Autor: Río López, Ángel del. 
 Los que tienen que amasar. 
 50000 personas hacen pan     
 
 Ya.    03/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LOS QUE TIENEN QUE AMASAR

50.000 PERSONAS HACEN EL PAN

Salarios medios según categorías: 23.400 pesetas el más elevado, 20 7OO el más bajo

Producción anual por trabajador: 41250 kilos de pan

El trabajo comienza a fas cuatro de ía mañana y normalmente se prolonga basto las dos y las cuatro de le

tarde

En Madrid, 300 fabricas de pan y 8.000 operarios

A lo largo del pasado verano, el pan, el humílde y encarecido pan, saltó a la actúalidad. Las asociaciones

de vecinos de Madrid habíau plantado cara a los industriales panaderos, empeñándose en demostrar a la

inhibida Administración que el pan podría abaratarse. Y lo consiguieron. La "guerra" del pan barato

comenzó en Orcasitas y con gran rapidez se extendió a otros barrios madrileños. El Ayuntamiento, que en

los primeros días de venta requisó este pan barato, mostró su apoyo después a las asociaciones con la

expedición de licencias autorizando la venta del pan servido a bajo precio por el señor Alonso Munárriz.

Inevitablemente surgió también la "guerra" dialéctica entre el citado señor y don Pedro Castro, presidente

de la Agrupación Nacional de Panadería. Hubo intentos de boicot, querellas criminales, amenazas de

muerte incluso y profundo malestar en la industria panificadora. La "guerra" del pan habla convertido al

producto en la estrella de la actualidad cotidiana.

En los detalles de la comercialización del producto ni de esa "guerra," desatada que todavía da algunos

coletazos, sino en esa mano de obra a la que no se tuvo ea cuenta al hablar de socialización del sector, de

precio» y márgenes, la mano cálida de los operarios del taller panadero, los que amasan y ponen a dorar

las piezas de la polémica y los intereses despertados, ios que trabajan en silencio, casi con recogimiento,

mientras la ciudad duerme, para que cuando ésta se ponga en movimiento perciba el penetrante aroma del

pan salido del horno en los distintos despachos.

En toda España, unas 50.000 personas trabajan en los talleres de panadería. A éstos hay que sumar otros

50.000 entre repartidores y vendedores; pero vamos a ceñirnos a los problemas y situación de los

primeros, los que soportan, jornadas que rebasan" las ocho horas, con unos salarlos sinceramente bajos y

unos medios, en ocasiones inhóspitos, de desenvolvimiento laboral.

Para los empresarios panaderos, la mano de obra constituye el mayor porcentaje de gastos de fabricación

del pan (aproximadamente el 50 por 100); de ahí que la homologación de los convenios colectivos del

sector hayan estado siempre condicionados por la subida del precio del pan y «*.n pocas ocasiones se

haya atendido la totalidad de las reivindicaciones solicitadas por los trabajadores.

Los panaderos se han venido quejando con cierta frecuencia de que las empresas panificadoras les

obligaban a producir entre 400 y 600 kilos diarios de pan. Sus pretensiones eran las de manipular 120

kilos de harina, Igual a 155 kilogramos de pan diarios. Esta pretensión la incluyeron en un anteproyecto

de convenio en 1973, que no fue aceptado.

estado por bajo de los índices comparativos de otros sectores similares. El 26 de marzo del pasado año se

aprobaba la siguiente tabla salarial para los empleados de taller de panadería:

Encargado: salario base diario, 473 pesetas; semimecanización, 70,95 pesetas, e incentivos, SO pesetas.

Oficial de pala: salario base, 453; semimecanizaclón, 70,95, e incentivos, 30. Oficial de mesa: salario

base, 453; semimecanizacilón, 67,95, e incentivos, 30. Ayudante: salario base, 433; se-mimecanización,

64,95, e incentivos, 30. Mayord o m o: salario base, 449; incentivos, 30. Estos últimos no tienen

semimecanización por no ser operarios de taller.

En julio del pasado año se firmaba el último convenio colectivo para el sector, con una sub idalineal de

3.000 pesetas, incentivo de producción de 1,10 pesetas a partir del primer kilo de pan fabricado (gran

logro social desde muchos años perseguido) y mejoras en las pensiones de jubilación, percepción de

pagas extras y en caso de accidente laboral. De esta manera podríamos establecer los siguientes salarios

mensuales por categorías, con Incentivos y semimecanización, sin incluir el concepto de antigüedad por

ser diverso en cada caso: encargado, 23.400 pesetas; oficial de pala, la misma cantidad; oficial de mesa,

22.650 pesetas; ayudante, 21.900, y mayordomo, 20.700 pesetas. Como puede apreciarse, y según están

los tiempos, los sueldos tienen "miga".

Si multiplicamos los doscientos setenta y cinco días laborales del año por una producción, media de 150

kilogramos diarios por trabajador, nos arroja una cifra de 41.250 kilogramos anuales, que pueden suponer

unos ingresos brutos de venta de cerca de un millón y medio de pesetas, mientras que los salarios anuales

percibidos por el trabajador son de unas 350.000 pesetas. gramos por persona. Para producir cada día

siete millones de kilos de pan se emplean en el sector (trabajadores, repartidores, vendedores) cerca de

200.000 personas.

Las condiciones de trabajo en muchos casos son deficientes. Mucho se ha discutido también sobré la

jornada laboral, más concretamente sobre el horario de entrada, que desde el 1 de noviembre de 1973 se

fijó n las cuatro de la madrugada para los trabajadores de taller, a excepción de los encargados de

limpieza y encendido de los hornos, cuyo horario sé adelantaba a la ana de la madrugada. Por tanto, las

fábricas de pan en Madrid permanecen cerradas desde las diez de la noche hasta las cuatro de la mañana,

según especifica e\ artículo 33 de la ordenanza laboral del sector, hasta entonces incumplida en ia mayoría

de los casos.

Naturalmente, este nuevo horario implicó la puesta en servicio de un medio de transporte para los traba-

jadores, habida cuenta de la intempestiva hora de entrada.

Los trabajadores se han venido quejando con frecuencia de la deficiente acogida del medio en que tra-

bajan. Los hornos, algunos de ellos, no reúnen las condiciones exigidas para el perfecto desenvolvimiento

del trabajador, y las jornadas de trabajo rara vez se ajustan a las ocho horas reglamentarías; es frecuente

que lleguen a diez, doce y hasta catorce horas, y éstas, naturalmente consideradas extras, no compensan

según sus opiniones— a quien las trabaja. Estiman conveniente la existencia de un plus de nocturnidad y

peligrosidad. En Madrid, concretamente, existen 300 fábricas, y el número de trabajadores es de

aproximadamente 8.000,

La ciudad duerme. Hay calma en el tráfico. En las panificadoras, algo se cuece: el pan del nuevo día.

Palas y sudor en ristre, 50.000 trabajadores acarician la masa y la doran al fuego, haciendo y ganando el

pan con el sudor de su frente. Nunca mejor dicho.

Ángel del Río López

 

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