. Fernández Ordóñez a «La Vanguardia», 151V78).

Aunque tremendamente minoritarios en nn sentido cuantitativo, este sector adquiere una dimensión

cualitativa muy superior a su real fuerza orgánica en base no sólo a la valia personal de sus componentes,

sino a la necesidad objetiva que hoy tiene Adolfo Suárez de contar con su participación en el Gobierno.

Pero precisamente es hacia el objetivo opuesto hacia donde apunta la tercera respuesta política a cargo del

ala conservadora del centrismo. Su descontento proviene de que el iniciado giro a la derecha se retrasa

por voluntad del presidente del Gobierno por lo menos hasta otoño, y porque no pueden culminar el viraje

iniciado con la defenestración del profesor Fuentes Quintana. Por lo que, para facilitar la consecuencia de

un Gobierno que, globalmente, defienda los intereses del bloque sociopolítico de la derecha, persignen

reajustar a A.P., tanto en su forma como en su contenido, para que otros sectores de U.C.D., romo los

demócratas cristianos o «tácitos», no pongan excesivos reparos a esta gran alianza gubernamental. En

definitiva, su proposición podría resumirse en la tesis de que sobra en una coalición de derechas tanto

Manuel Fraga Iribarne como Francisco Fernández Ordóñez. Es decir, se trata de canjear los dos extremos

con los fue se abre y se cierra el campo político de la derecha no asilvestrada.

Hasta ahora, este auténtico «trilema» de U.C.D. puede seguir sin solución gracias al apoyo que Adolfo

Suárez recibe de la minoría catalana, extraucedista. Pero esta actitud de Convergencia Democrática de

Cataluña, que busca cubrir un doble objetivo simultáneo al evitar la profundización del viraje de U.CD.

y reforzar la posición negociadora de los catalanes, depende del lastre descentralizador que Madrid vaya

soltando. Y basta comprobar la decepción con la que ha sido acogido en Barcelona el retorno de Josep

Tarradellas para constatar cómo este sostén depende de un auténtico hilo.

Así, paulatinamente, U.C.D. va viéndose abocada a una encrucijada en la que tendrá que optar por una u

otra direción, con el consiguiente coste político por su derecha o por su izquierda. Esto, que es indudable,

no presenta más que una incógnita; ¿ocurrirá antes o después del verano? Porque la lectura centrista

propiamente presidencial no puede llenar más allá del otoño. Todo el problema estriba en saber si hasta

entonces van a esperar, asimismo, las dos alas contrapuestos de ÜC.D. o si el soporte catalán no va a

desaparecer antes de tiempo a causa de la decepción existente en Cataluña. De ahí que sea esta crisis -no

la que existe en el hotel MeliáCastilla- la que se desarrolla contra reloj.

22 de abril de 1973

INFORMACIONES POLITICAS 3

 

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