Autor: Río López, Ángel del. 
   Treinta mil peluqueros de caballeros en grave crisis     
 
 Ya.    13/03/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

TREINTA MIL PELUQUEROS DE CABALLEROS EN GRAVE CRISIS

Los negocios cíe peluquería, cada vez menos rentables: un 80 por 100 de las 23.000 peluquerías de

caballeros que hay en España tiene déficit

Problemática retribución económica: salario, interprofesional, 50 por 100 de la recaudación bruta y 40 por

100 por la venta de cosméticos y artículos de perfumería

"La empresa está hundida. Hay poco trabajo, ya que generalmente el cliente viene a arreglarse «I pelo

cada tres o cuatro meses" (señor Martínez Baena, presidente de la Agrupación Provincial de Empresarios

de Peluquerías de Caballeros)

HAY crisis general en el sector, incluso puede hablarse de situación catastrófica. La empresa está

hundida. Hay poco trabajo, ya que generalmente el cliente viene a arreglarse el pelo cada tres, o cuatro

meses." Las declaraciones son tan pesimistas como cargadas de realidad. Pertenecen al señor Martínez

Baena, presidente de la Agrupación Provincial de Empresarios de Peluquerías de Caballeros, y

constituyen una panorámica escueta y real de la situación por la que atraviesa la profesión de peluquero

de caballeros.

Un 80 por TOO del sector, con déficit

En los últimos quince años, la asistencia de público a las peluquerías ha emprendido una curva

descendente y progresiva. Puede afirmarse que de las 23.000 peluquerías de Caballeros que existen en

toda España, el 80 por 100 soportan déficit.

Son varias las circunstancias que han inducido en ¡a crisis que soporta el sector: por una parte, la escasa

asistencia de público a las peluquerías, motivada por la moda del pelo largo; de los que siguen esta moda,

un 60 por 100 se arreglan et pelo por sus propios medios, y el restante 40 por 100 acude a la peluquería

cada tres o cuatro meses. Otro de los problemas soportados por el sector es el del aumento de las cargas

sociales, que gravan sobremanera a. las empresas; el tráfico de empresas, impuesto éste que tienen que

pagar aún sin facturar, y la elevación de tos salarios. La peluquería en España ha sido, como en muchos

otros sectores, un negocio de familia que mientras ha podido ir capeando el temporal de los gastos can los

ingresos reportados por una afluencia de clientes normal, se ha mantenido estable. Pero cuando el sector

pudo comenzar unos cauces de ampliación, convertirse en industria y emplear a un determinado número

de gente, se vino abajo, con la ayuda, naturalmente) de ese importante descenso de la clientela.

Esto determinó que muchas peluquerías dé caballero» se pasaran a la otra orilla, a la del acicalamiento

femenino, en el que la crisis no ha hecho su aparición por dos razones fundamentales: sueldos más bajos a

las empleadas—menos cargas sociales por lo tanto—y estábilidad en la afluencia de clientela, porque la

coquetería femenina sigue necesitando del sector.

Treinta mil profesionales

Sin ningún género de dudas, los grandes afectados por la crisis que soporta el sector son los profesionales,

que en número superior a treinta mil se ocupan en el gremio.

El nivel de empleo ha disminuido alarmantemente en los últimos diez años. Se puede hablar de un

elevado índice de paro. Muchos de los empleados en las peluquerías de caballeros se han pasado a las de

señoras, aunque la papeleta no es fácil, porque se requiere una alta especiálización y la demanda de

empleo de personal masculino es muy limitada.

La deserción del peluquero profesional está motivada mayormente por los bajos alicientes económicos

que le reporta el sector. Existen convenios provinciales, aunque todos ellos contemplan una panorámica

económica no demasiado álentadora para el trabajador. El 3sueldo base coincide con el salario mínimo

interprofesional. Esta es la única retribución segura que tienen; el resto se limita a un 50 por 100 de la

recaudación bruta por afeitado y corte de pelo y un 40 por 100 de ios ingresos por aplicación de productos

cosméticos o de perfumería.

Estos porcentajes serian rentables si el sector atravesará un momento boyante, pero ante la escasa

asistencia de clientes las ganancias son muy limitadas. Para la empresa, las ganancias son todavía más

escuetas, puesto que dependen exclusivamente de ese 50 por 100 de la recaudación bruta y del 60 por 100

de la venta de cosméticos o perfumería, de cuyos porcentajes tienen que descontar cargas sociales e

impuestos industriales.

La jornada laboral es de nueve de la mañana a dos de la tarde y de cuatro treinta a ocho: los sábados, el

horario se Umita a cinco horas: de nueve de !a mañana a dos de la tarde. Según el último convenio

provincia1, las vacaciones anuales se fijan en veintiún días.

Otra cuestión, de cara a ese cada vez más minoritario cliente, es el de los precios actuales, que

fundamentalmente tienen el defecto de ser libres y que provocan el que en alguna ocasión, más que

cortarle a uno el pelo, se lo tomen.

En diciembre del pasado año hubo un reajuste en los precios entonces vigentes, y que suponía un

incremento del 8 por 100 en el corte de pelo normal y del 20 por 1OO en ios servicios especiales que

lleven dos o tres horas de dedicación. Los precios ahora vigentes son: corte de pelo normal, 100 pesetas;

entresacado, 140; afeitado, 70, y corte de pelo a navaja, 250 pesetas. Estos, naturalmente, son los precios

mínimos; los máximos consisten ya en tomar más o menos el pelo al cliente.

Este incremento de tarifas se hacía en base al experimentado por los de Seguridad Social, salario mínimo

interprofesional e impuestos. Una grave crisis y se acusa un receso notable de clientela, los aspirantes a

peluqueros profesionales aumentan de número cada curso.

La Escuela Sindical de Peluquería atraviesa también por momentos problemáticos, sobre todo en cuanto a

capacidad se refiere. Cada año es preciso cerrar el plazo de matrícula antes de tiempo, al cubrirse las

plazas disponibles. Es necesario aumentar la capacidad de la Escuela para permitir el acceso de todos los

aspirantes. Cada año salen unos trescientos cincuenta profesionales con un alto nivel de capacitación,

pero con unas limitadas posibilidades de empleo por la problemática actual de la industria.

Ellos opinan

Como podremos observar a lo largo de esta pequeña encuesta realizada entre profesionales de la

peluquería masculina, las opiniones no pueden ser más pesimistas y preocupantes:

Don Andrés Pinzón : "Mire usted, llevo veinte años en la profesión y da pena ver cómo esto se viene

abajo. Las nuevas modas, los muchos congresos de peluquería organizados y no sé cuántas cosas más no

han hecho otra cosa que agravar la situación. El peluquero de caballeros tiende a extinguirse: se gana

poco y hay muy escasa clientela."

Don Justo Gómez: "Llevo sólo dos años empleado en una peluquería de caballeros. Nosotros

particularmente no podemos quejarnos. Somos dos socios y los dos trabajamos, pero si empleamos a

alguien, adiós ganancias. Creo que los precios mínimos vigentes no son exagerados y también estoy de

acuerdo en asegurar que la industria atraviesa una grave crisis."

Don Ulan Salgado: "Hace la friolera de treinta años que tengo el negocio de la peluquería. De siempre lo

hemos trabajado otro hermano y yo. Al morir él tuve que meter Un empleado; después, como el negocio

iba bien, metí otros dos más. Pero todo se vino abajo y ahora defendemos la peluquería mi hijo y yo. Esto

es un negocio de familia, y en cuanto te metas a soportar cargas sociales y salarios, te hundes."

Don Celestino Fraile: "Estuve trabajando de peluquero durante siete años; después, y viendo que esto no

daba dinero, me empleé en una fábrica. Ahora he vuelto de nuevo a emplearme en una peluquería,

pero la cosa no marcha. Hay días que ese 50 por 100 de la recuadación bruta no llega ni a 260 pesetas."

Don Fernando Monsalve: "Creo que el negocio de la peluquería tiende a desaparecer. Cada vez es más

amplio el sector de gente que no se corta el pelo o lo hace por sus propios medios. Es obvio que la crisis

comenzó a partir de implantarse en España la moda del cabello largo. Pocas ambiciones económicas

podemos tener los que malvivimos de esta profesión."

A modo de resumen podríamos decir que en España cada vez nos cortamos menos el pelo o acudimos en

menor escala a la peluquería. Las modas de peinados se ha centrado en el cabello femenino; los afeitados

cada vez son menos, bien porque la moda admite dejarse crecer la barba o porque continuamente

aparecen revolucionarias máquinas de afeitar o porque resulta más cómodo hacerlo en casa. LOS

peluqueros masculinos, antiguos barberos, se encuentran en una situación francamente problemática.

Ángel del Río López

 

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