Autor: Rodríguez Ruiz, Juan. 
 Existen 15.800 en España. 
 Los aparejadores no quieren ser arquitectos en pequeñito     
 
 Ya.    21/11/1976.  Página: 17,19. Páginas: 2. Párrafos: 45. 

LOS APAREJADORES NO QUIEREN SER ARQUITECTOS EN PEQUEÑITO

Una profesión que no sabe dónde empiezan y dónde terminan sus atribuciones

La gran causante del paro en la construcción: la lenta burocracia administrativa

En el sector de la construcción se dieron las mayores cor r u p c i ones del Régimen

Entrevista con Eduardo González Velayos, presidente del Colegío d« Aparejadores y Arquitectos

Técnicos del Centro

De ahora n adelante los aparejadores y arquitectos técnicos españoles contaran su historia como el

mundo antes y después de la Revolución Francesa, o antes y después del descubrimiento de América, o

antes y después del "pitecantropus erectus". La América, el pitecantropus y la revolución que divide ya la

historia de los aparejadores estalló en Torremolinos el 30 de octubre de 1976, cuando dos mil

profesionales y un problema se encerraron por unos días para encontrarte sentido a un trabajo e iluminar

el tremendo despiste en que la sociedad, la Universidad y la Administración tienen sumidos a los 15.800

aparejadores y arquitectos técnicos qu« existen en España.

En busca de su identidad

En Torremolinos se han dado unos cuantos trompetazos. Pero los hemos oído en muchos sitios. Sólo que

un tanto desafinados ya. Por eso uno ha intentado recoger en estos diez o doce papelea todo o casi todo lo

que usted, amigo mió, precisa saber sobre aparejado-res.Lo «e arquitectos técnicos es un titulo posterior

para idéntica función. ¿Pero qué función? A eso va-mos, señor González Velayos, presidente del Colegio

de Aparejadores y Arquitectos, etc., del Centro.)

Eduardo González Velayos suele tomar con harta frecuencia la espada de la dialéctica y arremete contra

sectores del municipio madrileño, en su calidad de concejal. González Velayos está atravesando sus

primeros treinta y tantos años es aparejador, muy político; estudió Magisterio, Sociología y Políticas.

Empezó de peón. De listero en una obra. Ahora es asalariado y presidente. Y muchas cosas más que luego

irán saliendo. Pero antes de seguir, díganos: ¿qué es un aparejador?

Un título para el constructor

Hasta ahora hemos visto en España cómo cualquier maestro de obras ha podido levantar casas, diales,

edificios, sin mas requisitos que los de tener dinero—o un socio—, terreno y un carnet de empresa

responsable. .¿Quiere usted decirme que eso ya no se deberá hacer?

Quiero decir que este hombre podía construir hasta un determinado nivel o volumen de obra o número de

viviendas. Pero fíjese el contrasentido que se da hoy de que, mientras todas las personas que intervienen

en el proceso edificatorio, desde el que concibe la idea —arquitecto—hasta el que vende el producto, el

agente de la propiedad inmobiliaria, son preceptivamente titulados, menos la persona clave, el

constructor.

Ni un impedimento legal existe para que éste pueda levantar «1 mayor rascacielos dé Madrid. Entonces

nuestro problema es, ¿cómo se le va a exigir un grado de tecnología o nivel de calidad o control de

edificación a una persona que no entiende ese idioma ni está preparado para entenderlo? De ahí se derivan

esa enorme cantidad de deficiencias de estos años. El constructor debe ser una carrera titulada y

profesionalizada.

Tanto a quienes ejercen la profesión de manera liberal como a los asalariados nos preocupa mucho el

deslinde de nuestras atribuciones, responsabilidades y, consecuentemente, las remuneraciones.

Sencillamente, buscan su identidad. He aquí el primer problema de unos profesionales que no saben dón-

de empieza y dónde termina su profesión. Las delimitaciones Iban sido siempre abstractas. Los planes de

estudio abordan un conjunto de materias técnicas que los familiarizan con el mundo de la construcción.

Pero luego, 1as múltiples operaciones que tienen que realizar en la obra, apenas si tienen que ver con sus

estudios más que en una parte.

Como viene ocurriendo con otras profesiones liberales, éstos van desapareciendo para integrarse en las

empresas como asalariados.

Actualmente—me dice González Velayos—, en el Colegio del Centro somos cuatro mil quinientos

colegiados. No llegan al ocho por ciento los qué viven del ejercicio libre de la profesión. Un cuarenta o

cincuenta por ciento está dedicado a la enseñanza, son funcionarios o están al servicio de empresas de

estudios de construcción, "consulting" de Ingeniería y arquitectura, etcétera. El resto es asalariado puro.

Mientras en Alemania occidental, por ejemplo, existen cuatro aparejadores por cada doctor arquitecto, en

España la relación «e de 1,8 a 1. A nivel de sociedad desarrollada nos faltan estos técnicos. Pero en el

plano real de la existencia, los resultados son otros: sobran. Más que nada en las grandes concentraciones

urbanas (Madrid, Barcelona, Valencia...).

Lo que ocurre es que hay que llevar al técnico al medio rural. Pero para eso habría que abordar antes otro

problema, el de titular o tecnificar al hombre que construye.

Y para apoyar su postura, el presidente me cita el caso de la normativa tecnológica, las célebres NTE en

las que tantos millones se han invertido por el Ministerio de la Vivienda. Son normas ya obligatorias en

obras particulares y que no podrán ser aplicadas si no hay una persona—el constructor—que las entienda.

Y es que si los aparejadores no saben dónde empieza y dónde termina su trabajo, la edificación como tal

también anda con muletas sin saber apenas nadie qué es obligatorio o qué puede ser puro adorno.

Por eso ha sido una de las conclusiones del ´Congreso el recabar de la Administración que llegue a

publicarse el prometido Código de la Edificación (me consta que se está elaborando, quizás con otro

nombre, pero que está durmiendo en el limbo de los olvidos) o algo que recopile toda la normativa

aplicable a la construcción y el papel de los respectivos protagonistas que Intervienen en el proceso

constructivo.

El problema más grave

¿Es éste el problema más grave que tiene planteado el aparejador ?

Nos preocupa mucho este deslinde de funciones. Saber qué somos, y a este respecto hay que decir que,

por primera vez, en Torremolinos ha sido clara la voluntad de estos profesionales. Se trata de una idea

que ya estuvo presente en los presidentes de colegios y del Consejo cuando se debatieron en 1971 las

cláusulas del decreto de atribuciones de arquitectos técnicos; entonces, tal como había existido en la

década de los treinta, se confería a éstos la facultad de proyectar hasta un determinado volumen de obra.

El Congreso ha estado rotundamente en contra: no queremos proyectar. No somos arquitectos en

pequeñito. Queremos encuadrarnos en el campo de la Ingeniería de la edificación. C o m parando nuestra

carrera con otras semejantes del extranjero, lo que realmente nos corresponde a nosotros es Ja dirección

de la ejecución de las obras, actividad típica de una ingeniería civil de la edificación. No somos el

arquitecto menor bajo el mando de «tro arquitecto mayor. Que nos den el nombre que quieran: el de

aparejador tiene su abolengo; el de arquitecto técnico para unos es muy justificado y para otros una

entelequia; o el de Ingeniero de la edificación. Y para eso que se empiece por el nivel de enseñanza y

continué con el nivel legal.

¿´Qué beneficios cree que puede significar esto?

En primer lugar, la calidad de la edificación. Segundo, la economía de Ja misma, ya que el usuario paga

en honorarios dos veces lo que podría pagar sólo en una. Y tercero, la clarificación de responsabilidades a

la hora de los accidentes. Uno debe atender al campo del proyecto y otro a la realización de las obras.

Esto evitaría gran parte de los accidentes que desgraciadamente ocurren en este sector. Y finalmente

habría una economía de tiempo y racionalización en el cumplimiento de los "planings" de la edificación.

Toda la aplicación de los sistemas "perts" o los modernos sistemas de seguimiento de proyectos se han

venido abajo en la construcción por falta de un proyecto racional determinado y delimitado.

El sector de mayor corrupción

González Velayos hace depender de esa falta de clarificación en el proyecto nada menos que a la lentitud

de la burocracia administrativa (y luego veremos hasta qué punto eso es grave para todos.), la

especulación y la Vulneración de las ordenanzas urbanísticas. Porque hay proyectos que son meros

anteproyectos como mucho.

Y a la vera de este rio revuelto del proyecto se han cometido verdaderas anormalidades que beneficiaron a

los aparejadores (porque negociaron con la especulación del suelo y de la vivienda).

Señor presidente d e 1 Colegio del Centro, expliqúese.

Sencillamente, uno de los sectores más beneficiados por la falta de diafanidad administrativa y

deshonestidad posibilitada por el régimen han sido muchos aparejadores. Se han dado entre ellos enormes

fortunas, aunque no tanto como aparejadores, sino a) intervenir como promotores de obras, constructores,

negociantes de terrenos, financiación y venta de viviendas, etcétera. El aparejador ha estado más cerca del

negocio, más próximo al ladrillo y al metro cuadrado que el soñador e idealista arquitecto.

¿Podemos decir, por tanto, que es uno de los sectores de mayor corrupción?

Por lo menos el más impune. Como su firma no ha figurado en proyecto, ha podido tirar la piedra y

esconder la mano.

La Administración, caúsante del paro

Entre los aparejadores se dan enormes desniveles de fortuna. Muchos cuentan sus ingresos por decenas de

millones. Y otros tienen que dedicar sus afanes a vender pisos, representantes de forjados, materiales de

construcción y, hasta si se me apura, de aparatos electrodomésticos.

Como jefes de edificación, los aparejadores, en términos generales, no están mal pagados. Pero lo que

pasa ss que existe mucho paro y subempleo.

¿ Causas?

Por una parte, la situación coyuntural de la construcción. Y esto, más que por una situación económica

general, viene motivado por la lentitud administrativa, tanto central como local. Si ahora se resolviesen

cien expedientes que estén pendientes del Área Metropolitana y otros cien en la Gerencia Municipal de

Urbanismo, creo que el paro de la construcción en Madrid se resolvería fácilmente.

¿Tan importante es la incidencia de la lentitud burocrática en el paro que afecta a este sector?

Yo estoy absolutamente convencido. El balón va de uno a otro organismo con tanta frecuencia que los

proyectos «e eternizan. Mire usted, en el Ministerio están entusiasmados con el decreto de Vivienda

Social porque se piensa que si no es la panacea universal, si va a resolver muchos problemas en lo que se

refiere al paro de la construcción y va a dar vivienda a mucha gente. Pero le puedo anticipar que si por

parte del Ministerio de la Vivienda no existe una agilidad y un» dinámica en todo el proceso, desde luego

el proyecto va a nacer tarado de una manera muy Importante.

Por lo visto, esa lentitud siempre existió. Pero ahora es de forma acentuadísima.

Y hay paro también porque salen muchos titulados y, en cambio no existe absorción por el medio rural, y

no se exige titulación al constructor. Y porque no se lleva a cabo de manera Inteligente la "exportación d«

estos técnicos y su tecnología hacia los paises árabes y América, donde, los pocos que han marchado,

estan dando un juego exce-lente.

Califique la situación laboral.

Sigue la misma corriente que todo el sector de la construcción, y ya sabe que en este sentido la situación

no es grave, es gravísima en lo que se refiere al paro. Y a nivel nacional es preocupante por la mala

distribución de los técnicos.

La lista de las 170 deficiencias

El aparejador ha estado dedicado a todo en la obra. Su futuro estará condicionado por la evolución

tecnológica de la edificación, y habrá que adecuarse a ese proceso si es que su carrera sabe tomar a

tiempo la curva. El trabajo del aparejador y sus estudios anduvieron por mucho tiempo en claro divorcio.

Se les empujó hacia resbaladizos terrenos de especulación; tuvieron que luchar con arcaicos colegios

profesionales y hubieron de pechar con la crisis que corroe a toda profesión cuando de liberal tiene que

someterse el túnel del asalariado. Por eso nada tiene de extraño que cuando en el primer Congreso,

celebrado en Torremolinos, se presentaron 170 ponencias, prácticamente todas ellas no eran más que la

letanía dolorosa de las deficiencias de esta profesión.

¿Qué es lo más importante de este Congreso?

Ha sido todo un ejercicio democrático en el que la profesión ha salido airosa. La» soluciones no se

impusieron por Ja fuerza, sino por la vía del debate, >*l diálogo y la votación de l>» dos mil

participantes.

Los aparejadores no quieren I ser arquitectos en pequeñito I

El constructor debe ser titulado y profesionalizado

Primer tema.

La preocupación ¡>OT la función social. No ha sido un Congreso meramente reivindicativo, sino que ha

tratado de ser constituyente, tratando de definir nuestro papel en la sociedad. Creo que en este momento

de cambio profundo en lo histórico, político, social y económico, e» oportuno él re-planteamiento en

profundidad d« las situaciones socioprofesionales. No basta con hacer una reforma política desde Ja

cúspide de la pirámide si no se coadyuva a esa reforma política con otra reforma de la política inmediata y

tangible. Y entiendo que hay dos políticas inmediatas (y Je hablo mas como político y sociólogo que

como aparejador): la política del entorno en el que se vive (disponer de autobús, de parque, de escuela, de

servicios...) y la política del trabajo, que es el que lleva las alubias a casa. Es decir, la política laboral y

sindical. A esas dos políticas me entregué yo porque entiendo que es la mejor manera de servir a la

sociedad.

Muy preocupados por la sociedad toan estado ustedes en el Congreso, donde hasta parece que han querido

mostrarse como los auténticos veladores entre el promotor de Jas viviendas y el sufrido usuario.

Hemos buscado respuestas válidas en este momento no solo para nuestra profesión como cuerpo, sino

para toda la sociedad. Y en este sentido hemos hecho constar que no pretendemos construir ninguna

"élite" y que nos declaramos componentes de la fuerza laboral que impulsa el desarrollo social y

tecnológico del país.

Un congreso y su politización

Si se reunían con sus problemas de por medio y con una preocupación social por añadidura, ¿quién podría

sustraer a Torremolinos de mezclar el aceite de lo proprofesional con el vinagre de la política para sacar

al final una ensalada de conclusiones nuevas, avanzadas y realizables? Porque su Congreso se politizó,

¿no. señor González Velayos ?

Vino ya precedido de esa atmósfera. Evidentemente, un Congreso de esta índole tiene implicaciones

políticas. Ha estado presente la política, pero en el sentido mas noble. La profesion no es una isla en

medio de la sociedad.

Pero es que entiendo que además de esa preocupación política-política se han mezclado intereses más

concretos, más de partidos.

L» que ocurre es que, como ha intervenido un sector joven y dinámico de la profesión, que tenía

inquietudes de ver salidas sindicales a la profesión, al margen de los colegios, pues ha habido

intervenciones asesoradoras de observadores y representantes de USO, CC. OO, UGT, que intervinieron

en mesas de trabajo, pero no en sesiones plenarias. En una de esas sesiones se planteó la solución

orgánica o la abolición de los colegios profesionales para integrarnos en un sindicato de "clase, unitario,

democrático, Independiente y autogestionario que reconozca y articule operativamente las distintas

nacionalidades y regiones que componen el Estado español". Este sindicato fue rechazado por el pleno.

¿Quiere esto decir que el Colegio da respuesta a las necesidades actuales de estos profesionales?

El Congreso ha decidido que sea cual fuere el futuro a elegir, el Colegio seguirá subsistiendo. Esto fue

aprobado por aclamación. Pero se prevé una doble vía para el futuro: la sindical, para la defensa de los

intereses laborales; la colegial, para los profesionales y sociales.

De esta manera, colegios como el del Centro, que tiene establecidos servicios de asesoría, publicaciones,

viajes, iguala médica, cooperativa, bolsa de trabajo, actividades sociales, podrá además—atendiendo a las

conclusiones del Congreso— colaborar con las escuelas técnicas y el sector de la construcción en la

formación permanente de los colegiados por medio de cursos, seminarios, conferencias y grupos de

estudio.

González Velayos barrió ya con su candidatura democrática las viejas estructuras de este Colegio. Un

grupo de gente joven parece que está dispuesto a apretar las clavijas de la Administración y de esta

manera están seguros de seguir, en el segundo periodo de mandato, recientemente ganado también, dando

la respuesta adecuada a lo que estos profesionales estan pidiendo.

Entre los últimos logros conseguidos en Torremolinos, me cuenta el presidente del Colegio del Centro,

Eduardo González Velayos, que ha sido el de declarar incompatibilidad absoluta entre el ejercicio Ubre

de la profesión y los cargos públicos. Y finalmente me recuerda que las conclusiones del Congreso son

vinculantes para el Consejo Superior de Colegios e indicativa para la Administración.

Los aparejadores o arquitectos técnicos han iniciado una nueva era.

Juan Rodríguez Ruiz

 

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